martes, mayo 26, 2009

Mensaje des del espacio (traducción automática).

Cuando nosotros venidos cosmos aparte grite gritando en cielo quiebra lugar de fin o ínfimo grito. Quepa fuego de fuego donde o siempre volumen de lugar de fin o ahora. Luego mundo corrosiva aplique aplicado a ingravida estallido protón. Huídos corrupta a lejos de lejos llegando a fin de lugar antes o cuando pero muerte segura. Comprensión miedo intrusa sepulcro o entonces luego llegados nosotros espacio aparte cuando eclosión lugar de fin. Avisados quedan.

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martes, mayo 19, 2009

Un nieverlunio cualquiera.

Estaba nieverluniamente vietulando el ornilopio cuando, de sumitón, esterfonió un fuerte petorato que provenía de la sumicalle. Se perspetó de un plondio y bilisinamente se turnió hacia la permuplafola de la sumicalle. Al arejonarse a través del arcamfato de la permuplafola vietuló a nimios diez metronios un altichocante de correcascotes. Instamenda, percocleó unos vituperios provinientes de la armagayola de correcascotes y bilisinamente se paticondujo hasta el altichocante sin plimparle lo más nimio vestienfundar el pergatinsofá a cuadripondios y las pangunfias.
Alejó! Alejó! Se esterfonía vociferar desde dentro de uno de los correcascotes donde esperteraban las oriflamas y se hiporfiriaba todo de tufimol. Pero, instamenda, de un fuerte estirpón consiguió destacalar la permuplafola del correcascote y entre cofias y jafidos salió de este una melundia jadelga.
Después de irjutos y posfimideos la jadelga fue mesedentandose un plimio y, mientras se arremelgaban vietuparlantes y cuchiesmirriosos, ella le vietuló de sumio a pecunio constitucionando que él vestiportaba pergatínsofá a cuadripondios y pangunfias. Y teleporfiriendole a los vietilunios le pamfletó: confraternulias.

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viernes, mayo 15, 2009

Literatura inedita.

El escritor, ávido de posteridad aun después de su propia muerte, escondió en el falso fondo de una cómoda su mejor novela. Preveiendo con ello que después de su fallecimiento algun día alguno de sus allegados encontraría esos pepeles ineditos que componían su mejor obra. Cuidadosamente guardados dentro de un sobre con una única inscripción de su propio puño y letra donde ponía: publicadlos. Y así sería como de alguna forma tenía previsto resucitar para todo aquel que quisiera leerle en su futuro de ausencia.
Pero acaso si en vez de esconder ese libro lo hubiera llevado a la luz pública habría obtenido en vida el reconocimiento que ahora se le niega instalado en el ocaso de los escritores olvidados. Por lo que nadie se preocupa en buscar unos papeles escondidos de los que no se tiene constancia y en cualquier caso a nadie interesarían ya. Y se iran pudriendo, poco a poco, mustio alimento de ácaros y carcoma, sumidos en el olvido del fondo falso de una cómoda.

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martes, mayo 12, 2009

Brenns.

Cuentan los que han pasado por ahí que hay un pueblo perdido llamado Brenns. Sucede que por un error cartográfico ostensible no sale en muchos de los mapas de la región que fueron editados. Ubicado entre montañas solo puede accederse a él desviandose en un cruce de la carretera en el que algun gamberro ha arrancado el único cartel indicatorio. Por todo ello, es bastante fácil pasarse de largo si uno quiere ir a Brenns, pues al hecho de su nula señalización habría que añadir la peculiar orografía del terreno que hace que dicho pueblo no pueda ser avistado desde zonas transitables. Además, tampoco hay que desdeñar el hecho de que resulta bastante extraño que alguien quiera por propia voluntad ir hasta Brenns. A Brenns no se suele ir a nada, no hay oficinas administrativas, ni monumentos históricos, ni se venden productos autóctonos con denominación de origen. No hay motivos para estar en Brenns a eccepción del hecho de haber nacido ahí.
Nacer en Brenns es una maldición transmitida de padres a hijos. Por ello, en algun momento de su juventud los descendientes reprocharán a sus progenitores el hecho de haber sido engendrados y criados en dicha población. Pero es demasiado tarde y ya estarán condenados a seguir viviendo en Brenns sin más destino que hacerse mayores y tener más hijos que algun día lleguen a reprocharles el haberlos traído al mundo en un lugar como Brenns.
Y es que a la gente de Brenns se le agria el caracter con la edad. Y a su poca sociabilidad tipológica cabe añadir la circumstancia de vivir en un lugar cuyo clima hostil e idiosincracia de pueblo de montaña les conduce a albergar mucha desconfianza y cierto resquemor por los forasteros. En realidad, tampoco se fían de sus convecinos y es muy posible que ni tan siquiera se gusten ellos mismos.
Quiza por ello si te plantas en medio de la plaza de Brenns a cualquier hora del día y miras en los cuatro puntos cardinales es posible que no veas a nadie. Y como a los habitantes de Brenns les gusta mucho estar en casa, cuando se ven forzados a salir para ir a sus trabajos o a comprar el pan sus pasos son ligeros y su zancada hancha. Caminan medio cabizbajos para no tener que saludar a nadie en la lejanía y si se cruzan con algun vecino por la acera de tal forma que resulte inevitable el encuentro lo despachan preferiblemente con un adiós antes que con un hola.
No obstante, cada uno de ellos suele tener sus propios recorridos fijados y hay calles por las que nunca se aventura e, incluso, a pesar de que el pueblo es relativamente pequeño, hay algunos lugares por los que uno no ha vuelto a pasar desde que era niño. Con lo que hay mucha gente que ni siquiera se conoce entre sí o que se conocieron de pequeños en la escuela y ahora si se cruzaran por la calle creerían reciprocamente que el otro es alguien forastero que se ha venido a vivir a Brenns. Por lo que se odiarían mutuamente al considerar al otro un intruso, además de un idiota.
Los mozos y las mozas de Brenns suelen conocerse todos por haber compartido escolarización. A pesar de eso no suelen congeniar mucho entre sí, pero el deseo de tener relaciones sexuales promtas y la presión ejercida sobre el estigma social de quedarse soltero hace que se apareen entre ellos en relaciones habitualmente monogámicas y longevas a muy temprana edad. Lo hacen, no obstante, por el método del descarte mediante el cual aquel mozo que sospecha que no le va a querer nadie se acerca a la presumible moza que parece tampoco no poseer ningún pretendiente y se rejuntan entre ellos. Entonces, al estar estos ya ocupados, los siguientes en la jeraquía del descarte al verse en la misma situación seguirán las mismas consignas. Y así sucesivamente hasta que la pareja más solicita de su generación ve que todos los demás se han apareado y, a pesar de no amarse al igual que no se aman las demás parejas, deciden hacer también lo mismo entre sí.
A consecuencia de todo esto, aunque no exclusivamente, los matrimonios ya consolidados en Brenns no gozan de felicidad. A pesar de eso, se esfuerzan bastante en intentar aparentarla. Su objetivo para ello es la constancia en el esfuerzo mutuo de permanecer juntos. No tan solo por el que dirán o por ser envidiados por los demás, sinó también porqué cren que lo que tienen en casa es tan malo que lo de fuera aun debe ser peor. Y de esta forma aguantan muchos años la gran mayoría de matrimonios por temor a que a la maldición de haber nacido en Brenns no se le añada la condena de la soledad. Ya que los habitantes de Brenns a pesar de ser condescendientes con su destino y conscientes de su maldición saben, sin embargo, que el mundo aun podría ser peor.
El gentilicio de Brenns es otro motivo de disputa entre paisanos y así mientras unos defienden ser brennianos, otros aseguran ser brennienses. Esto enardece muchas veces las juntas en la alcaldía y algunas tertulias furtivas. Es curioso, sin embargo, que ante tal fervor nomenclativo autoctono al encontrarse fuera de la localidad jamás suelan utilizar ninguno de esos términos por verguenza o precaución y prefieran, si se ven obligados a ello, hacer referencia a su origen como que viven en un pueblo cerca de tal o cual lugar.
A pesar de que los que viven en Brennssuelen profesar un marcado caracter taciturno y gris, la media de longevidad así como el índice de suicidio en la población son mínimos. Pues lo que mantiene sano y deseoso de vivir a cada vecino es la esperanza de ver morir antes a sus cohetaneos. El son de las campanas mortuorias de la iglesia de Brenns es recibido más que con preocupación con curiosidad. Y a sus habitantes no les interesa tanto el hecho de saber a quien no podrán ver ya más, sinó la efemeride de a quien han sobrevivido. No obstante, la gente de Brenns piensa que el infierno, si existe, tendrá que ser lo suficientemente riguroso como para no notarlo como una mejoría. O que ya fueron condenados y Brenns es el infirno de los que se portaron mal en otra vida.
A veces, la gente de Brenns cuando creen que no les ve nadie saludan al cielo al ver pasar allá a lo lejos algun avión. Y se quedan observando desde su ventana como se aleja hasta hacerse invisible, como desaparece poco a poco el rastro del avión desvaneciendose en la inmensidad azul del cielo hasta no quedar nada.
No obstante, y a pesar de odiar con todas sus fuerzas su lugar de nacimiento, piensan los de Brenns que no podrían vivir en ningún otro lugar. Se encierran en sus casas y se resignan a envejecer maldiciendo su sino. No se saben libres de elegir su destino y transitan sombrios por calles mil veces recorridas con la mirada triste, apesadumbrados. Hay quien dice que con el gesto deliberadamente torcido para no dejar resquicio a la duda de que se piense que en el fondo les gusta vivir aquí. Y esconden cualquier atisvo de felicidad para que nadie dude de su mala suerte, de la trágica promesa aceptada de quedarte a vivir para siempre que implica el hecho de haber nacido en Brenns.

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jueves, abril 30, 2009

Sobre las dos de la noche en el Manhattam.

Eran sobre las dos de la noche en el Manhattam y la chica rubia con vestido rojo se acercó hasta donde estaba él para preguntarle si había venido solo. O eran sobre las dos de la noche en el Manhattam cuando la chica rubia que vestía, en realidad, un escotado vestido verde se le acercó y le preguntó: ¿has venido solo? O, quizá, se le acercó la chica rubia que lo había estado mirando desde hacía rato desde el fondo de la sala, llevaba puesto un elegante vestido marrón y al llegar junto a la barra donde estaba sentado él le susurró...La chica era morena, muy guapa y vestía de azul marino, al verlo sentado ahí en la barra decidió acercarse hasta él y preguntarle: me invitas a una copa. Pero no, esto no sucedió así, porque fue él quien se acercó hasta donde estaba ella que, en realidad, vestía un ceñidisimo vestido verde turquesa y al llegar a su lado le preguntó si podía invitarla a una copa. Tal vez, al acercarse él hasta la mesa donde estaba la chica morena que llevaba un precioso vestido color malva ella le dijo...
Eran sobre las dos de la noche en el Manhattam, sola en una mesa la chica morena que vestía un estridente vestido amarillo había estado haciendo miraditas al tipo de la barra y ahora veía como se acercaba hasta donde estaba ella para decirle alguna cosa cuando...En el Manhattam eran sobre las dos de la noche, una chica morena estaba sola en una de las mesas del fondo, vestía un llamativo vestido color rosa y al verla él se acercó hasta ahí para preguntarle si había sola o si podía invitarla a una copa y entonces eran sobre las dos de la noche y desde la barra del Manhattam un tipo se dirigía hacía donde estaba la chica morena del vestido ocre cuando, de repente, en el Manhattam eran sobre las dos de la noche y una chica peliroja...

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viernes, abril 17, 2009

Ping, el hombre que hablaba tan solo con onomatopeyas.

Ping, criado en la cultura china donde toda palabra escrita es un pictograma, creyó conveniente que del mismo modo toda palabra dicha en voz alta solo podía ser así mismo una onomatopeya. Comentó su convinción entre sus más íntimos y allegados y desde ese día tan solo habló utilizando onomatopeyas.
Entonces, para decir gato decía miau, para decir perro decía guau y así sucesivamente. Con el tiempo descrubió que gracias a esta simplificación del lenguaje que también ejecutaba a nivel de pensamiento la vida se volvía en sí misma más sencilla. Las cosas ya no se complicaban aun más por entre los entresijos de la retórica, su pensamiento, compuesto de imagenes y sus correspondientes sonidos asociados en forma de onomatopeyas, le llebaban a razonamientos puros que solían aportarle más soluciones concretas que las divagaciones banas en las que se veía sumergido cuando pensaba en todo tipo de palabras.
La complejidad de los sentimientos antagónicos que antes solía sentir por su bienamada chun-li quedaban ahora resumidos en pum-pum, la angustia por el paso del tiempo quedaba tan solo en tic-tac, por su parte, el hecho inexorable de existir se reducía a ta-ta-ta-chaaan y la irremediable inevitabilidad de la muerte no era nada más que ¡chim-pom!
Pasaban los días y era feliz tal que campanitas en el cielo tilín-tilín, pajaritos que cantan pio-pio al compás de viento fiuuu sobre el campo en el que una gota de rocío resbalando por el pétalo de una flor a través del aguacero del amanecer resonaba sobre la tierra húmeda tal que: plim. Que, a la vez, podía designar el universo entero.

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jueves, abril 16, 2009

Declaración de amor infinito.

Y, entonces, cuando la amada esquiva le preguntó cuan grande era su amor, el amante anhelante respondió: mi amor por ti es infinito.
Lo que implicaba que ante cualquier otra posible amada presente o ausente, habida o por haber, factible o imposible de poderla enamorar, existente o inexistente, real o hipotética...el amante siempre la preferiría antes a ella. También que la suma de cualquier amor dado sería aun en el computo total de amor universal inferior al amor que él profesaba por ella e, incluso, infinitamente inferior. Que su amor sería para siempre y duraría toda la eternidad no decreciendo (tampoco augmentando, porqué no era posible un amor mayor) y que, además, la amaba desde siempre, aun antes de haberla conocido, antes, incluso, de que ninguno de los dos hubiera nacido, antes de la aparición del sentimiento amoroso en los seres vivos y de la creación misma del universo.

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lunes, abril 06, 2009

La inmiscusión terrupta

Como no le melga nada que la contradigan, la señora Fifa se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.

-¡Asquerosa! –brama la señora Fifa, tratando de sonsonarse el ayelmado tripolio que ademenos es de satén rosa. Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimea y consigue marivolarle un suño a la Tota que se desporrona en diagonía y por un momento horadra el raire con sus abroncojantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desmunido el encuadre a la Tota sin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora Fifa contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro peticuras de ésas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulgándose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclótumo entre las gladiofantas.

-¡Payahás, payahás! –crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empebufantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.

-¿Te das cuenta? –sinterruge la señora Fifa.

-¡El muy cornaputo! –vociflama la Tota.

Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran estado polichantando más de cuatro cafotos en plena tetamancia; son así las tofifas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas.

J.C.

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Despertador de arena: calcule el número de granitos que equivalgan al periodo que ud. desea dormir. Dele la vuelta al reloj-despertador de arena para que esta empiece a descender por la ranura hacia la parte de abajo. El sonido de los granitos depositandose en el fondo del reloj formando dunas de un diminuto desierto de arena crearan el mismo efecto sopnifero que el rumor de la lluvia o el suave batir de las olas de un mar.
Dicho sonido le hara entrar en un estado de sueño profundo que, sin embargo, será súbitamente alterado en cuanto hayan caído los últimos granitos de arena que iran seguidos de un silencio estruendoso y atronador que le hará despertar inexorablemente de forma abrupta y definitiva.

Reloj solar nocturno: consistente en un reloj solar clásico en el que va atada de un hilo por una de sus patas una mosca al centro del reloj. También habrá una araña que intenta dar caza a dicha mosca por lo que esta volará haciendo círculos concentricos alrededor del reloj solar nocturno y provocando que la araña se desplace también alrededor del reloj. Con lo que las luciernagas que estarán en un receptáculo de cristal encima del reloj también irán situandose de un lado a otro según convenga para huír del alcance de la araña. Esto hará que la luz que proyectan las luciernagas de forma natural debido a su morfología luminiscnte infiera desde diversos ángulos sobre el reloj según vaya avanzando la noche. Y así irá marcando los diversos instantes nocturnos el reloj regido por los instintos más primitivos de una mosca, una araña y un puñado de luciernagas.

Reloj de lluvia: hagase construír un recipiente que abarque exactamente un metro cuadrado. Póngalo a la intemperie en algun lugar tal que una terraza, balcón o jardín. Entonces, solo habrá que esperar que las nubes cubran el cielo en medio de un día gris, que un trueno retumbe ahí arriba y se ponga a llover. Deberá poner entonces en funcionamiento una videocanara fijada para grabar en dirección al recipiente de exactamente un metro cuadrado. Deje que grabe mientras ud. mira por la ventana como repiquetean las gotas sobre el suelo mientras recuerda algun amor pasado sumido en la típica melancolía de los días de lluvia. Una vez terminado el aguacero visione la grabación y mediante el uso conveniente del botón de pausa procure ordenar cronológicamente la caída de cada gota de lluvia. Cada una de ellas será un segundo y ya solo hará falta espaciarlos adecuadamente.

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miércoles, abril 01, 2009

Sonrisa

por Alan Lightman

Es un sábado de marzo. El hombre despierta lentamente, bosteza, se viste y sale para su paseo matinal. Cuando regresa, se ducha, se cocina a sí mismo un huevo revuelto y se apoltrona en su sillón con Los ensayos de E. B. White. Cerca del mediodía va en bicicleta hacia la librería. Pasa allí un par de horas hojeando libros, después pedalea a través del pequeño pueblo hasta el lago.

La mujer se despierta esta mañana, sale de la cama y va inmediatamente hacia el caballete, toma sus pinturas al pastel y se dispone a trabajar. Luego de una hora ella está satisfecha con el efecto de la luz y abandona su pintura para desayunar. Se viste rápidamente y camina hacia un almacén cercano. Allí se encuentra con amigos y almuerza con ellos. Luego quiere estar sola y conduce hacia el lago.

Ahora el hombre y la mujer están parados sobre el muelle de madera, contemplando el lago y las olas en el agua. Ninguno de ellos se ha dado cuenta de la presencia del otro.

El hombre gira. Comienza entonces una sucesión de eventos que lo informan de la presencia de la mujer. La luz reflejada por el cuerpo de ella instantáneamente entra por las pupilas de sus ojos, a razón de diez billones de partículas de luz por segundo. Una vez que dejaron atrás la pupila de cada ojo, las partículas viajan por unas lentes ovaladas, atraviesan una sustancia transparente y gelatinosa que llena el globo del ojo, y aterrizan en la retina. Aquí la luz es acumulada por cien millones de células.

Las células en la trayectoria de las manchas brillantes reflejadas reciben un gran aluvión de luz; las células que están en las sombras de la escena reflejada reciben muy poca luz. Los labios de la mujer, por ejemplo, relucen y reflejan luz de alta intensidad en una pequeña región de células ubicadas en el noreste de la parte trasera de la retina del hombre. Por otro lado, los bordes alrededor de la boca son bastante oscuros y, entonces, las células vecinas a la región del noreste reciben mucho menos luz.

Cada partícula de luz termina su viaje en el ojo al encontrarse con una molécula retinal, constituida por 20 átomos de carbono, 20 de hidrógeno y uno de oxígeno. En su estado inactivo cada molécula retinal está ligada a una proteína y está torcida entre el undécimo y el quinceavo átomos de carbono. Pero cuando la luz la golpea, como está ocurriendo ahora en cerca de 30000 billones de moléculas retinales cada segundo, la molécula se endereza y se separa de su proteína. Luego de varios pasos intermedios, la molécula vuelve a torcerse a la espera de una nueva partícula de luz. Mucho menos de una milésima de segundo ha transcurrido desde que el hombre vio a la mujer.

Disparadas por la danza de las moléculas retinales, las células nerviosas o neuronas, responden. Primero en el ojo y luego en el cerebro. Una neurona, por ejemplo, ya se ha puesto en acción. Proteínas en su superficie cambian repentinamente sus formas, bloqueando el flujo de átomos de sodio cargados positivamente presentes en el fluido corporal circundante. Este cambio en el flujo de átomos cargados eléctricamente produce un cambio en el voltaje que estremece a la célula. Luego de una distancia de una fracción de milímetro, la señal eléctrica alcanza el extremo de la neurona, alterando la liberación de moléculas especificas, las cuales migran una distancia de una diezmilésima de milímetro hasta que alcanzan la próxima neurona, trasmitiéndole las noticias.

Los brazos de la mujer cuelgan libremente, su cabeza está levemente inclinada hacia la derecha y su cabello cae sobre sus hombros. Esta información y mucho, mucho más está exactamente codificado en los pulsos eléctricos en varias neuronas de los ojos del hombre.

En otras pocas milésimas de segundo, las señales eléctricas alcanzan las neuronas del ganglio, las que se agrupan en el nervio óptico detrás del ojo y llevan sus datos hacia el cerebro. Aquí, los impulsos corren hacia la corteza visual primaria, una capa de tejido altamente plegada de alrededor de dos milímetros de espesor y diez centímetros cuadrados de área, conteniendo unas cien millones de neuronas en media docena de capas. La cuarta capa recibe las señales en primer lugar, realiza un análisis preliminar y transfiere la información a neuronas de otras capas. En cada etapa, cada neurona puede recibir señales desde miles de otras neuronas, combina las señales –algunas se cancelan entre sí- y envía el resultado a otro millar de neuronas.

Treinta segundos después –cuando ya billones de partículas de luz reflejadas en el cuerpo de la mujer han entrado a los ojos del hombre y han sido procesadas– la mujer dice hola. Inmediatamente, moléculas de aire son empujadas unas hacia otras, para después ser apartadas y luego nuevamente amontonadas, Este movimiento, parecido al de un resorte, comienza en las cuerdas vocales de la mujer y viaja hacia los oídos del hombre (a unos seis metros de distancia) en dos centésimas de segundo.

Dentro de cada uno de los oídos del hombre, el vibrante aire cubre rápidamente la distancia hasta el tímpano. El tímpano, una membrana oval de alrededor de un centímetro de diámetro y que forma un ángulo de 55 grados con el piso del canal auditivo, comienza a temblar y transmite su movimiento a tres pequeños huesos. A partir de allí, las vibraciones sacuden el fluido en la cóclea, parecida a un caracol con dos vueltas y media.

Dentro de la cóclea los tonos son descifrados. Aquí, una tenue membrana ondula al compás del fluido y a lo largo de esta membrana basilar hay delgados filamentos de variados espesores, como cuerdas de un arpa. La voz de la mujer, desde la distancia, está tocando el arpa. Su hola comienza en un registro bajo y luego incrementa su tono hacia el final. En una precisa respuesta, los filamentos más gruesos de la membrana basilar vibran primero, seguidos luego de los filamentos más delgados. Finalmente, decenas de miles de bastoncitos adheridos a la membrana basilar trasmiten sus particulares estremecimientos al nervio auditivo.

Las noticias del hola de la mujer, traducido eléctricamente, corren a lo largo del nervio auditivo y entran al cerebro del hombre, a través del tálamo, a una región especializada de la corteza cerebral para su posterior procesamiento. Eventualmente, una gran fracción de los billones de neuronas del cerebro del hombre se dedica a analizar los datos visuales y auditivos recién adquiridos. Compuertas de sodio y potasio abren y cierran sin cesar. Corrientes eléctricas se apresuran a lo largo de fibras neuronales. Moléculas fluyen del extremo de un nervio al próximo.

Todo esto es conocido. Lo que es desconocido es porqué, luego de un minuto, el hombre camina hacia la mujer y sonríe.

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martes, marzo 31, 2009

El sueño.

Le sucede que cuando sueña siempre cree ser Victor Gödel, un tipo al que no recuerda haber conocido nunca en la vigilia y que, sin embargo, no puede evitar creer ser él en cualquiera de sus sueños.
Victor Gödel es, al paracer, un hombre de mediana edad, de constitución más bien delgada, un poco más alto que él y que muy probablemente suele llevar bigote aunque no puede estar completamente seguro de ninguna de estas características pues siempre que sueña ser Victor Gödel lo hace viendo a través de sus ojos, sin la capacidad de soñarse extracorporeamente y tampoco recuerda haberse mirado en un espejo mientras soñaba.
Si sabe que en sueños es Victor Gödel, aunque no conozca su rostro, ni jamás haya tenido noticia de él y ni tan siquiera pueda estar seguro de que realmente Victor Gödel exista, es porqué las otras personas que aparecen en sus sueños se dirigen a él como Victor o Sr. Gödel. Y parecen ser conocidos del tal Victor Gödel, pues al trato familiar con que se dirigen a él hay que añadir el hecho de que no es gente que él reconozca o recuerde haber visto jamás. A eccepción de cuando sueña con gente famosa, por lo que se puede deducir que el círculo de conocidos de Victor Gödel y el suyo son distintos. Y, sin embargo, parece que sea quien sea ese tal victor conoce al igaul que él cierta gente famosa del mundo y de su país y, como suele suceder, a veces, sueña con ellos. De ahí podría deducirse que Victor Gödel, si en realidad existe, viviría también en su mismo país. Circumstancia también corroborable por el uso del mismo idioma o las costumbres de las gentes que habitan en sus sueños. Aunque, por lo demás, se podría asegurar que las calles y los sitios en que transcurren dichos sueños no le resultan reconocibles aunque sí un tanto familiares. Con una arquitectura similar a las calles y lugares de su pueblo, esos sitios tambien suelen repetirse en la mayoría de los sueños y la casa en que muchos de ellos acontecen y que soñando ser Victor Gödel la siente como su hogar también es la misma cada noche. Con su puerta de entrada de madera color azul, detrás de la cual un pasillo lleva hasta el pequeño salon-comedor desde el que se puede subir por unas escaleras con barandillas metálicas de frio pasamanos hasta la planta de arriba donde está la habitación donde duerme Victor Gödel.
Pero nada que haya soñado de esa casa, nada que haya soñado de ese pueblo ha sido frecuentado jamás por él, ni tampoco hay ninguna referencia que lo pueda identificar, ni recuerda haber soñado nunca que alguien dijera el nombre de ese lugar. Hasta ayer.
Anoche, mientras volvía a soñar que era Victor Gödel comprando en una tienda,, donde alguna otra vez ya había transcurrido alguno de sus sueños, apareció, como aparece la gente en sueños, Armando. Armando era un viejo amigo suyo de la juventud que hacía años que no veía. Y era la primera persona con la que soñaba desde que en sueños creía ser Victor Gödel que, sin ser famosa, también era conocida por él. Además, también Armando parecía conocer a Victor Gödel ya que se dirigió a él llamandole por su nombre diciendole cosas como a veces se dicen cosas en los sueños.
Al despertar, no tardó en hacer algunas llamadas a amigos que tenía en común con el que parecía ser un amigo común entre él y Victor Gödel. Finalmente, aduciendo vagas excusas melancólicas consiguió el número de teléfono actual de su viejo amigo Armando. Y, después de reflexionar un rato sobre que podía decirle a Armando para justificar tan inesperada llamada después de tantos años y que lo hacía para preguntarle por la exiatencia de alguien de quien tan solo sabía por sueños y como podía explicarle que anoche soño con él mientras soñaba ser ese tal Victor Gödel para finalmente preguntarle si le conocía. Y, entonces, después de reconocer que todo eso no tenía ningún sentido: lo llamó, sin más. Lo saludó, se presento haciendo alguna referencia a recuerdos comunes del pasado para que se acordara de él y directamente se lo preguntó ¿Conoces a Victor Gödel?
Le conocía, era un vecino del pueblo al que se había mudado hacía años al casarse con una chica de ahí. Victor Gödel existía o, al menos, alguien llamado igual que vivía en un pueblo no demasiado lejos de ahí. En el que él jamás había estado o, al menos, no recordaba haber estado jamás.
Era tarde, pero aun así emprendió el viaje. Condució durante casi dos horas y media y al llegar a su destino y aunque ya era bien entrada la noche enseguida lo reconoció. Las mismas calles, los mismos sitios con los que solía soñar.
Y aparcó justo enfrente de la casa que en sueños creía ser su casa. La casa de Victor Gödel. Se plantó frente la puerta de madera color azul, estaba entreabierta, entro en la casa y recorrió el pasillo que daba al salón comedor, dentro todo estaba en la semioscuidad, pero él conocía la distribución de la estructura, el lugar que ocupaba cada mueble y arrastrando silenciosamente los pies fue avanzando hasta dar con las escaleras de barandillas metálicas, las subió con sigilo sujetandose al frio pasamanos hasta llegar al piso de arriba y plantarse frente al dormitorio. Abrió pausadamente y con un silencio sepulcral la puerta y a través de un hilo de luz que entraba desde la farola de la calle a través de la ventana, lo vió. Durmiendo plácidamente en su cama, Victor Gödel.
Aunque no conocía su rostro, sabía que era él. Se acercó despacio a los pies de la cama y, entonces, se dió cuenta, mientras lo contemplaba, que Victor Gödel también estaba soñando y le asaltó de repente la duda de quien creería ser Victor Gödel cuando soñaba.
Un frio escalofrío recorrió su espina dorsal. Tenía que salir de ahí de immediato. Así, sin poder apartar su mirada de ese rostro dormido intentó salir de la habitación caminando hacia atrás, sin embargo, no pudo evitar tropezar con una silla. Y, entonces, Victor Gödel, despertó.

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jueves, marzo 12, 2009

La sala de estar de la Señora Monrow.

En la sala de estar de la Señora Monrow siempre que el reloj marca una hora en punto se sirve el té. Con lo que al unisono que suenan las campanas en el reloj de péndulo del salón podemos ver a su criada, la señorita Rosemary, aparecer desde detrás de las cortinas de la puerta que da a la cocina portando una bandeja de plata con sendas tazas y platitos de porcelana con su correspondiente tetera a juego. Un total de cuatro tazas con sus respectivos platitos para la Señora Monrow y sus tres invitados: el Sr. y la Sra. Spencer, que están uno junto al otro sentados en el sofá bajo el reloj de péndulo y el Reverendo Robjows, que permanece de pie junto a la mesa del salón cerca de la Señora Monrow; la cual está sentada en el sofá individual y justo cuando ve aparecer a su criada la señorita Rosemary exclama: Por fín, el té. Y a la hora en punto.
Esto era dicho por la Señora Monrow en el mismo preciso instante en que sonaba la sexta y última campanada en el reloj de péndulo. Entonces, el Sr. Spencer, haciendo gala de un inusitado entusiasmo añadía: excelente, me encanta el té.
La señorita Rosemary procedía a servir el té a cada uno de los invitados que le correspondían con vagas sonrisas y susurrados gracias apenas imperceptibles hasta que finalmente se dispuso a atender a la amfitriona, la Señora Monrow. La cual permanecia impasible mientras gorgoteaba el té des del vertice de la tetera hasta la pertinente tacita de porcelana vertiendose en gran parte por el platito llegando a salpicar la falda plisada de la Señora Monrow a causa del temblor que achacaba las sudorosas manos de la señorita Rosemary, a lo que, finalmente, la Señora Monrow que seguía sin immutarse comentó: el mio con dos de azucar, por favor.
Lo se. Le respondió seca y desaforadamente, ya con el rostro desencajado y espetandole una mirada entre el miedo y la ira directa a los ojos de su patrona.
Por favor, Rosemary, contengase. Un frio halo de incertidumbre recorrió entonces el salón apoderandose del desasosiego de los ahí presentes. La Señora Monrow, sin levantar la vista de sus propias manos, añadió, diriendose a la criada: puede retirarse. Y Rosemary se marchó con los ojos vidriosos y llenos de amargura desapareciendo por entre las cortinas que daban a la cocina.
Resulta muy difícil encontrar hoy en día personal competente dijo en voz alta el Reverendo Robjows mientras daba un primer sorbo a su taza de té. Yo misma, en mi propia casa, el mayordomo, el Sr. Edwars... se propuso a contar la Sra. Spencer cuando su marido, el Sr. Spencer la cortó posando suavemente la mano sobre su antebrazo.
Sepa disculparla prosiguió la Señora Monrow, que aun permanecía con la mirada cabizbaja, sin atreverse a mirar a su alrededor. Para luego, en un intento de desviar la conversación comentar: En fín ¿encuentra de su gusto el té, Reverendo Robjows?
El reverendo, que apenas sí había tomado dos ínfimos sorbos de té, musitó distraídamente: bueno, en honor a la verdad, está un poco tibió.
La Señora Monrow, con la tez enrojecida por la ira, miró de soslayo hacía el lado donde estaba el reverendo aunque aun sin atreverse a alzar la vista. La Señora Spencer, en cambio, empalidecía por momentos. El Reverendo Robjows, por su parte, quedó interperrito emarado en un sudor con los ojos bien abiertos dandose cuenta de lo inapropiado de su comentario. Cuando, de repente, el Sr. Spencer se levantó del sofá y exclamó en voz alta dirigiendose a la Señora Monrow: ¡Frío! ¡Está frío! ¡El té está frío!
Luego todo quedó en calma. El Sr. Spencer volvía a estar sentado en el sofá junto a su mujer. La Señora Monrow permanecía justo a su derecha en el sofá individual y el Reverendo Robjows seguía de pie a su lado. Entonces, en el reloj de péndulo volvían a sonar otra vez las seis y la criada, la señorita Rosemary, entraba en el salón desde las cortinas que cubrían la puerta que daba a la cocina portando otra vez la impoluta bandeja de plata con la tetera llena de té frío y sendas tacitas de porcelana con sus correspondientes platitos a juego.


Cronotopía en la sala de estar de la Señora Monrow.

En la sala de estar de la Señora Monrow el tiempo pasa invariablemente en ciclos de cinco minutos. Una vez concluído cada ciclo toda ubicación espacio-temporal vuelve al punto de partida. Sentada en el sofá individual la Señora Monrow mira el reloj de péndulo para constatar que van a dar las seis. Bajo el reloj, sentados en el sofá principal uno al lado del otro, el Sr. y la Sra. Spencer. También está el Reverendo Robjows, que permanece de pie justo al lado de donde se encuentra la Señora Monrow.
Al dar la sexta campanada aparece la señorita Rosemary, la criada, que trae siempre consigo una bandeja de plata en la que lleva una tetera y cuatro tazas de porcelana con sus respectivos platitos, pero además también un azucarero y cinco cucharitas, una para servir el azucar y las demás correspondientes a cada juego de té. Aunque estos últimos elementos hayan sido omitidos en pos de una economía perceptiva.
Luego, todo parece transcurrir mediante los parametros esperados en este tipo de eventos hasta que la tensión se desencadena en el momento en que la señorita Rosemary vierte, debido al temblor que acecha sus manos, sobre el platito y también sobre la falda plisada de la Señora Monrow parte del contenido de la tetera. Y, sin embargo, esta, a pesar de ver ensuciada su falda nueva y impregnadas sus pantorrillas con té recién servido, no se quema y apenas se immuta. Esto resulta posible porque dicha infusión, como se descubrirá más adelante sugerido por el Reverendo Robjows y confirmado vehementemente por el Sr. Spencer, se encuentra en un estado térmico de enfriamiento. No por culpa de la señorita Rosemary, que sirve el té diligentemente y sin entretenerse por el camino. Tampoco de la Sra. Williams, la cocinera, que jamás es mencionada pero es quien teoricamente ha hecho hervir el agua para el té como cada tarde en la cocina de gas.
Por lo que cabe apuntar que el hecho de que el té esté completamente frío en el momento de ser servido atañe más a una persistencia en la termodinámica del líquido elemento que, al igual que la memoria de los presentes, no se ve afectada por el flujo temporal oscilante en que se encuentra atrapada la sala de estar de la Señora Monrow.
En todo caso, la propia Señora Monrow, adalid de los preceptos del mundo jamás puede llegar a admitir que algunas de las leyes más immutables del universo, como el devenir del continuum espacio-temporal, puedan verse alteradas en su propia sala de estar. Y es por eso que siempre procurará mantener la calma y preferirá culpar de los hechos acaecidos a la mala actitud de sus sirvientas. Para lo que encontrará como aliados a la Sra. Spencer, con la comparte cierta moral buerguesa, y también al Reverendo Robjows, cuya fe religiosa le conmina a recelar de cualquier explicación de caracter metafísico para dicha situación. Es por eso que intentará mostrarse de forma natural en todo momento, aunque finalmente sea un malogrado comentario suyo el que de pie a los demás a plantearse de forma explicita lo que pueda estar ahí sucediendo. Algo se desmorona entonces dentro de la Señora Monrow, a la vez que el Sr. Spencer, que antes ya había cortado de forma abrupta una explicación de su esposa que quizá ya haya oído antes miles de veces, quiza infinitas, y esta vez gritando al mismo tiempo que se levanta del sofá exclamará lo que todos saben: que el té está extremadamente frío. O, lo que es lo mismo, la evidencia de que es el mismo té que está siendo servido cada vez de forma cíclica en esa sala de estar donde, aunque nadie parezca admitirlo, se encuentran atrapados quien sabe si para siempre o desde siempre.
El Sr. Spencer no ha ganado nada con su actitud pues al rato aparecerá otra vez por entre las cortinas que dan a la cocina la señorita Rosemary portando de nuevo la bandeja de plata con la tetera y las tacitas y los platos que previamente han desaparecido de las manos de los presentes como si nada hubiera ocurrido. La señorita Rosemary, sin embargo, tampoco sabe nadie muy bien desde donde viene, a pesar de se la vea siempre aparecer por entre las cortinas que supuestamente dan a la cocina, aunque dada la extraordinariedad de la situación nadie podría atreverse a asegurarlo. Ni tampoco pueda constatarse con certeza donde esta durante el tiempo que luego desaparece con los ojos vidriosos y sumida en sollozos despues de que su patrona la conminara a retirarse. No obstante, podría suponerse que efectivamente llega y luego se marcha a la sala contigua donde detrás de unas cortinas separadoras podríamos encontrar quizá a la cocinera, la Sra. Williams y que tendría una continuidad con el resto de la casa y desde ella se pudiera acceder al resto de la ciudad en la que podríamos encontrar en el interior de la casa de los Srs. Spencer, al Sr. Edwars, su mayordomo haciendo las maletas ya que debe marcharse debido a la misteriosa desaparición de sus patrones. Por lo que ha decidido marcharse de la ciudad más allá de la cual podría encontrarse el resto del mundo. O quizá no.

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miércoles, noviembre 19, 2008

La pensión del olvido.


Si dormías en la pensión del olvido nadie pensaba en ti durante esa noche. O sea, que nadie soñaba contigo, ni nadie se desvelaba en medio de la madrugada para ponerse a recordarte y el mundo permanecía sumido en una amnesia total de ti. Como si jamás hubieras existido o tu vida no afectara en nada al transcurrir de la historia y de las personas. Porqué en la pensión del olvido solo pernoctan aquellos que jamás supieron vivir en la imaginación de los otros. Y, entonces, amanece un poco más tarde para ellos y hace un poco más de frio y huele más a soledad en cada rincón. Y es que en la pensión del olvido las estancias huelen a cajas cerradas, a aire viciado envasado al vacio. Y quien ha estado ahí, aunque solo sea una noche, ya sabe a que huele el fracaso. Porqué en todas las habitaciones de la pensión del olvido hay un espejo que refleja a un perdedor.
Pero la habitación número catorce de la pensión del olvido no se alquila porqué dicen que está encantada. En ella se ahorcó hace ya tiempo un hombre solitario y sombrío. Y ahora se aparece en mitad de la noche en forma de sombras por debajo del resquicio de las puertas, de cacofonías de murmullos disconformes. Y se inmiscuye en el crepitar de los armarios, en la letanía de un grifo mal cerrado, en el crujir de las paredes por el frio en medio de la madrugada.
En la pensión del olvido las horas pasan lentas y en cada noche de insomnio caben varias noches de insomnio de poeta. Y mientras permaneces en el compartimento estanco a los recuerdos de una de las habitaciones de la pensión del olvido nadie evocará la nostalgia de tu encuentro, nadie estará inmerso en la melancolía de acordarse de ti. Y el resto del mundo te ignorará por el mero hecho de estar durmiendo en dicha pensión. Aunque quizá sea lo contrario y la causalidad suceda a la inversa: que el hecho de no tener a nadie que piense en ti, te haya conducido a hacer noche en esa pensión. Cuyas sabanas tienen tacto a tristeza, cuyos bombillas crean sombras del desamparo, en cuyos percheros está colgada la desolación.
Cuentan que la habitación catorce de la pensión del olvido está encantada debido a que en ella se suicidó un tipo sombrío y solitario. Y es por eso que permanece cerrada y no se alquila a nadie. Aunque también pudiera ser que aquel hombre jamás se suicidara y que aun estuviera hospedado en dicha habitación. Sumido en el olvido sin que nadie se acuerde de él, entrando y saliendo sin ser visto, sin que nadie se percatara jamás que en la habitación catorce de la pensión del olvido vive un hombre de quien nadie se acuerda ya, a quien todos han olvidado para siempre.

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lunes, noviembre 17, 2008

Sucesión de ausencias si jamás hubiera empezado el mundo.

Y si no hubiera primavera, porqué no existieran las flores, porqué no quedara pólen, porqué no volaran las abejas, porqué no había alas, porqué no teniamos cielo, porqué no quedaban pájaros, porqué se ya no se hacían nidos, porqué no habían arboles, porqué no quedaba agua, porqué no caía más lluvia, porque no teníamos nubes, porqué nos quedamos -te acuerdas- sin cielo, porqué no había mundo, porqué jamás hubo nada.


Y si no existieran los espejos, porqué no había amaneceres, porqué no se daban besos para despertar, porqué no quedaban noches de pasión, porqué no había sexo, porqué no quedaba sémen, porqué no teniamos padres, porqué no teníamos madres, porqué no se hacían hijos, porqué no había nacimientos, porqué no había funerales, porqué no existía la muerte, porqué no había vida, porqué jamás hubo nada.


Y si no existiera la música, porqué no existían las orejas, porqué no había caras, porqué no teníamos cuerpos, porqué no quedaban lugares, porqué no poseíamos tiempo, porqué no había relojes, porqué no habían paredes donde colgarlos, porqué no se construían casas, porqué no se hacían calles, porqué no había ciudades, porque no había soledad, porqué no quedaba nadie, porqué jamás hubo nada.


Y si no existieran los libros, porqué no había páginas, porqué no había papel, porqué no quedaban árboles, porqué desaparecieron los bosques, porqué no quedaban cuentos, porqué no había escritores, porque no quedaban historias, porqué no quedaba mundo, porqué jamás hubo nada.
Pero y si no existieran los libros, porqué no quedaban lectores, porqué no teníamos ojos, porqué no quedaban miradas, porqué se extinguió la belleza, porqué no había poesía, porqué no quedaban poetas, porqué se acabó el amor, porqué no quedaban amantes, porqué se esfumaron los besos, porqué no teníamos bocas, porque no quedaban palabras, porqué se acabaron las ideas, porqué ya no había pensadores, porqué ya no había ciencia, porqué ya no había mundo, porqué jamás hubo nada.


Y si no existieran los relojes, porqué se acabó el tiempo, porqué no cumpliamos años, porqué no había calendarios, porqué no teníamos nostalgia, porqué se esfumaron los recuerdos, porqué perdimos la memoria, porqué no había pasado, porqué jamás habría futuro, porqué no había destino, porqué no teníamos sueños, porqué no existía la felicidad, porqué no conocíamos la tristeza, porqué no había dolor, no existían las guerras, porqué no había injusticia, porqué no existía el amor, porqué no habían ciegos, porque no quedaba oscuridad, porqué no teníamos noche, porqué no había estrellas, porqué no había universo, porqué jamás sucedió el Big-Bang, porqué no havía ni vacío, porqué jamás hubo nada.

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Técnicas de rejuvenecimiento o instrucciones para la immortalidad.

El ser humano ha intentado detener el envejecimiento basicamente a través del tacto. Y si bien es cierto que ciertas cremas antiarrugas mitigan los efectos de la edad a través de productos químicos dispares, también lo es que, a pesar de que la muerte se nos cuela en el organismo a través de los poros de dentro hacia afuera con su consiguiente oxidación, la via epidérmica no es la única via de escape de la juventud.

Los médicos aconsejan caminar entre media y un hora al día para mantener la salud. Sin embargo, caminar hacia delante es una vil metáfora de nuestro trágico destino. Por tanto, será recomndable en todo caso caminar al revés. Con los talones por delante y girando un poco el cuello para no tropezar. Así nuestro cerebro es engañado y el inconsciente interpreta que estamos desandando el camino hecho por lo que se deberían liberar substancias endógenas de carácter rejuvenecedor. Este efecto también se podrá conseguir leyendo el periodico de atrás hacia adelante o esforzandote en intentar desorganizar el cubo de Rubick.
También es conveniente hablar al revés. Esto puede lograrse en un primer momento nombrando las sílabas al revés. Véser al baslasí las dobranam. Acción factible de ejecutar en principio por cualquier neófito. Para más adelante, con la práctica, conseguir llegar a expresarse diciendo todas las letras en sentido contrario. Oriartoc oditnes ne sartel sal sadot odneicid.

Todo esto hará que el metabolismo de su cuerpo se confunda y que el proceso de envejecer y morir se detenga y, si se hace bien hecho, pueda llegar a involucionar. Porqué la muerte es un mecanismo transmitido por herencia cultural que se aprende de generación en generación y el organismo lo somatiza. Pero nuestros cuerpos también están preparados para lo contrario para afrontar el fenómeno del Big-Crunch donde el espacio tiempo vuelve hacia atrás. Ahí la osmosis del ser humano, debido a la inversión del flujo temporal, deberá deshacer todo lo hecho, desandar todo lo recorrido, desaprender todo lo sabido y desenvejecer. Es por ello que si se consigue que el organismo crea estar en la realidad metafísica del Big-Crunch, este será propenso al rejuvenecimiento.

Aspirar fuertemente el vaho que desprende la gente joven. Y, por contra, procurar no respirar en frecuencia de ancianos ya que la muerte, aunque jamás se haya demostrado científicamente, también puede contagiarse por vía oftamológica.

De todos es sabido, los enormes beneficios regenerativos del semen sobre el cutis. Esta facultad reparadora dermatológicamente testada por la comunidad científica puede ser potenciada exponencialmente por la engullición del esperma vái oral.

Hay una flor, nadie sabe cual, que tiene la singularidad de exalar un perfume que al ser inhalado por las personas consigue que estás recobren facultades perdidas con la edad. El olor de la flor, sin embargo, resulta repelente y nauseabundo para el ser humano, tampoco su morfología estética es de gran belleza. Se semeja más a un hierbajo que a una flor. Y es por todo ello que esta flor, de la que solo tenemos la referencia escrita en un viejo almanaque de botánica, bien pudiera ser que se hubiera extinguido o, incluso, que jamás hubiera existido. Pero quien pudiera tener un pequeño jardín con estas flores sería joven por siempre y no moriría jamás.

Por lo que respecta a los alimentos que afectan al envejecimiento se ha demostrado en grandes experimentos nutricionales la existencia de muchos que lo relentizan. Alimentos considerados sanos por la sabiduría popular y que generalmente son poseedores de un gran sabor que los hace aceedores por sí mismos de buena fama entre los gourmets. Y, sin embargo, estos mismos estudios científicos arrojaron a la luz un fenómeno inesperado que estipulaba que el bróquil tenía enormes facultades estimulativas de la regeneración orgánica. Pero dichas conclusiones no tardaron a achacarse a un error en la metología empleda y fueron refutadas y tapadas quien sabe con que finalidad. Lo cierto es que jamás se consiguió repetir aquel experimento en las mismas condiciones debido a las nuevas y más rígidas normativas que impiden la exposición de los sujetos experimentales a experiencias traumáticas que puedan conllevarles efectos secundarios nocivos. Cabe resaltar, no obstante, que en dicho experimento se tomó constancia de que un grupo de individuos alimentados preminentemente con bróquil reflejó en los tests y pruebas encontrarse sensiblemente menos envejecido al cabo de los mesesque cualquier otro grupo alimentado con otros vegetales, que un grupo base alimentado con una dieta estandart y un grupo placebo al que se le decía que se le alimentaba con bróquil pero al que, en realidad, le estaban suministrando colifló.

Ni decir cabe que la música que escuchamos también afecta la longevidad de nuestro organismo pues la muerte nos invade por los cinco sentidos. Así es como melodías con acordes menos espaciados en el tiempo lograran efectos en nuestro reloj interno de adelantamiento. Dichos ritmos acelerados se comparan con la sístole y la diástole de nuestro corazón y serán interpretados como una aceleración del tic-tac del mundo. Otras sinfonías de carácter más relajado logarrán por su parte el efecto inverso y podrá uno sumergirse en el lago de los cisnes sin que transcurra apenas ningún tiempo des del punto de vista ontológico/gerontológico y volver así a emerger a la superficie intacto e ileso de las magulladuras del instante.

También se pueden relentizar los efectos del paso del tiempo internandose en la lectura de libros donde se desarrollan vidas ajenas. La cronocidad de los personajes ficticios o reales de carácter literario absorverá una parte del tiempo empleado en su lectura. O sea, que la energía temporal se consumirá a medias entre el lector y el personaje. Eso es posible por el desgaste temporal invertido por el escritor que provoca una especie de agujero de gusano que une el presente del lector donde está leyendo esto ahora, hasta el momento justo en el que el escritor lo redactó, lo está redactando, lo redacto, hola que tal?
Y es así como debido a fuerzas gravitacionales del continuum espacio temporal se consiguen aflorar particulas atemporales (antisegundos, antiminutos, etc...) que neutralizan sus pares correspondientes. Debido a eso, cuando el lector emergerá de su lectura y consultará el reloj, tendrá la sensación de que el tiempo ha pasado muy deprisa.

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viernes, noviembre 07, 2008

Vocabulario esencial:

Mamihlapinatapai: "Una mirada entre dos personas cada una de las cuales espera que la otra empiece una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar" (Indios Yámanas, Tierra del Fuego).

Puijilittatuq: "El que no sabe que hacer debido a las numerosas focas que ha visto salir a la superficie" (Inuits).

Crotalogía: "Ciencia de las castañuelas"

Utamawarimashita: "Vamos a hacer todo lo posible por complacer su honorable petición" ("No" en el Japón)

Ilunga: "Persona preparada para perdonar un primer abuso u ofensa, que es capaz de tolerar un segundo, pero jamás un tercero" (Tshiluba, R.D.Congo).

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domingo, noviembre 02, 2008

Crónicas del olvido.

Hay un lugar donde puedes olvidar todo aquello que jamás te sucedió. Se llega hasta él por carreteras que nunca tomaste o bajando en la estación donde tienen parada todos aquellos trenes que algun día perdiste. De donde bajan algunas de las personas que jamás llegaste a conocer.
Allá donde no se puede alcanzar a recordar los amigos que jamás hiciste. Donde te puedes cruzar por la calle con aquellas personas con las que saliste de fiesta hasta altas horas de la madrugada en noches memorables de las que ahora no te acuerdas de nada. Aquellos a los que confiastes tus secretos y desvelaste tus esperanzas vanas. Con los que viviste aventuras felices y a los que tuvistes a tu lado en los momentos tristes que jamás llegaron a acontecer.
Es un lugar donde puedes olvidar a la novia que jamás tuviste. La que nunca vistió aquel jersey verde de lana esa tarde de invierno en que fuisteis a pasear a la vera de un lago, mar o, quizas, oceano junto al que no has estado en la vida. La que no te dijo a la sombra de aquel arbol bajo el que os tumbasteis que vuestra historía de amor que jamás sucedió sería para siempre.
Un lugar donde no podrás recordar aquel viaje que nunca emprendiste. Donde salen veladas las fotos que jamás hiciste en las que apareces sonriente mirando a camara a los pies de la estatua junto a la que no has estado ninguna vez. Donde se velan paisajes que no contemplaste, lugareños a los que no conociste y romances bajo la luz de la luna llena que no sucedieron.
En este lugar donde habita el olvido no podrás recordar aquel trabajo que nunca tuviste. Con lo que se te descuentan las horas que no llegaste a cumplir, se te traspapelan los contratos que nunca firmaste y se te proratea tu absentismo laboral.
Donde nadie habrá oído hablar de aquel bar de la esquina que de ningún modo frecuentaste. En el que se desvanecen en el eco del silencio aquellas tertulias que jamás se entablaron, donde se esfuman por entre los recovecos del aire las frases que no fueron pronunciadas, ahí donde se enfrían los cafés que no tomaste, donde se guardan tibias las cervezas que no bebiste, donde se deshilan los tejemenejes que no se urdieron, donde se tergiversan las historias que nunca fueron contadas.
Y todo cerca de aquel hotel que jamás se llego a construír donde se hospedan todas aquellas mujeres con las que te acostaste, en cuyos pasillos resuenan el grito sordo de los orgasmos perdidos que jamás podrás recuperar, donde se deben aquellos besos que nunca te dieron y arrinconadas en el olvido pernoctan todas las noches de pasión que nunca llegaste a vivir.
Un lugar donde los cines siempre traen en cartelera películas que aun no hemos visto y la televisión solo emite programas que algun día te perdiste, series que nunca seguiste o partidos que no pudiste llegar a ver. Donde hay bibliotecas llenas de libros que no te animaste a empezar a leer y por la radio solo ponen canciones que jamás habías escuchado.
Donde hay un escuela en la que se desaprenden los nombres de los rios que jamás llegaste a estudiar, las leyes de las ciencias que no llegaste a entender y las reglas de los juegos a los que no jugaste. Donde se descuídan las fechas de nacimiento de los escritores que jamás diste porqué no hubo tiempo de acabar el temario y la solución de los problemas matemáticos que puede que no tuvieran solución. Donde se desdicen y se retractan los maestros que nunca tuviste.Una escuela donde se descosen de las batas los nombres de los niños que no puedes recordar.
Y bajando por esa misma calle de cuyo nombre no te acuerdas se llega hasta aquella casa en que jamás viviste en la que se desvanecen silenciosos los sueños que jamás tuviste sobre la cama en la que nunca dormimos junto las cortinas que no habríamos elegido de ningún modo al lado del armario donde está guardada la camisa que nunca te atreviste a poner para acudir a la cita a la que jamás te presentaste donde conociste a la persona de la que jamás te llegaste a enamorar. Aquella con la que no te pudiste recostar al lado de la chimenea que en la vida encendiste junto a la que no hicimos el amor sobre la alfombra que jamás existió a la lumbre de un fuego que no crepitó al filo de la medianoche con sus llamitas amarillas y azules.
Y junto a esa casa de la que no puedes acordarte que algun día llamaste hogar crece en el patio el arbol que nunca plantaste del que pende el columpio del que en días de viento resuenan chirridos que jamás emitió. El mismo en el que se balancearon los hijos que jamás tuviste y que crecieron felices sin preocupaciones como la de haber nacido huerfanos de ti. El mismo columpio en que jamás te sentarás a olvidar de leer el libro que nunca escribiste y en el que puedes no acordarte de dejar envejecer una vida que jamás sucedió.

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miércoles, octubre 29, 2008

El predigitador de instantes.

(El predigitador de instantes se encuentra en el super con un amigo al que hacía tiempo que no veía)

- Hola.
- Hoooooola.
- Bien.
- ¿Cómo te va?
- Nada.
- ¿Y que te cuentas?
- Sí, todavía.
- ¿Aun trabajas en correos?
- También bien.
- ¿Y Luísa qué?
- De tu parte.
- Dale recuerdos.

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jueves, octubre 23, 2008

Histórias de amor nihilistas o jamás sucedidas.

En un bar:

Ella entró en el bar y lo miró por un momento a los ojos. Al él se le resquebrajó algo en lo más profundo de su ser. Jamás la había visto antes y sin embargo sentía como si tuvieran un amnésico pasado común, como si estuvieran predestinados por alguna ley cósmica imposible de alcanzar a comprender. Ella había sido puesta allí por alguna estratagema del destino o por un rocambolesco plan urdido por algún dios jugetón. De repente todo encajaba y cualquier acto anterior de su vida que le hubiera conducido a este justo momento cobraba sentido. El paso del tiempo mismo, los amores y desamores de antaño, la ubicación exacta de cada estrella en el cielo, la disposición de cada una de las sillas y mesas del bar y hasta la muerte misma; todo tenía explicación des del preciso instante en que la vió aparecer por la puerta mirandole vagamente a los ojos. Ella acabó de tomar el café que había pedido, pagó, dejó una módica propina y se marchó sin más.

En el metro:

Si al sentarse junto a ella en el metro tan solo le hubiera preguntado la hora, él no hubiera tenido más remedio que preguntarle si llegaba tarde a algun sitio por entablar una conversación (pues ella era poseedora de la suficiente belleza como para que él se sintiera atraído de immediato) y entonces ella hubiera podido bromear a la par que mostrarse inteligente con alguna respuesta audaz como que hay que llegar puntual aunque no te esté esparando nadie (mostrandose, así de paso, veladamente solícita) y entonces él le diría que como puede ser que nadie te esté esperando con lo guapa que eres (bordeando la barrera del disímulo) que ella traspasa de pleno contestándole que él tampoco está nada mal (proposición casi explicita de sexo) y él (aunque incluso algo estupefacto por la precipitación de estos inesperados acontecimientos amorosos un martes por la mañana) le diría que si quiere la invita a comer, con lo que ella (encantada de haber conocido al que le parece que podría ser el hombre de su vida) acepta. Y luego en la comida risas y afinidades varias y al día siguiente en el cine palomitas y beso de despedida y al tercer día habitación de hotel y compatibilidad sexual y durante el mes siguiente amigos y cenas y deportes de aventuras y un viaje a Paris con lo que al cabo de siete meses boda y al año embarazo y gemelos y luego tres hijos más, chalet junto al mar y tiempos felices para ir envejeciendo de a poco uno junto al otro hasta el fin de sus días.
Pero no, ella jamás le pregunta la hora y él ya acaba de bajar en la última parada y se cierran las puertas del vagón y el tren vuelve a emprender su marcha y ella aun tiene tiempo de verle por última vez perdiendose por entre los pasillos de la estación confundiendose entre la multitud que abarrota el andén una fria mañana de martes de otoño.

Por la calle:

De repente, mientras iba caminando por la acera la vió aparecer desde la siguiente bocacalle y aunque era un poco miope le pareció que su silueta era digna de consideración. Desde la distancia la excrutaba sin pudor cuando le pareció que ella también alzaba la vista y le miraba por entre la gente. Él apartó la mirada por un momento haciendo un barrido visual a la calle para finalmente volver a posar sus ojos sobre ella. Ahora estaba un poco más cerca con lo que él pudo ver con claridad como ella aparta su mirada con cierto disimulo en el momento justo en el que él fijaba la suya sobre ella. No había duda era una chica preciosa y sus pasos iban acercandoles el uno al otro de a poco cuando otra vez los ojos de ella bascularon en un veloz movimiento cecálico para fijarse justo en el punto donde se encontraba él, al que un instinto social adquirido (pues no lo poseen los bebes) le hizo apartar de immediato la vista. Y, sin embargo, ahora sabía con seguridad que ella también se había fijado en él encontrandose los dos inmiscuídos en un cortejo subyacente telepático oftalmológico visual. Y ya tan solo se encontraban apenas a unos metros cuando él decidió profundizar de forma descarada su mirada sobre la de ella vulnerando cualquier precepto de intimidad urbana, ella le correspondió entornando un poco sus ojos y mirandole fijamente en una mueca de índole osadamente libidinosa para luego apartar lentamente la vista hacia el otro lado hasta fijarla casi como mirando al cielo en un claro gesto de disimulo explicitamente mal disimulado. Ahí fue cuando él miró al suelo un instante como para coger aliento y recargar la que sería su mirada definitiva. Y cuando ya casi estaban a la misma altura, girando además el cuello apenas unos grados la contemplo con la absoluta naturalidad de los que se conocen desde siempre, haciendole el amor con la mirada o más bien follandosela por los ojos y mientras ella, sin apartar la vista de él, le correspondía con la misma intensidad en un momento que se hacía eterno, a la vez, que pasó tan efímero y fugaz, cruzaron sus caminos y ella siguió por su lado y él por el suyo sin que nadie se decidiera a mirar atrás.

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viernes, octubre 10, 2008

Krölp.

En la región de Krölp no tenían ninguna palabra que significara No. Sus habitantes no conocían el concepto de negatividad por lo que se trataba de un pueblo bastante optimista y siempre predispusto a todo. Se hacían favores unos a otros y siempre se animaban mutuamente. Las respuestas a cualquier petición resultaban siempre afirmativas y si alguna vez la persona que respondía hubiera querido responder lo contrario, en realidad, no hubiera sabido como hacerlo pues no poseía el concepto de la palabra No, con lo que a veces declinaban las consultas en términos más difusos tales que "voy a hacer todo lo que pueda para estudiar esta pregunta", "intentaré en un futuro resolver con mayor rigor tus dudas" o "nada me gustaría más que complacer tu ruego con lo que ya veremos". Estás formulas postergadoras del ofrecimiento claro de una respuesta no eransinó meras fórmulas de cortesía que no hacían más que posponer la auténtica respuesta afirmativa que no tardaba en darse a poco que el consultante insistiera lo más mínimo.
Así era pues que culquier referéndum que se realizara democráticamente daba como vencedor en abrumadora mayoría al Sí. Más teniendo en cuenta que las otras opciones no eran sinó expresiones vagas como puede, tal vez, quizas, ojalá que en realidad no hacían referencia a nada. Así mismo, consultas de caractes más íntimo como peticiones de noviazgo o prerogativás más triviales sobre escarceos amorosos también eran siempre rapidamente ratificadas de manera pertinente.
La ciencia en Krölp era un cúmulo de certezas. Cualquier duda metafísica o planteamiento de hipótesis se reafirmaba de manera tajante por el mero hecho de haber sido planteado. Esto daba, a veces, paradigmas opuestos que sin embargo sabían coexistir debido al carácter relativista y a la predisposición a la utopía de la comunidad científica de Krölp. De este modo cuando surgió la duda de si el Sol giraba alrededor de la Tierra evidentemente los astronomos no tardaron en asegurar que efectivamente así era. Para, siglos después, al formularse la interpelación contraria afirmar, sin ningún tipo de pudor, lo diatralmente opuesto o sea que en verdad era la Tierra que giraba alrededor del Sol. Pero sin llegar a desmentir el precepto antiguo sinó más bien incorporando estás nuevas definiciones a las anteriores. Con lo que se solía aceptar vulgarmente que el Sol era un astro que giraba alrededor de la Tierra la cual, a su vez, daba vueltas alrededor del Sol y así sucesivamente.
La propiedad privada tampoco existía como tal en Krölp por lo que su estatus político podía asemejarse, sin serlo, a un regimen comunista. Lo que sucedía, en realidad, es que ante cualquier petición para que alguien pudiera hacer uso de objetos de uno, todo se solventaba de manera afirmativa entre parabienes de exquisitos modos. Tal era así que si alguien te paraba por la calle para preguntarte si tenías un cigarrillo no tenías más remedio que ofrecerselo aun y a pesar de no llevar encima e incluso de no ser fumador con lo que debías ir a comprar un tabaco para satisfacer la demanda correctamente. Del mismo modo, si a uno un amigo le pedía el auto porque tenia el suyo en el taller no había otra que cederlo y sucedía lo mismo con el taladro, las grabaciones de peliculas, los libros, las joyas, el dinero. Luego, a la hora de las devoluciones te solías encontrar que el objeto en cuestión ya había sido prestado a otra persona que lo había demandado posteriormente con lo que se entraba en una dinámica de prestamos y peticiones de prestamo en que ya casi nadie sabia a quien pertenecía cada cosa y se iban cediendo todo de unos a otros sin esperanza de recuperar nada. El trabajo individual tampoco existía y más bien se organizaba todo desde un trabajo comun a todos que había que desempeñar. La escala piramidal no se sostenía ya que los quehaceres se desarrollaban a la par que alguien contratara a otro para desempeñar una labor, trato al cual el otro siempre aceptaba a pesar de condiciones pésimas, de emolumentos deficitarios y de la propia incapacidad para desarrollar dicho trabajo. Y, no obstante, al no existir clausulas que negaran tal posibilidad no tardaría en romper el contrato o, en su defecto, en subcontratar a alguien para que desempeñara tal ocupación. De este modo, todos podían ser jefes y asalariados a la vez, todos mandaban y obedecían al mismo tiempo. Y todo el mundo hacía todo, que bien pudiera decir que nadie hacía nada.
En Krölp era muy fácil casarse pues todas y todos daban siempre el sí quiero. En Krölp los que se dedicaban a vender enciclopedias conseguían siempre su proposito y en todas las casas había extensas bibliotecas repletas de tomos varias veces repetidos de multiples enciclopedias. Los jovenes de Krölp todos se drogaban porqué no sabían decir que no a las drogas. Y en las zonas urbanas por todas las calles se podía circular en cualquier sentido pues no existían lugares por los que no se pudiera pasar, ni prohibiciones expresas. Las encuestas a pie de calle eran rapidamente ejecutadas ya que todo los transehuntes que eran aprestados a responderlas se mostraban solicitos siempre a tal petición aunque llegaran tarde al trabajo o no tuvieran ganas. En Krölp no existía el rechazo, ni el desamor. Quizas tampoco el amor verdadero sinó una especie de resignación compartida al hecho de tener que estar juntos porqué sí. A la gente de Krölp si les preguntabas si eran felices te decían que sí, aunque jamás sabrías si lo decían porque realmente lo eran o porque desconocían la existencia de la particula negativa llamada No.

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miércoles, mayo 14, 2008

La moneda.

En el Bar La Luna Menguante se reunen, a saber: hombres en paro con barba de tres o cuatro días, mujeres madres de niños en horario escolar, obreros de la consterucción en la hora del almuerzo, oficinistas y burocratas de rango menor varios, turistas extraviados y viajeros perdidos. Pero tambié, un elfo maligno, una cleopatra de mármol, un mimo triste y un tipo vestido de la muerte misma con su túnica y su guadaña. Pues el Bar La Luna Menguante, se oculta en el callejón que da a la plaza donde ejercen de estatuas humanas personas las cuales también tienen una vida detrás.
Un día entró en el bar un hombre de aspecto misterioso, leasé: gabardina ocre, gafas de sol, sombrero buersalino, mirada alternante hacia ambos lados. Al llegar a la barra, ante la presencia de Aron el dueño mismo del local, y en un susurrante hilo de voz, como si sospechara que alguien hubiera puesto micros implantados en sus propios empastes pidió, por favor, un café, a la vez, que extendía sobre la madera desgastada de la barra una moneda.
Tras servirle el cafe, Aron, cobró el importe con la susodicha moneda y en el tiempo que tardo en girarse para depositarla en la caja registradora aquel tipo ya se había marchado dejando sobre la barra intacto el todavía humeante café. Un comportamiento sospechoso que, sin embargo, el dueño del Bar La Luna Menguante no tardaría en olvidar inmerso en sus quehaceres cotidianos al frente del establecimiento.
Pero los días siguientes, los asistentes al bar fueron menguando tal que el estado de la luna que lucía en la marquesina de la fachada. Sin que apenas nadie se apercibiera de ello cada día hubo menos clientes y se rompian cada vez más vasos y tazas, se resfrió un empleado, se fueron sin pagar varias personas, hubo averías de nevera, llegaron facturas ostensiblemente infladas de gas y electricidad, se devolvió mal el cambio a favor del cliente en un par de ocasiones, se fundieron tres bombillas. Hasta que al tercer día, debido a procesos azarosos o quizá estadísticos salió de la caja donde había permanecido en su espera latente la moneda con que pagó aquel misterioso hombre en forma de cambio al cobro de cuatro cervezas consumidas a cargo del tipo que hacía de Elfo Maligno en el grupo de estatuas humanas de plaza contigua.
Desde ese momento la economía del bar volvió, de a poco, y sin que tampoco apenas nadie lo notara a florecer como antes. Augmentó la clientela, se consumió más, se devolvían bien los cambios, apenas se rompía nada, se dejaba más propina e, incluso, al dueño le tocó un pequeño premio a la lotería. Pues ya no permanecía en su poder esa misteriosa moneda que estaba maldita y quien la tenía en posesión entraba en un proceso de irremediable declive económico que conducía invariablemente a la bancarrota. La única solución posible era deshacerse de aquella moneda mediante alguna transacción económica como, por ejemplo, pagar un café. No podía tirarla a un pozo o colarla por la rendija de un alcantarillado pues entonces la maldición te pertenecía para siempre. No debías tampoco perderla, ni fundirla en unos altos hornos pues sus efectos también perdurarían en ti. Tampoco podías introducirla en ninguna máquina expendedora pues sus diferencias imperceptibles con una moneda normal hacían que esta no fuera aceptada por este tipo de artilugios. Y esa era, en realidad, uno de los signos para distinguirla, que jamás la cogía nunca ninguna máquina expendedora. La única solución pasaba por intercambiar la moneda de tu a tu con otra persona. Y si no se hacía así, terminabas al cabo de un tiempo arruínado pidiendo limosna en alguna acera. Pues muchos de los vagabundos tuvieron en su momento sin saberlo la moneda entre las manos sin alcanzar luego a traspasar la maldición a los demás. Ahora vagan por las calles ignorando el porqué de su desdicha, pidiendo limosna al transehunte con la vaga eperanza de que en una de estas les vuelva la moneda maldita a sus manos y sepan esta vez canjearla de forma correcta y deshacerse así de los efectos de su maldición y puedan rehacer su vida.
El Elfo Maligno aquella tarde, por mucho que se esforzara en deleitar con sus mejores poses a los turistas, no obtuvo apenas gratitud a modo económico. Tal que, al cabo del rato, ya volvía a encontrarse en el bar pagando con las monedas que había ganado por la mañana entre las que se encontraba la susodicha moneda otras dos cervezas más.
La moneda volvía así a la caja del Bar La Luna Menguante para, sin embargo, esta vez salir al poco a manos de un hombre con barba de tres o cuatro días. Al día siguiente ese mismo hombre compraría el periódico con la moneda en cuestión, para que, a su vez, el quiosquero adquiriera con ella una lata de lentejas en el colmado de al lado, donde la moneda saldría de inmediato como vuelta para una señora mayor, la cual al día siguiente la utilizaría en la compra de una bombilla que reemplazara la que esa misma noche se había fundido en el comdor de su casa (la fundición de bombillas sería, al parecer, otro de los signos inequivocos de estar en posesión de la moneda maldita).
Y así fue como el dueño de la tienda donde la señora mayor había comprado la bombilla metió la moneda en uno de esos tubitos de plástico con otras monedas iguales para ingresarlo, al día siguiente, en el banco de la esquina. Allí, entre tantas, se perdió el rastro de la moneda maldita. Y solo cabe decir, que ese banco, al cabo de unos meses, quebraría. Y la moneda volvería a ser introducida en las transacciones cotidianas, con lo que quien sabe si ahora mismo dicha moneda no es albergada en uno de tus bolsillos o está sobre la mesita de noche de tu habitación o se coló por entre los recovecos del sofá.

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viernes, abril 25, 2008

Para arrodillar a un hombre.

Para arrodillar a un hombre hay que aplicar una fuerza vertical desde los hombros lo suficientemente grande o durante el tiempo suficiente para que este hinque la rodilla. Para arrodillar a un hombre no basta una tragedia, un deseo, algo por lo que rezar. Porqué un hombre no se arrodilla ante cualquiera, no sucumbe ante nadie y preferirá morir de pie que vivir arrodillado, incluso, llegado el caso, vivir de pie a morir arrodillado.
A un hombre de verdad no hay religión que lo corrompa, ni Rey lo suficientemente despota o tirano que lo haga claudicar. Y es que un hombre no se arrodillaría ni para pasar por un tunel que condujera a la libertad. Tampoco para recoger el pendiente caído de una falsa dama, ni para robar las fresas del agricultor. Jamás por haber descubierto algun continente nuevo, nunca para suplicar clemencia al verdugo en la pena capital y mucho menos para atarse el cordón de uno de sus zapatos.
Y, ya ves, para arrodillar a un hombre tan solo basta la visión de tu coñito rasurado con tus bragas hondeando a media hasta.

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martes, abril 15, 2008

Delfín Violeta.

Su animal preferido desde esa tarde, su mascota para toda la vida, sería el delfín violeta. A su amparo se había de producir el encuentro furtivo entre Diana y Edmundo. Una pasión prohibida ante las leyes gubernamentales y quizá también ante las propias leyes de la naturaleza. Pero ahora todo daba igual y ahí estaba él esperandola junto a la pilastra indicada con una pequeña bolsa en la mano. Y por ahí venía ella caminando entre las hileras de coches y columnas de ese interminable aparcamiento soterrado. El corazón de Edmundo se desboca por momentos en rejuvenecedores latidos, Diana envejece, lo que a estas edades se llama aun madurar, de a poco, a cada paso que va dando.
Los dos con gafas de sol como suele ser indispensable en este tipo de situaciones. Las de ella aerodinámicas, de cristal espejo de sala de reconocimiento de sospechosos ocultan la mirada aun demasiado pura de sus dos ojos verdes como guisantes mendelianos. Las de Edmundo más ortopédicas y voluminosas difuminan la posible perversión libidinosa con que algun espectador ajeno pudiera confundir esa mirada enamorada.
Pero a pesar de las precauciones no están solos. Una sombra les observa des del asiento trasero de un coche aparcado en la penumbra del fondo del aparcamiento.
Ajena a ello Diana avanza recreandose en el contorneo de sus caderas cruzando diminutos pasos cebra. Va con boina calada a un lado y chaqueta de pana negra, tan elegante que parece mayor de lo que es. Edmundo la observa llegar bajo la letania de la luz de los fluorescentes, inmerso en el nerviosismo de las esperas, repiqueteando en morse con su pie izquierdo la impaciencia contenida de salir a su encuentro. Se quita las gafas y las cuelga del cuello de su camisa verde abierta hasta el tercer botón para darse un aire más desenfadado. Se da cuenta de que aun lleva las yemas de sus dedos algo negruzcas q así con sus pue delatan -como lo harían las huellas dactilares de un asesinato- que se ha tintado el pelo esa misma tarde; en pos de una inalcanzable juventud eterna.
Edmundo, no sonrie, a pesar de sentirse feliz, no lo hace para no añadir arrugas de expresión a sus ya ostensibles arrugas por edad. No sonrie ni cuando Diana llega por fin delante de él mirandole fijamente con una sonrisa en los labios, que solo es correspondida por él con una mueca de apacible serenidad que podría traducirse, eso sí, como sonreir con la mirada. Y se quedan frente a frente sin decirse nada. Pero ella se embriaga con el olor de su aftersave, mientras él aspira fuertemente para respirarla en uno de sus otros preceptos para vivir eternamente: inhalar aire cerca de jovencitas. Más tarde, ya en el piso, continuará con el método aplicando otras técnicas para alcanzar la immortalidad como chupar sus pezones, gatear alrededor de ella en la cama o hacer que le de de comer en la boca haciendo el avión con una cucharita.
Pero eso es insospechable de momento, cuando ella le dice hola, abuelo y Edmundo contesta hola, mi amor. Dandose en la mejilla dos castos besos que contados con exactitud serían cuatro: dos de Diana, húmedos y sonoros, delicuescentes; dos de Edmundo, más secos y silenciosos, conteniendo su efusividad.
Él le da la bolsa que lleva en su mano, sobrellevando con ironía su situación. Para tí, cuidado no te empaches. Esta llena de golosinas. Si lo se te traigo una crema antiarrugas, viejo verde. Y ahora sí él no puede reprimir una sonrisa y se abrazan cómplices de sus circumstancias tan felices como pueden dejarse ser al amparo del Delfín Violeta B-4 pintado en la columna del aparcamiento de unos grandes almacenes.

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lunes, abril 07, 2008

Sucedió ese año.

Ese mismo año se desencadenó una guerra sanguinaria en un país del tercer mundo, se declaró el estado de alerta mundial por una nueva enfermedad de caracter altamente contagioso y mortal, subió otra vez el precio de la barra de pan, hubo un terremoto terrible con cientos de muertos, atentados gravisimos en nuevas oleadas de terrorismo, violencia de género, fraude a nivel gubernamental, corrupción y tráfico de armas, doping, calentamiento global y augmento de la tasa media de afectados por niveles preocupantemente altos de colesterol.
Pero Petra estaba con él. Y el mundo le parecía un lugar maravilloso en el que vivir.

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martes, abril 01, 2008

15 maneras de olvidarte para siempre.

(1) F. recogió todos los vestigios de la existencia de Petra que pudieran quedar aun en el piso. Un botecito de crema exfoliante, rímel de pestañas, cera depilatoria en frio, otro botecito de nosequé con aloe vera. También unas braguitas extraviadas en el fondo del tambor de la lavadora. Dos cartas a su nombre, el libro que ella le regaló y algunas revistas viejas de interiorismo que solía leer. Lo metió todo dentro de una bolsa de basura y lo tiró al contenedor. (2) Desharticuló el calendario de yogures caducados en la nevera que formaban un ácido almanaque de días prescritos sin Petra. Días limón, días piña que envejecían en su ausencia.
(3) Luego, limpió con fuerza todos los espejos para que desapareciera el eco de su imagen en cada cristal. (4) Pintó las paredes de negro para auyentar los fantasmas de ese teatro de sombras chinas que representaban la tragicomedia de alguien mirando la tele en el sofá, levantandose para ir al baño, una silueta de mujer mirando por la montaña, desnudandose o haciendo el amor con otra sombra, rebuscando con una cucharita en el fondo de un yogur de piña.(5) Giró el somier de la cama. Del anverso al reverso y de pies a cabeza como intentando desorientar el molde de su cuerpo en la almohada. (6) También procuró ocultar todos los objetos que pudo que empezaran con la misma letra que su nombre.
(7) Dejó de hablarle en sus pensamientos. O sea, que si imaginaba que se encontraba con ella por la calle, no la saludaba y hacía como que no la conocía aunque todo esto solo sucediera en su imaginación. (8) Luego, intentó dejar de pensar en ella. Dejó de pensar en ella cuando se fundía una bombilla, (9) dejó de pensar en ella cuando se iba el señal del televisor, (10) dejó de pensar en ella cuando se masturbaba, (11) dejó de pensar en ella cuando se oía caer algun cacharro en el montón del escurreplatos,(12) dejó de pensar en ella cuando hacía ¡ping! el microondas.
(13) F. se reclinó en el sofá con la mirada perdida en una esquina del techo y dijo su nombre en voz alta: Petra. Volvió a repetirlo: Petra. Y lo siguió repitiendo una y otra vez: Petra, Petra, Petra, Petra, Petra, Petra, Petra, Petra, Petra, Petra...hasta que la palabra perdiera su sentido, hasta que las sílabas se solaparan y se enrocaran...Petra-petrapetrapetrapetrape trape trape trape trape trape hasta que poco a poco desapareció petra petra ptra pta pt p...
(14) Entonces, F. se incorporó y escribió en un folio el nombre de ella por última vez. Lo arrugó haciendo una bola y le prendió fuego. Y en el exhorcismo de su combustión usó la palma de la mano para componer con señales de humo un poema triste.
(15) Se compró un rascador de espaldas.

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martes, marzo 25, 2008

La luna andaba entre visillos.

La puerta de la habitación de Tyra gimió su óxido agrio justo en el momento en que M. la entreabría lentamente para ver su interior. Lo primero que vió fueron esas fotografías de actrices que había en la pared. Actrices cuyo nexo de unión era: que estaban todas muertas. Eso era quizá porqué Tyra no admiraba realmente a una persona hasta que esta no hubiera fallecido. Porqué trataba las vidas de la gente como cuadros de pintores muertos.
Debajo de esas fotografías se podía ir viendo, al unísono del chirrido sostenido de las visagras de la puerta que M. entreabría con suma cautela, la cama de Tyra, en la que yacía el inherte cuerpo -desnudo- de la propia Tyra. Su desnudez era total, hasta el punto que el único signo de recatamiento que podía apreciarse eran esos ojos cerrados, como dormida, como muerta.
En las estanterías que estaban sobre la cama había flores, pero estaban disecadas, había libros, pero también eran todos de escritores muertos. La luna andaba entre visillos a través de la ventana y su tenue luz hacía resplandecer la pálida desnudez del cuerpo de Tyra que las paredes negras hacían refulgir más aun si cabe. Sus piernas estiradas, sus brazos rectos pegados al torso en posición decubito supino, como si estuviera encapida en un ataud, amortajada en su quietud serena.
M. resiguió con la mirada el sinoidal perfil del cuerpo de Tyra desde los pies hasta la cabeza. Y mientras se acercaba a ella pudo observar como sobre el cabezal de la cama colgaba de la pared una gran lápida de mármol en la que estaba esculpido el nombre completo de Tyra, bajo éste su fecha de nacimiento seguida de un guión y después del guión -escrito con tremulosa mano a rotulador- la fecha del día de hoy.
Es entonces cuando M. se dio cuenta del bote de sopníferos vacío que había sobre la mesita de noche junto a un rotulador abierto. Y al borde de la cama sujetó con dos dedos la muñeca izquierda de Tyra y le tomó el pulso justo por encima de su reloj de pulsera. Luego, asiendola de esa misma muñeca levantó su antebrazo suavemente hasta la altura de un palmo y lo soltó. Éste cayó a plomo sobre el somier.
Y, sin embargo, no puede estar muerta. Nadie está muerto del todo mientras su reloj de pulsera siga en funcionamiento marcando cada instante anudado en su muñeca.
M. situa la mano sobre el corazón de ella para auscultar su corazón. No puede estar muerta. Nadie está muerto todavía -al menos no oficialmente- hasta que se haya tramitado el pertinente certificado de defunción. M. cierra los ojos. Nadie puede estar muerto hasta que no muere la última de las larvas que se alimentan del festín de su cuerpo.
Entonces, la mano de M. se desliza -bajo el tenue palio de luz de luna que entra por la ventana- des del corazón hasta el pecho de Tyra. Rozando su oscuro pezón. Resbalando suavemente hasta la raiz de su seno. Porque nadie está muerto definitivamente hasta que no vacían la ropa de sus armarios, hasta que no se traspapele el marcapáginas del libro que estaba leyendo.
M. cierne su cuerpo sobre el de ella y con la otra mano acaricia su otro pecho idéntico. Nadie está muerto todavía hasta que no deja de recibir cartas -aunque sean del banco- en su buzón. Acerca su rostro al de ella y besa sus inmóbiles labios. Nadie estará muerto aun mientras esté todavía viva alguna de las personas a las que besó. Le acaricia su suave pelo. Nadie está muerto del todo mientras aun le siga creciendo el cabello y las uñas.
M. se desabrocha el cierre del pantalon y con su pene erecto la penetra. Nadie está muerto aun mientras albergue algo de calor en su interior. Empuja repetidamente sobre el cuerpo de Tyra. Nadie estará muerto de forma total y definitiva hasta que no desaparezca la cultura a la que perteneció. La posee desenfrenadamente. Hasta que no se extinga la especie a la que perteneció. Le hace el amor necrofílicamente. Hasta que no explote el planeta en que vivió. La fornica con locura y frenesí. Hasta que no se desvanezca el universo en que todo esto aconteció.
Y entonces, se incorpora y se desahoga encima de su vientre. Y justo en ese preciso instante ella abre los ojos y dice: mañana lo hacemos al revés.

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El lector.

Este es el relato de una persona que lee un texto donde está escrita la historia de una persona que está leyendo un texto en el que se narra como una persona lee un texto en que aparece una persona leyendo sobre una persona que lee que una persona está leyendo que una persona lee que te está leyendo a ti, lector.

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lunes, marzo 24, 2008

El grafógrafo.

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

(Salvador Elizondo)

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jueves, marzo 20, 2008

En la sala de espera del dentista.

Las aspas del ventilador de techo de la sala de espera del dentista empiezan a dar vueltas a la misma velocidad imperceptible que la saeta que marca las horas. La respiración de la máquina dispensadora de agua deja suspendidas sus burbujas en un magma translúcido encallado en la clepsidra del tiempo. Los presentes se vuelven estatuas humanas inmóviles en la inercia de su espera. Sus miradas entornadas como girasoles ciegos se han extraviado en un punto intermedio entre el infinito y sus retinas quedando absortas en la nada. En sus manos, durmientes estrellas de mar coreografían el ritual de silencio de sus interpérritos ademanes. El hombre con traje remangando su muñeca derecha para consultar la hora en su reloj de pulsera, la mujer de los zapatos rojos sujetando un bostezo con la palma de su mano, el tipo con barba de tres días hojeando un periódico, un niño señalando con el dedo índice el horizonte del paisaje pintado en un cuadro colgado en la pared, mientras su madre estira levemente su otra mano para que se esté quieto. Todos inmoviles en sus poses.
Los corazones de estas gentes detenidos en sus diastoles quedan crionizados en un segundo impar y rojo. El paso de página del periódico del hombre que lleva barba de tres días reproduce el crepitar de un fuego ceniciento. Detrás del horizonte del paisaje pintado en el cuadro que señala el niño con su dedo indice hay otro horizonte...y detras de ese otro horizonte hay otro...y detrás de ese otro hay otro más...y así indefinidamente. El bostezo de la mujer de zapatos rojos es una esfera de oxígeno sólido en la garganta que hace palanca en sus mandíbulas. Ese mismo bostezo es una A arremolinada en el paladar. Ese bostezo es, a la vez, una burbuja de sueño que le anestesia el rostro. Como un susurro intenso que nace en el oído interno y vibra por toda la cara hasta desencadenar inexorablemente la mecánica de un bostezo (que algunas veces -quizas esta sea una de ellas- pueda contagiarse telepáticamente como un virus). La hora que mira el señor con sombrero en el reloj de su muñeca derecha ya no existe. Se perdió infinitesimalmente en los albores del tiempo.
El fluorescente del techo vomita su luz mansamente a través del aire hasta quedar reducida a un confeti de purpurea brillantina indeleble que ducha las cabezas de los presentes. Entonces, en el reloj de pared que hay sobre estas se oxidan las saetas y se fosiliza el tiempo hasta quedar convertido en arqueología. La fecha de caducidad del extintor se torna un epitáfio, los chicles que hay debajo de las sillas se vuelven vestigios de una cultura extinta, las revistas que hay sobre la mesa del centro datan del día del Big-Bang. A la madre del niño que señala horizontes habría que hacerle la prueba del carbono 14 para saber cuanto hace de su última sonrisa. El bostezo de la mujer de zapatos rojos puede que se haya contagiado telepáticamente desencadenando a nivel mundial una pandémia de bostezos.
La relíquia fossil en que ha quedado convertido el reloj de pared sostiene indefinidamente un mismo momento, mo-men-to. Encallado en un tic bemol que se refugia en el eco de un dedal. Quieto en un mísero tiempo de Planck.
Y la eternidad se acerca para acariciar a todos suavemente con los caracoles de sus dedos.

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martes, marzo 04, 2008

Memorandum (Mamushka nemotécnica).

Acuerdate de acordarte de recordar el acuerdo acordado en memoria del recuerdo de la conmemoración de la remembranza para rememorar recordarse de acordarte de recordarlo. Y que no se te olvide.

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martes, febrero 19, 2008

La Conspiración del universo en pleno conchabado contra uno mismo.

Hacía semanas que la observaba tomarse el desayuno en la misma mesa de la misma cafetería a la misma hora. Sin embargo, hoy había hecho acopio de valor y tenía un plan: la invitaría a ir al cine. Pero para invitarla a ir al cine primero debía saber como se llamaba, por lo que para saber como se llamaba antes tendría que preguntarselo y antes de preguntarselo tendría que –por educación- al menos decir hola. Para decir hola debería vervalizarlo mediante el aparato fónico habitual y para poder verbalizar hola mediante el aparato fónico habitual debería antes abrir la boca, para esto requería previamente tensionar los músculos que mueven la mandíbula y antes de eso hacer que la orden de tensionarlos viajara des del cerebro hasta la sinapsis correspondiente mediante la neurona perceptiva y antes ejecutar la orden previa y antes concebir esa misma orden y antes de concebir esa orden que ejecutara la orden previa que viajara des del cerebro hasta la sinapsis pertinente mediante la neurona perceptiva para ejecutar los musculos que mueven la mandíbula para abrir la boca, antes de todo eso, debía estar ahí.
Para llegar ahí debería previamente recorrer el espacio correspondiente a las dos mesas de distancia que les separaban. Pero antes de eso inevitablemente tendría que hacer primero el camino que había hasta la altura de la mesa intermedia a la cual no podía acceder sinó era recorriendo antes la mitad del camino que había hasta ahí correspondiente a aproximadamente un metro de longitud, con lo que se hacía patente que para recorrer ese metro de distancia antes deberia recorrer el predecesor medio metro y antes de este los primeros veinticinco centimetros del recorrido consistentes en -más o menos- el equivalente al primer paso. Llegado a este punto se ponía de manifiesto que antes de poder ejecutar ese primer paso tendría que llevar a cabo invariablemente el primer medio paso y antes de este el primer medio medio paso y en cualquier caso antes debería avanzar la mitad de la distancia y antes la mitad de esa y antes la mitad de la mitad de la mitad de cualquier mitad con lo que no tardó mucho en encontrarse pendiente de recorrer los primeros nanómetros cuando ella ya se había levantado y acababa de salir de la cafetería sin que él se hubiera movido absolutamente nada de su posición inicial donde aun permanecía mientras empezaba a maldecir y maldecir a Zenon de Elea y sus malditas paradojas irresolubles.

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lunes, febrero 11, 2008

Código Deontológico del Asesino en Serie.

Cuando una pistola separa dos personas lo preferible es estar del lado de la empuñadura pensaba mientras se acercaba sigilosamente por detrás hacia su veintioctava víctima. Pero, como el valor que se requiere para apretar el gatillo se presupone en todo caso siempre inferior al miedo a recibir un disparo, esto le convertía automáticamente en un cobarde. Y, sin embargo, él jamás mató a nadie por la espalda. Antes de disparar dejaría que su víctima tuviera tiempo de girarse para ver de frente quien iba a sesgar su vida para siempre.
El asesino en serie más buscado de la década descubrió el concepto de muerte a la temprana edad de siete años. Aquel día sus padres no le despertaron para ir al colegio como solía ser habitual. Al levantarse se dirigió hacía la habitación de ellos que estaba al fondo del pasillo junto a la cocina. De ahí aun emanaba un ya tenue olor a gas que se había quedado impregnado en el papel de las paredes. Entró en la habitación donde dormían sus padres y esperó largo rato junto a su cama sin atreverse a despertarlos.
Al entrar en el cuarto de su veintenovena víctima el asesino en serie más buscado de la década se percató de que esta aun seguía durmiendo. Él jamás había matado a nadie que estuviera dormido por lo que se acercó silenciosamente hasta la almohada y simuló el zumbido del vuelo de un mosquito cerca del oido de su víctima. Cuando esta abrió los ojos tuvo tiempo de mirarle y saber así quien estaba a punto de apagar la luz de su existencia. Y fue entones, con el cadaver de su veintinovena víctima sobre la cama y mientras realizaba su macrabo ritual de darle un beso en la frente y susurrarle tiernamente al oido buenas noches cuando vió moverse sobre su rostro sin vida una hormiga.
La mañana en que murieron sus padres el que llegaría a ser el asesino en serie más buscado de la década almorzaba tranquilamente como si nada hubiera ocurrido. Con los cadáveres dormidos de sus padres en la habitación de al lado, desde la mesa de la cocina donde había quedado inoculado ese maldito olor a gas y mientras se tomaba un vaso de leche fría con galletas quedó fijada su atención en el frenético ir y venir de unas hormiguitas. Se movían frenéticamente mientras fruncian sus antenitas unas con otras formando una hilera sobre la encimera hasta el tarro de azucar. Entonces, posó la punta de su dedo índice sobre una de las hormigas y al retirarlo pudo observarla desposeída de repente de su frenesí. Una a una fue aplastando hormigas con tan solo la yema de su mortífero dedo índice deleitandose en los pequeños cuerpecitos de insectos dormidos que quedaban inhertes sobre el frio mármol de la encimera.
El asesino en serie más buscado de la decada dejó de matar tras su veintinovena víctima.
Desde la ventana de un séptimo piso en el centro de la ciudad el que fuera el asesino en serie más buscado de la década observa los transeuntes caminar por las aceras de abajo. Desde ahí arriba le parecen hormiguitas a sus ojos, nada más que insectos que juega a aplastar oprimiendo su dedo contra el vidrio de la ventana. Mientras lleva cabo esa inocua catarsis una mosca ha quedado atrapada en el cristal. Y es entonces cuando, en vez de aplastarla con un periódico enrrollado, como haríamos usted y yo o cualquiera, él preferirá abrir la ventana y dejarla volar libre hacia la calle. Jamás volvería a matar ningun ser vivo. O sea: jamás volvería a matar. Y es que puede qye haya una ética diferencial entre matar una hormiga y matar una mosca. Y entre matar una mosca y matar un hamster. Y bien pudiera ser que fuera distinto matar un hamster que matar una vaca y que haya una diferencia ostensible entre matar una vaca y matar un mono. Finalmente, es provable que no sea lo mismo matar un mono que matar un ser humano y, por tanto, la suma de todas esas diferencias será igual a la diferencia ética entre matar una hormiga y matar un ser humano.

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jueves, febrero 07, 2008

Cuidado, rabos de perro sin domesticar.

Ahora anda muy con cuidado a la hora de detectar la falsa felicidad cotidiana e, incluso, a elaborado un catálogo de alertas ante los falsos signos de felicidad artificial. Por ejemplo, hay que vigilar con las exageraciones banales no se pille a uno mismo diciendo "ah, hoy es el mejor día de mi vida" a las 9:30 de la mañana. También habrá que tener especial precaución con el uso del refranero popular que esdeviene otro claro factor de riesgo sobretodo en expresiones de marcado caracter optimista como No hay mal que por bien no venga, Al mal tiempo buena cara o, incluso, Lo bueno si breve dos veces bueno.
En esta linea, se ha de prestar especial atención a la correcta percepción de la realidad circumdante por lo que una ausencia no debería ser vivida como una nostalgia, un rechazo como una oportunidad o que una perdida llegara a constituir en el imaginarium propio como una enseñanza del tortuoso destino. En esta linea, el cielo azul de un radiante día de Primavera no es la quintaesencia de la belleza terrenal, sinó más bien el simple cromatismo de refracción de la luz a través de las moléculas del aire. Así mismo, exaltar la belleza de las flores, aun rodeado de tulipanes y azucenas, es un claro signo de romanticismo caduco, sinó incluso de debilidad mental.
En cualquier caso, se tiene que huir del tópico hipócrita de la felicidad por el mero hecho de estar vivo y habrá que ir con cuidado de no tararear continuamente canciones melodiosas equivalentes a no querer/ poder/ saber enfrentarse al hilo del propio pensamiento o, incluso, a querer substituir el temible mundo adyacente por una más asumible realidad tarareada.
Por eso, unos ojos serán siempre unos ojos, no la explicación del misterio del ser humano a través de la boveda celestial reflejada en una mirada. Así mismo, la poesía será el arte de alejarse de los sentidos a través de la palabra. La literatura, la huída cobarde y vil a través de lo intelectual del mundanal acto cotidiano de no estar haciendo nada.
Por contra, la absoluta indiferencia ante la letanía de incesantes muertes, desgracias y tragedias renovadas de cada telediario será más bien atribuíble a un puro mecanismo de defensa ante la realidad que a manifiestas tendencias psicóticas ante el dolor ajeno.
Pero, en todo caso, habrá que estar especialmente alerta al posible acto de no afrontar la muerte del único modo posible: temiendola. Cualquier aceptación, enfrentamiento, incomprensión, rebeldía u omisión del hecho irremediable de tener que morirse algún día no será sinó signo inequívoco de estar intentando implantar una felicidad artificial y engañosa en nuestra vida.
Por lo demás, una vez hallada la consecución de tal estado vital, él sabe que no queda más remedio que aprovecharlo. Pues cree haber llegado a la conclusión de que toda felicidad es artificial y engañosa, que no hay más realidad que la percibida, ni más mundo que el que uno consigue crear.

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miércoles, enero 23, 2008

Monólogo.

Que miras? No eres más que un viejo. Nos conocemos de algo? Ya se, es el típico reto. No vas a apartar la mirada hasta que no lo haga yo. Eres patético. No sabes que tengo pupilas de eclipse. La última persona que intentó aguantarme la mirada quedó ciega y ahora para mirar el rostro de alguien debe manosearle toda la cara. Te lo advierto, de seguir así deberías utilizar alguna protección. Gafas ultravioleta o mejor una máscara de soldador. No te lo crees? De acuerdo, subamos la apuesta: el primero que pestañee pierde. Tal y como dice el fotografo cuando vas a hacerte fotos carnet: No pestañees. A partir de...YA: {Ahora tienes que mantener los ojos bien abiertos. Y no pensar en todos esos bichitos que nadan en tu retina. Si, esos que puedes ver en días muy soleados si alzas la vista al cielo. No pienses lo enfadados que estan cuando se resecan. Notas ya como muerden tus ojos con sus diminutas mandibulas de microorganismos que solo existen en tu imaginación? Solo pararán cuando los ungas con la caricia humectante de tus párpados. Hazlo y dejarán de morderte. Hazlo. Hazlo. Hazlo…} Mierda! Perdí. Ya no podía más. Vale, yo pierdo, tu ganas. Aunque quien sabe, igual al mismo tiempo en que yo he pestañeado, en el mismo exacto momento lo has hecho tu. No puedo saberlo. Un pestañeo ajeno es una de las pocas cosas que puedes perderte si pestañeas. Junto a la lengua de un camaleón atrapando una mosca. O sea, que podrías ser que cada vez que yo pestañeo tu parpadees o viceversa porqué además nunca tuve muy clara la diferencia entre pestañear y parpadear. Total, que tendriamos que haber jugado a algo más trascendental. Por ejemplo, a no respirar. Así, si jugamos bien el que pierde se muere. O el que se muere gana porque deja de respirar para siempre. No se, mejor no arriesguemos. No te odio tanto como tu piensas. Ah, tampoco me crees ahora? Si quieres lo juro. O mejor, juremos los dos. Levanta la mano derecha. He dicho la derecha, idiota. La que usas para coger la cuchara. No serás zurdo? Bueno, da igual, juremos como juraban los romanos, con la mano en los huevos. Repite en silencio conmigo: juro (ojalá fuera día de tormenta, los relampagos combinan muy bien con los juramentos) juro que nunca más volveré a dejarte solo. Porqué creo que empiezo a saber de que te conozco. Me recuerdas tanto a mi cuando era viejo... Y ahora ya no se quien está del otro lado. Toquemonos. Tan solo con la yema del dedo índice y no sabremos donde empieza uno y termina el otro. Como hermanos siameses unidos por el dedo indice. Observa, puedo crearte con la punta de mi dedo. O quizá soy yo quien es creado por ti. Acércate. Tan cerca que empañemos con nuestra respiración el cristal. Ahora, la única forma de saber la verdad:
dadrev aL
Las letras salen del revés. Soy yo el que está atrapado al otro lado del espejo.

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viernes, enero 18, 2008

Instrucciones para abrir el paquete de jabón Sunlight.

(trabajo realizado por Manuel Mandeb por encargo de la agencia de publicidad Vivencia)

1)Busque la flecha indicadora.
2)Presione con el dedo pulgar hasta que el cartón del envase ceda.
3)Disimule. Soy un joven escritor que no tiene otra ocasión que ésta de conectarse con las muchedumbres. Usted finja que sigue abriendo este estúpido paquete y yo le diré algunas verdades.
4)Los vendedores de elixir nos convidan todos los días a olvidar las penas y mantener jubiloso el ánimo. El Pensamiento Oficial del Mundo ha decidido que una persona alegre es preferible a una triste.
5)La medicina aconseja cosmovisiones optimistas por creerlas más saludables. Al parecer, la verdad perjudica la función hepática.
6)Viene gente. Siga la línea de puntos en la dirección indicada por la fecha.
7)Escuche bien porque tenemos poco tiempo: la tristeza es la única actitud posible que los compradores de este jabón pueden adoptar ante un universo que no se les acomoda. Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida. Puede uno reírse del cuento de los supositorios, pero éste es apenas un descanso en el camino. Uno juega, retoza y refiere historias picarescas, solamente para no recordar que ha de morirse. Ese es el sentido original de la palabra diversión: apartar, desviar, llamar la atención hacia una cosa que no es la principal.
8)Conversar acerca de estos asuntos es considerado de la peor educación. Los comerciantes se escandalizan, las personas optimistas huyen despavoridas, los maximalistas declaran que la angustia ante la muerte es un entretenimiento burgués y los escritores comprometidos gritan que la preocupación metafísica es literatura de evasión. Al respecto, mientras le recomiendo que no deje el paquete de jabón al alcance de los niños, le juro que todo lo que se escribe es de evasión, menos la metafísica: las noticias políticas, los libros de sociología, los horarios del ferrocarril, los estudios sobre las reservas de petróleo, no hacen más que apartarnos del tema central, que es la muerte.
9)Calcule 100 gr de jabón por cada kilo de ropa sucia.
10)Cuanto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza. Por eso, las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento: “es mejor no pensar...” Casi todos los aparatos y artificios que el hombre ha inventado para producir alegría suspenden toda reflexión: la pirotecnia, la música bailable, las cantinas de la Boca, el metegol, los concursos de televisión, las kermeses, etc.
11)Separe la ropa blanca de la ropa de color. Y entienda que la tristeza tiene más fuerza que la alegría: un hombre recibe dos noticias, una buena y una mala. Supongamos que ha acertado en la quiniela y que ha muerto su hermana. Si el hombre no es un canalla, prevalecerá la tristeza. El premio no lo consolará de la desgracia. Byron decía que el recuerdo de una dicha pasada es triste, mientras que el recuerdo de un pesar sigue siendo pesaroso.
12)No mezcle este jabón con otros productos y no haga caso de los sofistas risueños. Tarde o temprano alguien le dirá: “si un problema tiene solución, no vale la pena preocuparse. Y si no la tiene, ¿qué se gana con la preocupación?”. Confunde esta gente las arduas cuestiones de la vida con las palabras cruzadas. La soledad, la angustia, el desencuentro, el desengaño y la injusticia no son problemas sino tragedias, y no es que uno se preocupe sino que se desespera. Lloraba Solón la muerte de su hijo. Un amigo se le acerca y le dice: -¿Por qué lloras, si sabes que es inútil? -Por eso –contesto Solón – porque sé que es inútil.
13)No está mal ser triste, señora. El que se entristece se humilla, se rebaja, abandona el orgullo. Quien está triste se ensimisma, piensa. La tristeza es hija y madre de la meditación. Participe del concurso “Vacaciones Sunlight” enviando este cupón por correo.
14)Ahora que se fue el jabonero, aprovecharé para confesarle que suelo elegir a mis amigos entre la gente triste. Y no vaya a creer el ama de casa Sunlight que nuestras reuniones consisten en charlas lacrimógenas. Nada de eso: concurrimos a bailongos atorrantes, amanecemos en lugares desconocidos, cantamos canciones puercas, nos enamoramos de mujeres desvergonzadas que revolean el escote y hacemos sonar los timbres de las casas para luego darnos a la fuga. Los muchachos tristes nos reímos mucho, le aseguro. Pero eso sí: a veces, mientras corremos entre carcajadas, perseguidos por las victimas de nuestras ingeniosas bromas, necesitamos ver un gesto sombrío y fraternal en el amigo que marcha a nuestro lado. Es el gesto que significa “atención, muchachos, que no me he olvidado de nada”.

NOTA: Las instrucciones para abrir el paquete de jabón Sunlight fueron rechazadas.

Alejandro Dolina

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martes, enero 15, 2008

Las líneas de la mano

De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, enrta en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, sonde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hasta el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.

(Cortazar)

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miércoles, diciembre 12, 2007

Prospecto para una cita a ciegas.

Procuró no llevar flores por si ella fuera alérgica al polen, a eccepción, claro está, de la inevitable flor en la solapa. En todo caso,prefirió que esta fuera de plástico porqué, a parte de evitar sintomatologías con posibles alergias, también podría evitar que, en el caso de que la espera se alargue ostensiblemente, la flor puediera marchitarse en su solapa.
Y, sin embargo, él sabe que la mejor opción entre las tres posibles para llegar a una cita ciegas es hacerlo antes. La puntualidad exacta no conviene por meticulosa y antinatural, llegar tarde es arriesgarse a no saber nunca si la otra persona se presentó, llegar antes asegura controlar lo sucedido, también el tiempo y la ubicuidad espacial, o, dicho de otra forma un tanto más ostentosa: el continuum espacio temporal.
Entonces, lo primero que hizo nada más cruzar el umbral de la puerta de entrada de la cafetería donde habían acordado la cita a ciegas fue dirigirse hacia una mesa en el fondo de la sala a través de un recorrido directo desde la entrada. La hayó asiendo los respaldos de las sillas y guiandose con su pie haciendo tope en las patas de las mismas, con alguna dificultad añadida como topar fortuitamente con alguno de los presentes pidiendo perdón en ese caso. Cuando llegó al fondo del local palpó la pared y se sentó -no sin antes cercionarse que lo hacía en una silla vacía- de espaldas a la propia pared y de cara a la puerta de entrada, que, en caso de duda es el lugar por donde entra la corriente de aire y en el que se oye abrir y cerrar la puerta además del tilín de esas campanitas admonitorias.
Llegados a este punto, levantó un brazo como si quisiera parar un taxi en un día de lluvia y esperó con el brazo levantado a oir una voz dirigiendose a él en terminos de ¿que desea?. Encargó un café y, luego, muy educadamente, le pidió al camarero que hiciera el favor de dirigirla hacia él si aparecía una mujer en la puerta con un pañuelo verde anudado en la garganta y los ojos cerrados.



Ella llegó un cuarto de hora antes de lo que habían acordado. Al entrar llevó a cabo el ritual pactado para la cita a ciegas consistente en entrar con los ojos cerrados y no abrirlos hasta que llegara el otro. Pero, en parte debido a sus zapatos de tacón, en parte a su vaga inteligencia visoespacial tropezó contra una silla, perdió el equilibrió y se precipitó a los brazos del camarero que pasaba por ahí. Al abrir los ojos quedó hechizada y ya no pudo apartar la mirada de ese camarero gentil que la había salvado.
Cúpido dispara sus flechas a ciegas con los ojos vendados. La diosa justicia también lleva una venda en la cara para no ver de que lado se decanta la balanza de lo que está bien y de lo que está mal. Ella sonrie.
Un cuarto de hora después ya había intercambiado teléfonos con el camarero y sentada en la barra tomandose un té apenás se acordaba de porqué había venido a ese lugar cuando lo vió aparecer al son de las campanillas de la puerta de entrada. Un tipo bajito y rechoncho, algo calvo, se presentó en la puerta con una flor en la solapa y los ojos cerrados. Ella dudó, como duda el verdugo ante su víctima un segundo antes de ejecutarla, y salto del tamburete en dirección a la puerta, aun con la serenidad suficiente de girar su cabeza y hacer el típico gesto de llámame dirigido al camarero a pesar de que eso provocara que su hombro chocara levemente con el hombro del señor bajito y rechoncho, algo calvo, con el que había quedado. Paradójicamente, él le pidió perdón y ella, procurando aguantar la risa, y sin contestarle desapareció rapidamente por la puerta de entrada que aún estaba entreabierta para, al son de unas campanitas que esta vez tocaron a muertos, no volver a verle nunca más.

lunes, diciembre 10, 2007

Sabiduría de sobrecito de azucar de un café.

De todos los sorbos de todos los cafés de todas las mesas de todos los bares de todas las ciudades de todo el mundo ese fue el más amargo. De toda su vida.
Sin embargo, algunas cosas como el café, la cerveza y algunas tristezas disponen de la posibilidad de ser amargas como una de sus virtudes. Y a ella, en realidad, le gustaba el café bien amargo.

lunes, noviembre 26, 2007

El afable Sr. Brandel.

En todos y cada uno de los días de su vida lo primero que hace el Sr. Brandel, nada más levantarse por la mañana, es ocuparse de regar y cuidar su hermoso jardín.
Hoy, como cualquier día, luego de haber podado un poco las hortensias y de haber dejado preparado el desayuno a su mujer, saldrá a la calle con su sempiterna sonrisa y su habitual gabardina marrón. Al cruzarse con alguno de sus vecinos -mirandoles fijamente a los ojos- les espetará la mejor de sus muecas de alegría y no escatimará en buenosdías, hastaluegos, quealegrías y demás salutaciones varias mientras se dirige a la cafetería "Arco Iris" donde desayuna y lee el periodico cada mañana.
Al entrar en la cafetería "Arco Iris" saludará a la Sta. Anabel, la camarera, que le devuelve el saludo con un guiño de ojo desde detrás de la barra mientras de dispone a preparar, sin que haga falta que se lo pidan, el café con leche que desde hace años el Sr. Brandel toma junto con dos tostadas con mantequilla y mermelada de frambuesa en la mesa del fondo junto a la ventana. El Sr. Brandel, de repente, también hace un guiño de ojo, aun a pesar de que la Sta. Anabel ya no puede verlo pues está de espaldas a él haciendo uso de la cafetera.
Mientras desayuna el Sr. Brandel aprovecha para leer el periodico. Pasa las paginas, una a una, con marcado desden hasta llegar finalmente a la contraportada. Entonces, introduce una mano en el bolsillo de su gabardina marrón y saca unas tijeras de podar. Mira a su alrededor y depués de unos instantes empieza a recortar los cupones correspondientes a una vajilla de porcelana que guarda celosamente para regalar a su mujer.
Camino de vuelta a casa, lo detienen una pareja de enamorados que le piden si puede sacarles una fotografía junto a una hermosa fuente de aguas que brollan harmoniosas y tinteneantes. Ofrendandoles una generosa sonrisa acompañada además de otro guiño de ojo accede amablemente a hacerles dicha fotografía. Alabando la buena estética de los fotografiados y excusandose en una cierta prisa se despedirá diligente con varios adioses y un ufano y fastuoso quelesvayabien.
Se presentará en casa con un ramo de hortensias. Su mujer está distraída frente al televisor. Él, sin dejar en ningún momento de sonreir, la saluda cariñosamente: hola, querida. Te he traído una sorpresa.
Entonces, ella entornará su cabeza hacia él y al verle ahí de pie con el ramo de hortensias en la mano izquierda, la otra mano en el bolsillo de la gabardina y guiñandole el ojo repetidamente le corresponderá y mientras se acerca a él con fines libidinosos aparece un duro bulto por debajo de la tela de su gabardina marrón.

El afable Sr. Brandel (versión omnisciente).

En todos y cada uno de los días de su vida lo primero que hace el Sr. Brandel, nada más levantarse por la mañana, es ocuparse de regar y cuidar su hermoso jardín debajo del cual hay enterrados varios cadaveres.
Hoy, como cualquier día, luego de haber podado un poco las hortensias y de haber dejado preparado el desayuno a su mujer, saldrá a la calle con su sempiterna sonrisa y su habitual gabardina marrón en la que hoy esconde en uno de sus bolsillos unas macabras tijeras de podar. Al cruzarse con alguno de sus vecinos -mirandoles fijamente a los ojos desde una ira profunda arraigada en un odio visceral hacia todos y cada uno de ellos- les espetará de forma hipócrita la mejor de sus muecas de alegría y no escatimará en buenosdías, hastaluegos, quealegrías y demás salutaciones varias mientras se dirige a la cafetería "Arco Iris" donde desayuna y lee el periodico cada mañana.
Al entrar en la cafetería "Arco Iris" saludará a la Sta. Anabel, la camarera, que le devuelve el saludo con un guiño de ojo desde detrás de la barra mientras de dispone a preparar, sin que haga falta que se lo pidan, el café con leche que desde hace años el Sr. Brandel toma junto con dos tostadas con mantequilla y mermelada de frambuesa en la mesa del fondo junto a la ventana. Pero hoy él no quería pedir eso, quería pedirle a Anabel que le preparara otra cosa -cualquier otra cosa- no quería resultar tan rutinario y previsible delante de esa mujer a la que, a pesar de su nariz aguileña y su aliento carajillero, ansiaba violar salvajemente y luego deshollar toda la piel de su cuerpo con un pelapatatas. Toda esa eccitación-odio interno desencadena en la aparición de un tic nervioso que le hace guiñar un ojo, aunque ella no pueda verlo ya que está de espaldas a él haciendo uso de la cafetera.
Mientras desayuna el Sr. Brandel aprovecha para leer el periodico. Pasa las paginas, una a una, prestando especial atención a los titulares sobre guerras, asesinatos, secuestros, estafas y demás comportamientos humanos que le van corroyendo por dentro aunque el intente aparentar un fingido desdén hasta llegar finalmente a la contraportada. Entonces, introduce una mano en el bolsillo de su gabardina marrón y saca las tijeras de podar con intención de sacarse los ojos de las orbitas de cuajo para no poder leer nunca más. Mira a su alrededor y ve a alguna de las personas que forman parte de esa humanidad atroz que el tanto odia. Piensa que antes de sacarse los ojos debería -al menos- clavarle sus justicieras tijeras de podar en medio del esternon al mayor número posible de clientes de la cafetería "Arco iris". Después de unos instantes se sobrepone y empieza a recortar los cupones correspondientes a una vajilla de porcelana que guarda celosamente para regalar a su mujer con el fin de algun día poder estampársela en la cabeza.
Camino de vuelta a casa, lo detienen una pareja de enamorados que le piden si puede sacarles una fotografía junto a una hermosa fuente en cuyas aguas que brollan harmoniosas y tinteneantes desearía ahogar a ambos. Sin embargo,ofrendandoles una generosa sonrisa acompañada además de otro guiño de ojo debido al tic nervioso que ahora le sobrecoge cada vez que desea la muerte de alguien accede amablemente a hacerles dicha fotografía. No obstante y como sorda catarsis a sus ansias de degollarles brutalmente con sus sanguinolientas tijeras de podar deliberadamente enfocará para que en la fotografía aparezcan con las cabezas cortadas, por lo que, alabando la buena estética de los fotografiados y excusandose en una cierta prisa, se despedirá diligente con varios adioses y un ufano y fastuoso quelesvayabien.
Se presentará en casa con un ramo de hortensias recién talladas de encima mismo de la insospechada tumba de su última esposa. Su mujer, a la que tanto odia desde hace años y a la que no pasa un segundo de su vida sin desear clavarle una estaca en el corazón, está distraída frente al televisor. Él, sin dejar en ningún momento de sonreir, porque ya no puede borrar esa estúpida sonrisa de su cara, la saluda cariñosamente: hola, querida. Te he traído una sorpresa.
Entonces, ella entornará su cabeza hacia él y al verle ahí de pie con el ramo de hortensias en la mano izquierda, la otra mano en el bolsillo de la gabardina y guiñandole el ojo repetidamente le corresponderá y mientras se acerca a él con fines libidinosos aparece como un duro bulto por debajo de la tela de su gabardina marrón las sedientas tijeras de podar que el aferra con fuerza dispuesto a utilizarlas.

martes, noviembre 06, 2007

La vida de Sckrojjchmpf Durkkelman.

Al día siguiente de nacer S. Durkkelman empezaba un largo puente de cinco días con lo que su padre, Zacarias Durkkelman, nada más tener noticias del feliz alumbramiento se dirigió, raudo y veloz, hacia las oficinas del registro civil, que cerraban al mediodía, porqué no podía soportar la idea de que su hijo pasara los primeros días de su vida sin-tener-un-nombre-puesto. Debido a los nervios del nacimiento de su primogénito hacía casi veinticuatro horas que no comía nada, por lo que, aun a pesar de ir muy justo de tiempo, pasó por la cafetería del hospital y se llevó el último bocadillo que quedaba en el expositor, uno de mortadela, para comérselo más tarde en cuanto tuviera un momento.
Cuando llegó a la oficina del registro civil se encontró con una pequeña cola en la ventanilla en la que, debido a la impaciencia y el hambre, el tiempo parecía casi detenerse, a la vez que, paradojas de la vida, acuciaba veloz hacia la hora del cierre des del reloj de pared hortera que suele presidir este tipo de oficinas. Así que, atentando contra cualquier protocolo de comportamiento en colas de organismos gubernamentales y contra su propio decoro personal, sacó el bocadillo de mortadela del bolsillo de su chaqueta y empezó a dar buena cuenta de él. De este modo, fue avanzando la cola mientras él -a hurtadillas- iba aliviando el hambre a grandes mordiscos con tan mala suerte que le tocó su turno en el mismo instante que se llevó a la boca el último y más grande bocado de pan con mortadela.
Incapaz de tragar ese enorme trozo de bocata y sorprendido por una falsa dignidad que le impedía ponerse a masticar delante de la ventanilla de tamaña institución del estado, empezó a entregar los documentos pertinentes y permaneció impávido hasta que el funcionario le preguntó: ¿nombre del recién nacido?

Sckrojjchmpf Durkkelman, nunca supo muy bien porqué, adoraba los bocadillos de mortadela, hasta el punto que, desde su más tierna infancia, si le preguntabas te podía asegurar que esa era su comida favorita.
Durante su juventud tuvo varias novias, aunque ninguna podría haber puesto sin faltar a la verdad que poseía don de gentes y buena presencia en un currículum estándar. Ya en esa época obtuvo los más grandes honores universitarios de su vida al ser reconocido, tras una votación a puerta cerrada en la que hubieran podido influir motivaciones sarcásticas, como ayudante de bedel del mes de Marzo. Le encantaban los documentales sobre animales, sobretodo los que se inmiscuían en la vida secreta de las colonias de insectos. Anhelaba con gran fruición convertirse en abeja zángana en su próxima reencarnación. Le gustaba mucho leer hasta el punto que cuando cruzaba por delante de un mendigo, tenía que volver a pasar tantas veces como hiciera falta leyendo de refilón -tal como se leen los carteles de los pobres- hasta poder concluir la lectura. También le gustaba mucho escuchar música por su auriculares debidamente camuflados durante un tiempo detrás de una incipiente melena, unas frondosas patillas y, a veces, incluso, un jersey de cuello alto para asistir a entierros, bodas o reuniones de vecinos en las que pudiese verse atrapado en el rellano de la escalera. Sin embargo, todavía tenía que descubrir cual sería su canción favorita.

El día que conoció a Remilda Voings, justo cuando esta entraba por la puerta de la lavandería y en el preciso instante en que él empezó a descubrir que la ropa de colores vivos no debe mezclarse con la ropa blanca a elevadas temperaturas, sonaba por el hilo musical el "Himno nacional de Hungría". Y fue entonces, mientras ella sonreía coqueta al ver la ropa íntima de Sckrojjchmpf tornada en un elegantísimo rosa amapola, que él supo que esa era la mujer de su vida y, por ende, el "Himno nacional de Hungría" sería desde ese instante su canción favorita.
Al día siguiente quedarían para ir al cine. Llegaron tarde y la única película que empezaba a esa hora era "Suspiros de caracol", un presunto remake de un film en blanco y negro sobre la vida de unas nadadoras de natación sincronizada.
A pesar de ser un bodrio intragable, esta sería para Sckrochjjmpf su película favorita durante el resto de su vida.
Siguieron años felices en los que se casó con Remilda Voings después de un largo noviazgo y una liposucción abdominal para que esta cupiera en el vestido nupcial usado por su bisabuela.
Realizó varios trabajos temporales, uno de ellos tan efímeramente eventual que duró apenas quince minutos al negarse a ponerse pajarita alegando motivos ético-religiosos, hasta que, al fin, pudo hacer realidad su sueño de ser actor; si bien, el personaje que interpretó era el cadáver de un tipo muerto por peste tifoidea en una fosa común y, para más inri, en una de las secuencias se le escapa un estornudo. También le gustaría mucho viajar, viajó a lo largo y ancho del mundo, también a lo hondo, ya que se cayó en un pozo y tardaron tres días en rescatarlo. Otra de sus peculiaridades era que le gustaba sentarse en el sentido contrario a la marcha cuando iba en trenes y autobuses. Su color favorito era el naranja; y sin embargo, le gustaba el verde para las paredes, el beige para vestir y el azul para los ojos de las personas amadas.
Prefería el invierno al verano, ir a la montaña antes que a la playa y en la interminable dicotomía entre los altramuces y los pistachos se decantaba tímidamente del lado de los pistachos.

Ahora, Sckrochjjmpf Durkkelman no recuerda que su comida favorita es el bocadillo de mortadela, que su canción favorita es el "Himno nacional de Hungría", ni que su película favorita es "Suspiros de caracol", ese bodrio intragable. Desde hace unos años padece alzheimer y no recuerda que es Sckrochjjmpf Durkkelman. Sin embargo, cuando Remilda Voings, que no se aleja ningún día de su lado, lo llama por su nombre: Sckrochjjmpf. Él, a veces, entorna su cabeza emocionado esperando ver aparecer al propio Sckrochjjmpf del cual posee algún recuerdo y que, a pesar de no acordarse de que es él mismo, piensa que es un tipo que le cae bastante bien.

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martes, octubre 23, 2007

Protección anti-terremotos.

Tenía en la repisa interior de la ventana una albahaca. Una planta que, además de sus intrínsecas propiedades botánicas y estéticas, poseía la facultad, segun rezaba la sabiduría popular, de repeler los mosquitos. A él le gustaba pensar que también le protegía de los terremotos, auyentaba los rayos en días de tormenta y le resguardaba de las desgracias de la vida en general. Pero no fue así.
Eran las siete de la tarde de un martes cualquiera y llevaba aun el pijama puesto. Había calentado una tortilla de patatas precocinada en el microondas y ahora jugueteaba a trincharla en pedacitos mientras se enfriaba, poco a poco, sin apenas haberla probado. Pincha un pedacito con el tenedor, lo mira con desdén y se lo ofrece de comer a la albahaca ¿Quieres?
Ahora le gustaría poder alimentarse como una planta, irrigandose a través de raices que absorvieran la humedad y haciendo la fotosíntesis con la poca luz que entra a través del resquicio que dejan los rieles de las persianas cerradas, otrora abiertas hasta arriba y con las cortinas corridas de par en par.
Tira los restos de comida al cubo de la basura orgánica. También él debería ser arrojado al container de residuos orgánicos y que lo reciclaran en algo útil como abono para campos. Quizá sea eso, quizá debería ofrecerse él mismo como comida para plantas , ofrendarse a su albahaca para que pudiera alimentarse directamente de él completando así algun inexorable ciclo de la naturaleza.
Se muerde un poquito de piel muerta del contorno de las uñas y lo introduce dentro del tiesto de la albahaca. Ahora, ha probado la carne humana y se volverá una planta carnivora devora-hombres. Ahora has probado la carne humana y te volverás una planta carnivora devora-hombres. Le habla en susurros, despacio como si le dictara un texto para que pueda seguirle.
Se acuerda de haber leído en algun sitio que a las plantas la música les afecta sus ciclo vital; o sea, que, tal vez, de alguna forma remota pueden oirte, o sea que tal vez de alguna forma puedes oirme, quien sabe si entenderte, quien sabe si entenderme.
Así de este modo, en vez de escribir un diario, en vez de hablarlo con alguien cercano o pedir hora para el psicologo, en vez de cualquier otra forma de desahogo, empezó a contarle todo lo sucedido a su albahaca anti-mosquitos. Al final acabó llorando y regó aquel día la planta con sus propias lágrimas naturales.
A los pocos días la albahaca moriría.

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miércoles, octubre 17, 2007

Pasos a seguir para despertarse con buen pie.

Paso A: Cruce el umbral de los sueños esta vez al revés de regreso hacia el mundo real. Hágalo con delicadeza, sin soñar en saltos bruscos al vacio o muertes violentas que lo despierten de sopetón. Ejecute un plan de fuga asiendo suavemente el pomo de alguna habitación en la que cual transcurra alguno de sus sueños, ábrala lentamente, dejese cegar por la luz que emana del otro lado, cruce el umbral de la puerta en dirección al mundo de los vivos.

Paso A (bis): Si su sueño acontece en un descampado o espacio abierto donde no haya puertas con que volver al mundo real, lleve a cabo el siguiente ritual: junte los pies, flexione las rodillas, tome impulso y salte lo más arriba que pueda en dirección vertical extendiendo la mano como para intentar tocar: el Sol, la Luna, un avión que pasa por ahí surcando el cielo o la manzana que cuelga de la rama de un arbol si ud. está soñando que todavía es un niño (a lo mejor porqué todavía lo es. Aunque eso no debe preocuparte mucho; ya dejarás de serlo).

En el momento en que alcance ese objetivo inalcanzable su cerebro se dará cuenta de que es provable que esté ud. soñando ya que en la realidad los anhelos inaccesibles no suelen alcanzarse. Eso hará que su mente logre cruzar mediante el raciocinio el umbral de los sueños y, de esta forma estará empezando a despertar correctamente. Si no funciona prube lo contrario, intente cabar un tunel bajo sus pies para intentar salir por el otro lado del mundo.

Paso A': Si lo que ocurre es que ud. no sabe soñar o no controla sus sueños podrá usar en ese caso el vil recurso del despertador. Eso le convertirá en un ser esclavizado bajo el yugo de la tecnología y del tiempo. Para intentar disimular la decadencia en la que se verá sumido no estará de más que el sonido del despertador pueda ser una canción tirolesa o, mejor aun, el canto de un gallo.ç

Paso A'(2): En caso de que no sepa soñar, no controle sus sueños, no tenga despertador, pero duerma acompañado, no lo dude, hagase despertar.

Para estos menesteres tenga en cuenta que siempre será mejor que a uno lo despierten con un beso y un susurro que con el habitual grito más codazo en el costelar.

Paso B: Partiendo del suposito de que ud. duerme solo o lo hace con alguien a quien odia profundamente en este Paso para conseguir despertarse correctamente será absolutamente esencial que se tire un (preferiblemente) estruendoso, (recomendablemente) retumbante e (inevitablemente) maloliente pedo. Este oxigenara su interior de gases viciados durante la noche, purificará sus entrañas y, si posee ud. la suficiente empatía, le hará entrar en conciencia del mundo circumdante, osease, la cama en que despierta y quien puede haber más allá de las paredes de la habitación.

Paso C: Recordarse. Antes de abrir los ojos será conveniente recordar quien es ud. o de quien se trata. Este recuerdo, usualmente, suele sobrevenir sin más al cabo de un segundo después de tomar conciencia de la realidad. Sin embargo, en algunas ocasiones o en determinados sujetos, será necesario hacer un poco de memoria antes de poder acordarse de quien es uno mismo. Para facilitar el acceso a la propia identidad intente recordar su nombre, si no lo consigue, repase el abecedario en orden alfabético descendente intentando componer nombres que empiecen por cada una de las letras. Si esto no funciona, de momento, pálpese la entrepiera para saber, en todo caso, más o menos, si ud. es hombre o mujer. O toque su cara para poder ver como lo haría un ciego sus propios rasgos faciales. Pero en ningún caso debe abrir los ojos sin haber recordado antes quien es ud. o podría olvidarlo para siempre.

Si la amnesia prosigue intente recordar, al menos, su pelicula favorita, su canción preferida o su obra de arte predilecta. Si resulta no tener pelicula, canción o obra de arte que le definan como ser humano pruebe, al menos, a evocar su mayor virtud y su peor defecto. Para definir sus sentimientos intent acordarse de la persona que más quiere y de la que más odia; aunque si resulta ser la misma persona esto los confundirá aun más.

Si a pesar de todo no consigue recordar quien es. Como último recurso intente pensar que tipo de persona le hubiera gustado ser y abra los ojos. Quizá con un poco de suerte consiga serlo.

Paso D: Abrir los ojos. Hágalo como se abre una persiana por la mañana, como se abre una nuez. Ábralos como se abren unas piernas para ser folladas, como se abren las entrañas de un pez. Ábra sus ojos como se abre una bebida de cola, como si se abrieran las puertas de un centro comercial el primer día de rebajas. Ábra los ojos cada mañana como se abren los libros, igual como abre el subsuelo de la tierra un terremoto. Ábralos así.

Paso E: Desperecese, quitese las legañas, rasquese, másturbese o haga el amor si procede. Intente recordar su último sueño para poder contarlo como anecdota en un aperitivo o poder interpretarlo guiado por su psicoterapeuta. Haga planes de lo que debería hacer hoy. Piense que este podría ser el último día de su vida. O, si este pensamiento le produce ansiedad, mejor piense que este podría ser el primer día de su vida.

Entonces, salte de la cama con decisión. Aunque antes debería asegurarse de que no se trata de la litera de arriba de una cama doble. Con lo que podría muy bien ser que ud. estuviera en la carcel o tuviera muy corta edad y estuvieras durmiendo aun en la misma habitación que tu hermano/a o, en todo caso, que el piso que vives es muy pequeño. De todas formas, si ese es el caso baje con precaución. Pero, sea cual sea su cama, la de arriba o la de abajo, doble o indibidual, blandita o dura; aunque sea la cama de la suit principal de un hotel de lujo o una cama de cartón dentro del cajero de una sucursal bancaria, tanto si durmes bajo las estrellas como si surcas el cosmos des del camarote de una nave espacial, aunque se trate de la cama hecha de clavos de un faquir o el relleno de colchón sea de plumas de ave fénix, sin importar que sea una cama de hospital de la sección de maternidad donde nacen los niños o la del pabellón de enfermos terminales del mismo hospital donde la gente va a morir. Da igual. Cuando te levantes, hazlo siempre con el pie izquierdo, apoyando la planta de ese pie en el suelo en primer lugar, tentando al destino, achuchando a la vida, sin miedo a nada de lo que pueda pasar después de haber conseguido despertarte otro día más.

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martes, octubre 02, 2007

El ataque de los escritores zoombie mosquito en vela.

Solía amanecer tras el periodo trasnochable antidiluviano de una noche en duermevela con las pantorrillas llenas de picaduras de mosquitos. O sea, escritores reencarnados en insectos punzantes. Era la auténtica musa de la metempsicosis literaria entomológica.
Sus sueños, por un proceso químico inexplicable, desprendía feromonas (sobretodo cuando tenía ese sueño recurrente en que aparecía rodeada de focas monje en celo) y esto hacía que los escritores reencarnados en mosquito acudieran en ordas fasciculadas a su llamada olfativa atraídos por la química de las historias que se velan en sueños. Su vocación de escritor muerto les hacía entrar en un frenesí de lujuria y antropofagia en que intentaban comersela viva succionando toda la sangre de su cuerpo para saciar sus ansias literarias. La penetraban milimétricamente a través de sus poros y era casi como follarsela a nivel casi microscópico. Los escritores mosquito relamían sus agujones fálicos, rebañaban con fruición sus antenitas sanguinolientas y se atiborraban hasta empalagarse de aquel fluído repleto de esas substancias químicas con que se fabrican los sueños.
Luego todo quedaba en calma. Los escritores zoombie mosquito exhaustos tras su bacanal onirico-antropofagico-literata. Y sobre la tersura de la piel de sus piernas una constelación de picaduras de insecto cuyos puntos podían ser unidos con un boli de tal manera que formaban palabras.
Los escritores mosquito resurrectos habían escrito de esta forma sobre su piel. Sin embargo, en contrapartida, habían quedado inoculados -sin saberlo- por el virus H3ZQ de la desdicha. Y ahora con la primera luz del alba, partían dispersandose en todas direcciones para contagiarlo por doquier.

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lunes, septiembre 24, 2007

Encuentros con el Sr. Brünning II.

En un auditorio musical al fondo de la sala flanqueado a su derecha por un extintor y a su izquierda por la puerta de los lavabos enfundado en un traje de pàna marrón con la vista perdida, quizá no en el infinito pero seguro si en alguna galaxia lejana, maldiciendo a soto voce en alguna lengua muerta sin conexión aparente con la realidad circundante en medio de una clase musical gratuíta que le había tocado en el anverso de la etiqueta de un paquete de supositorios esmerandose en la ardua tarea de aprender a tocar un acordeón encontré al Sr. Brünning. El único ser humano que he conocido capaz de articular, sin intención previa, un grácil instrumento de viento hasta conseguir convertirlo en un instrumento de percusión.

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viernes, septiembre 14, 2007

Encuentros con el Sr. Brünning.

La última vez que ví al Sr. Brünning era miercoles. Yo venía de desplumar pollos (por hooby), actividad que me dejaban ejercer gratuítamente, es decir, sin que me pagaran nada y a la vez, sin ser yo tampoco remunerado en la carnicería La Oveja Chillona. El Sr. Brüning permanecía sentado en un banco desde hacía horas, según él, esperando a que se desplome un satélite, según otras fuentes (algunos vecinos fisgones) pegado al banco ya que se había sentado esa mañana poco rato después de que le aplicaran una mano de barniz (al banco) y ahora no podía levantarse.
Incapaz de admitir un error propio, permanecería ahí hasta bien entrada la noche cuando no hubiera nadie que pudiera verle desgarrando la tela trasera del pantalón para poder huír.

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lunes, julio 30, 2007

Sobre estatuas equestres.

Entre todos los homenajes póstumos que una persona puede recibir, el más solemne y emblemático provablemente sea la estatua equestre. Poder pasar a la posteridad a lomos de un caballo encumbra una magnificiencia sin igual. Si bien es bueno saber que en la liturgia de las estatuas equestres segun la posición del equino la muerte del jinete fue una o otra:

Si el caballo aparece con todas sus patas sobre el suelo el personaje al que se le ha eregido la estatua en cuestión murió de muerte natural.
Si, por contra, las dos patas delanteras del caballo aparecen levantadas eso indicaría que el conmemorado murió en el campo de batalla.
Pero si solo permanece en alto una de las dos patas delanteras vendrá a decirnos que la muerte le llegó en el lecho pero debida a heridas recibidas en combate. Si es la derecha es que la muerte le llegó plácidamente mientras dormía, si se trata de la izquierda murió con gran sufrimiento al caerse de la cama y romperse la crisma.
Una pata trasera del caballo levantada significará que la persona murió mientras meaba.
Así mismo, si el caballo es representado con una prominente erección esto indicará que el homenajeado falleció mientras hacía el amor con alguna de sus numerosas concubinas, si bien es cierto que también puede interpretarse que lo mató una serpiente pitón.
Un caballo con las orejas gachas significará inequivocamente que el personaje en cuestión ha muerto al pisar una piel de plátano tirada en el suelo.
El caballo haciendo el pino sobre sus dos patas delanteras con la crin erizada al viento, los ojos desorbitados en sus cuencas, los agujeros de las narices dilatados y los dientes rechinantes en una mueca de locura y de rabia será indicador de que el jinete murió mientras cabalgaba al ser arrojado al suelo por su propio caballo.
Por su parte, una cola de caballo erguida podrá indicar valentía y honor en la hora de la muerte. Aunque también que el caballo y su amo mantenían frequentemente relaciones íntimas.

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viernes, junio 29, 2007

Humor inteligente: Chistes sobre Física Cuántica.

¿En que se parece un anti-átomo de oxígeno, un anti-protón de hidrógeno y un Principio de Incertidumbre de Heissenberg?
El anti-átomo de hidrógeno y el anti-protón de oxígeno en Nada. Y el Principio de Incertidumbre de Heissenberg es para despistar.



Se encuentran por la calle Edwin Schördinger y Max Planck. El primero lleva toda la cara llena de rasguños por lo que Planck le pregunta que le ha sucedido. Schrödinger, muy nervioso, le dice que ha estado mezclando isótopos radiactivos con gaseosa dentro de una pecera y está estalló provocandole las heridas en el rostro. Pero Planck, perspicaz como él es, sabe que el comportamiento de los isótopos en fluídos gaseosos no debe alterar su estabilidad molecular, con lo que la historia tiene que ser falsa. Al increpar a Schördinger este admite que ha mentido y, más nervioso aun, cuenta que lo que en realidad sucedió fue que juntó un rastrillo a una particula llamada Tachión que tiene entre sus cualidades el llegar a su destido antes siquiera de haber salido del punto de partida, que por eso al intentar recoger el rastrillo este ya había sido recogido y fue entonces cuando se arañó en la cara con sus puas. Pero Planck niega la posibilidad de la hipotética existencia del Tachión y, es más, ni siquiera está seguro de que Schödinger tenga rastrillo. Y así se lo hace saber al propio Schödinger.
A lo que este, perdiendo la compostura responde: ¡¡¡QUE PASA, EL GATO ES MIO Y ME LO FOLLO CUANDO QUIERO!!!

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domingo, junio 24, 2007

La Dinastía Ping.

Los Ping fue la Dinastía precursora en el uso del timbre en el manillar de bicicleta sustituyendo a la hasta entonces clásica bocina y mejorando así ostensiblemente la acústica de las calles. También se debe otorgar como mérito propio de la Dinastía Ping el haber implantado con exito el timbre de repción de hotel y gracias a su generalización paulatina haber hecho caer en deshuso los anacrónicos gongs y con ello derrocar a la antigua Dinastía Gong que regía hasta entonces el Imperio de forma tiránica amedrentando a la población con infames resonancias, vibraciones y amenazas con el mazo.
Anteriormente a eso los enfrentamientos entre la Dinastía Ping y la Dinastía Gong se habían prolongado durante decadas. Los Gong sustentaban su poder económico en el dominio de la ruta del cobre mientras que los Ping inventarón y promocionaron el uso del muelle e hicieron grandes fortunas comerciando con camas de muelles y boligrafos con punta retráctil.
Pero su confrontación ideológica principal radicaba en sus creencias sobre las onomatopeyas. Así, los fervientes seguidores de la Dinastía Gong creían en un Ser Supremo llamado Katapum que manifestaba su ira hacia la humanidad en forma de rayos y truenos y que solo podía ser apaciguado benerando esos sonidos usualmente monosilábicos immutables e imperecederos que ellos consideraban sagrados llamados onomatopeyas.
Los Ping, por contra, defendían que la onomatopeya era en sí misma una creación del hombre sustentada en el lenguaje y que, por tanto, era imperfecta, efímera y suceptible a modificación. Si bien no sabían explicar porqué el graznido de un pato no producía eco.
En todo caso, la Dinastía Ping fue la que acabó imperando y reinó largamente gracias a su celeridad en las recepciones de hoteles y oficinas gubernamentales, así como a la creación del Gran Carril Bici que recorría toda la frontera del Imperio.
Su esplendor llegó con la popularización del novedoso juego de mesa llamado así mismo Ping-Pong en honor al Emperador Ping y a su hermano siamés Pong fallecido nada más nacer en una operación a vida o muerte para intentar separarlo del dedo meñique de Ping.
El Ping-Pong fomentaba el deporte indoor en oposición al tennis que predominaba en otras culturas más allá de los dominios del Imperio y, gracias al ventajoso tamaño de las mesas de Ping-Pong se pudo practicar en espacios reducidos abandonando de esta forma la dependencia de los grandes latifundios rurales. Se potenció así el crecimiento de grandes urbes y la aparición de una acaudalada nueva burguesía.
Pero quizá ese fue el principio del fin que más tarde traería consigo las grandes hambrunas que, aun a pesar de conseguir ser mitigadas en parte gracias a la aparición del microondas y con él el dominio incontestable sobre los alimentos precongelados, eso no haría más que retrasar la hecatombe de una Dinastía en claro declive.
Su decadencía final llegaría, sin embargo, por una revelión interna desencadenada por la predominancia del ring en los timbres de las puertas de las casas de algunos campesinos y junto a ello la proliferación indiscriminada del uso de la mirilla.

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sábado, junio 16, 2007

Ritual frente al mar bajo la luz de la luna llena.

Hay que situarse frente al mar en noche de luna llena e ir totalmente desnudo, eccepto, el calzado. Entonces, descalzarse y escupir, sin agacharse, sobre el pie izquierdo -simbolo corporal de la desdicha- en señal de protesta por lo de las veces de la mala suerte. Luego, hacer como que te agarras la cabeza con dos manos y la arrancas del cuello o, a elegir, la desenroscas y suavemente -pero con sumo odio contenido- la depositas sobre la orilla, allí donde baten las olas. Acto seguido y cogiendo impulso le das tremenda patada a tu cabeza imaginaria depositada sobre las rebabas del mar en dirección a la linea del horizonte procurando que salpique agua para mayor efecto melodramático.
Llevado a cabo este paso lo siguiente que se deberá hacer es rascar el codo izquierdo con la mano derecha y, al unisono, con la mano izquierda hacer lo mismo con el codo derecho demostrando así una vez más que las soluciones sencillas suelen ser las mejores y que rascar el codo propio de la mano con que se intenta rascarlo no estaría excempto de grave dificultad. Esto a la vez que se entra en la fase de exaltación del uso de la pinza en el ser humano a raíz de la evolución del dedo gordo o pulgar llevado a cabo con la típica coreografía del baile del cangrejo. Consistente en mover las manos como pinzas de cangrejo con los brazos por encima de la cabeza mientras se camina de lado de aquí para allá. De esta forma nos confundiremos con la naturaleza de la que jamás tuvimos que diferenciarnos tanto. Este efecto de camuflaje se puede potenciar cubriendo nuestra cabeza com algas.
Ahora pronunciaremos, bajo la luz de la luna llena y encomandandonos a los espiritus del aire, de la noche y del mar las palabras mágicas: Por favor.
Y es así como el ritual para que se nos curen las almorranas habrá concluído.

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martes, junio 12, 2007

Obsesiones:

René
quería conocer a todas las personas del mundo. Esa era tarea ardua, ya que había miles de millones de seres humanos dispersos en todas direcciones sobre la faz del planeta que -además- se morían a cientos de miles la hora y, a la vez, nacían a más o menos la misma velocidad.
Peró René no defallecía en su empeño, tal era su obsesión y lo veías desplazarse por las calles a ritmo frenético presentandose exhaustivamente a todo aquel que entraba en su radio de acción y pidiendo que a la vez cada uno se identificara para pasar rápidamente a conocer a la siguiente persona y así sucesivamente.

Rodel
siempre decía y hacía lo contrario de lo que pensaba y sentía por lo que mantener una conversación con él resultaba exasperante. Sobretodo para él. Ya que sus opiniones y sentimientos eran los diatralmente opuestos a su pensamiento verdadero, con lo que sus amigos, en realidad, eran sus enemigos, la mujer con la que se había casado era la que más odiaba, con la que menos afinidad tenía, además de vestir predominantemente del color que menos le gustaba, de votar al partido contrario al que le parecía mejor y pedía siempre en los bares refrescos sabor limón en vez de pedirlos de sabor naranja que era como a él realmente le gustaban.
Así que llevaba una vida totalmente contraría a la que le hubiera gustado llevar y, aun a pesar de eso, el trabajo que hacía le gustaba bastante, tenía algun vecino que le caía bien y la canción que estaba sonando en este momento por la radio le parecía maravillosa. Quizá, porque hay algunas cosas en la vida que, a pesar de que formen parte inevitable de esta, no las hayas podido elegir.

Jing-Yang-Bao-Wei-Ping-Cheng
era una persona distinta cada día de la semana y el domingo descansaba. Es por eso que tenía seis nombres, Jing-Yang-Bao-Wei-Ping-Cheng, además de tener siete pares de calcetines con un día de la semana bordado en cada uno. De esta forma, en Lunes, cuando se ponía el par de calcetines que llevaba bordada la palabra Lunes, era Jing y su personalidad, memoria, defectos y virtudes, así como su comportamiento y expectativas de futuro correspondían a Jing y solamente a él. Para luego en Martes pasar a ser Yang y así sucesivamente desde Bao hasta Cheng, del Miercoles al Sábado. El Domingo descansaba y ya no quería ser nadie con lo que no tenía nombre y no le importaba nada.
A veces, realmente la gente no sabía muy bien si era un hombre con seis nombres o cada uno de aquellos nombres pertenecía a una persona diferente. Eso sí, cuando era Jueves y se llamaba Ping, si estaba solo en casa y sonaba el microondas se giraba y preguntaba ¿Que quieres?

Safar
hacía las cosas del revés. Ya de pequeñito era el único de su clase que sabía hacer el pino. Luego fue creciendo y seguía haciendo todo al revés. Si leía un libro empezaba siempre por el final e iba avanzando por el relato retrocediendo a través de las páginas hasta acabar por el principio de la historia que, si el libro era lo suficientemente bueno, era tan inesperado como el final. Si escribía lo hacía de izquierda a derecha de abajo a arriba.
También se ponía la ropa con las costuras y las etiquetas por fuera. A la hora de dormir se despertaba y cuando era la hora de despertar se dormía.
Cuando ligaba con alguna chica lo primero que hacía era follarsela, después le tocaba una teta, entonces la besaba y luego la iba conociendo un poco hasta que finalmente le preguntaba su nombre.
Tal era su obsesión por hacer las cosas al revés que cuando nació en realidad había muerto y cuando finalmente murió empezó a vivir.

Cristofer
se levantaba por la mañana y no tenía más objetivo que perseguir su propia sombra. Esto sucedía hasta las doce del mediodía, hora en que su obsesión de alcanzar su sombra mutaba (presumiblemente porqué había conseguido atraparla) y, entonces, se dedicaba a intentar huír desesperadamente de ella. Y esto era así hasta el anochecer.

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jueves, mayo 31, 2007

Emulsiones pedestres para Manoli.

La piedra Manoli ha tenido una vida muy dura.
Ella soñaba con ser una almohada blanda y confortable en la que las personas descansaban sus preocupadas cabezas y encontraban reposo, consultaban sus dudas, resguardaban sus secretos y soñaban los sueños más bonitos.
Pero Manoli no llegó a ser más que una piedra en el camino a la que la gente esquivaba o tropezaba más de una vez por pura esencia de ser humano. Y como las piedras no sienten o se supone que no deberían sentir Manoli no sintió toda esa soledad o tristeza de peñasco, ni la nostalgia de surcar los cielos en alguna guerra antigua lanzada por una catapulta.
Manoli no sería la primera piedra de ningún edificio emblemático bajo la que guardar objetos simbólicos y representativos de los simposiums y bailes de disfraces que ahí se celebrarían. No será piedra angular, ni piedra pomez que rasque la planta de tus pies. No será la primera piedra que osen lanzar los que estén libres de culpa. Y seguro hubiera ser querido piedrita en tu riñón.
Pero a lomos de una montaña surca Manoli la tierra que la vió nacer. Convirtiendose en polvo por la erosión orográfica y aguardando con toda su paciencia de piedra que estalle el mundo y salga disparada a surcar el cosmos para ser meteorito que cae des del cielo en algun lejano planeta interestelar donde Manoli, por fin, pudiera ser feliz.

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viernes, mayo 25, 2007

La firma del olvido.

Era el abajofirmante de gran parte de la literatura universal y de miles de frases célebres además de casi todas las amenazas de muerte o notas de secuestro. Y, aun a pesar de eso, a Anónimo no le conocía nadie.
No le pedían autógrafos por la calle, ni se subastaban mechones de su pelo por cantidades astronómicas de dinero. Anónimo no salía en el diario, ni le invitaban a café en cualquier bar. No tenía un club de fans, ni escribían canciones inspiradas en su biografía. No le hacían los paparazzis fotos con zoom bañandose en la playa. Tampoco nadie le pondría su nombre de pila al primogenito en su honor.
No creaba tendencias y nadie se vestía como él, se peinaba como él, ni sacó nunca su propia linea de calzado. Tampoco le salían hijos secretos reclamando su paternidad, ni se encontraba con su cara en los paneles de las marquesinas de las paradas de los autobuses. Las monedas y los billetes tampoco portaban su esfingie y su rostro tampoco apareció en sellos commemorativos de él. Jamás se celebraría el día de Anónimo en el aniversario de su muerte, ni vendrían gentes de los lugares más dispares del planeta a visitar su tumba, no se laminaría su cerebro a rodajas para que lo estudiaran los científicos, ni nadie guardaría su pene disecado para la posteridad.
Por todo eso, a Anónimo no le cambiaría nunca el carácter debido a la fama. A él lo que le cambiaba era el anonimato.

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martes, mayo 22, 2007

Pasa la vida a veinticincomil Km/h.

Abro los ojos. Ya es de día. Miro por la ventana. Hace un día nublado. Me pica una oreja. Me rasco. Pasa otro segundo más. Pestañeo. Me vuelvo a rascar la oreja. Bostezo. Pienso donde estarás ahora. Observo la pared. Esbozo una especie de mueca que podría parecer una sonrisa. Pero no lo es. Ahora pienso en lo importante que es respirar. Intento concentrarme para respirar con más precisión. Inhalo y exhalo aire con el máximo rigor. Me ahogo. Pasa una mosca.

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miércoles, mayo 02, 2007

El derecho inalienable de volver a nacer (instrucciones pro-obstetricia).

Si ud. ya ha nacido antes -se le supone- todo eso que lleva por delante y, sin embargo, para nacer la próxima vez, esta vez, correctamente no es bueno hacer uso de recuerdos post-o-pre-natales, ni tan siquiera intrauterinos.
El buen gusto al nacer será importante en este sentido. Por tanto, es ideal hacerlo de madre (no de huevo o por osmosis) y hacerlo por el orificio correcto. No vaya uno a nacer por el mismo agujero por el que podría haber sido cagado.
Coquetee con la posibilidad de no haber nacido nunca o de no haber de nacer nunca. Sopésela.
Si, a pesar de eso, decide seguir adelante tenga en cuenta que lo conveniente nada más nacer es, al contrario de lo que se piensa, empezar a reirse a carcajadas. Tiempo de llorar y motivos ya habrá de ahora en adelante.
Si tiene la oportunidad -ya que se suele nacer ciego- asegurese de palpar alguna característica distintiva de sus progenitores, como la nariz o las orejas, para evitar que puedan cambiarselos en el hospital.
Recuerde que haber nacido le proporcionará ventajas más adelante como poder usar zapatos, mesarse los cabellos al viento de la primavera o disponer de una hipoteca.
Además, haber nacido conlleva implicitamente el privilegio de morir. Ación mucho más compleja en sí misma que requiere de toda una vida para aprender a hacer correctamente.

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martes, abril 24, 2007

El Infierno de los Escritores.

Para que un escritor sea bueno ha de estar muerto.
Cuando un escritor muere su alma va al Infierno de los Escritores. Tan pronto como llega le cortan la mano de escribir -la hábil- y es hostigado a escribir con la otra para que sepa lo que siente un niño. Cuando, por fin, haya aprendido a hacer buena letra con esa mano, se le corta también. Eso hará que deba aprender a escribir con el pie. Se le da la opción de escribir con el pie o de hacerse cantante o ebanista -la opción menos dolorosa será aprender a escribir con el pie- aun y a pesar de que cuando lo consigas se le propinará una paliza tal que se quedará tetrapléjico del cuello para abajo.
Esta será la señal que indicará el momento en que debe empezar a decidirse a escribir sujetando el bolígrafo con la boca. Un acto delicado y a la vez sublime que tiene además la virtud de privar de horrendas manías como escribir en voz alta o hacerlo mientras comes albondigas con salsa. Aunque eso ya no debería preocuperle más ya que en la penúltima etapa del Infierno de los Escritores se le lesiona la médula espinal hasta el punto de dejarle tetrapléjico total con lo que a partir de ahora solo comerá sorbiendo papillas por una pajita rosa. Para compensar se le instala un chip en la cabeza que permite dictarle eficazmente por un procedimiento similar a la telepatía tus palabras a un ordenador. Esto facilitará mucho la labor de escribir y es quizá por eso que esta fase es con creces la más efímera ya que apenas gozando de los primeros éxitos del chip se lo mata.
Ahora está muerto de su propia muerte en el Infierno de los Escritores. Pero si es un escritor de verdad, volverá y allí donde haya un dedo posado sobre una ouija volverá al oficio de juntar letras en palabras y palabras en oraciones y oraciones en literatura, condenado-bendecido para toda la eternidad.
Porque en el Infierno de los escritores todo lo escrito se vuelve en tu contra y son marcadas a hierro sobre tu cuerpo -una a una- todas las palabras de todos tus escritos de toda tu obra. Cuando seas una llaga viva se te hará tragar mediante un embudo todos los litros de tinta que escribiste y se te hará tragar cada hoja escrita en forma de papel arrugada aderezada con mostaza.
En el Infierno de los Escritores todo dolor por una muerte escrita se convierte en dolor propio y lo sientes en tus carnes. Eso implica tanto el posible dolor físico por muerte violenta, como el dolor trágico y miedo de saber que ha llegado la hora del fin, así como el dolor ajeno de los allegados por la desaparición del ser querido. Los tres dolores juntos en uno solo se podrán sentir.
En el Infierno de los Escritores por cada falta de ortografía que se cometa hay que tragar un trozo de cristal roto de una ventana por donde vio marchar a la amada por última vez el amante despechado, que duele más.
En el Infierno de los Escritores el abuso de metáforas inverosímiles conlleva que una vaca voladora se pose sobre tu cabeza y defeque encima de ti. Por cada metáfora una nueva vaca y una nueva cagada y eso será así hasta llenar una cisterna tal que no hagas pie ni. A partir de entonces, se sustituirán las vacas,para ahorro vacuno y disminución de emisiones de metano en la atmosfera, por una cuchilla que dará vueltas como la aguja de un reloj a ras de la superficie por cada metáfora sobrante. Así cuando el escritor vea acercarse la cuchilla no tendrá más remedio si quiere salvar el pescuezo que hundir la cabeza en la mierda y así, tal como suele proceder en la mecánica de los infiernos, durante toda la eternidad.

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lunes, abril 23, 2007

Más allá de las tapas.

Un libro siempre debe ser una via de escape, ya sea a traves de su literatura contenida o porque quizás al cogerlo de la estantería se acciona el mecanismo de apertura de un pasadizo secreto. O sinó, en todo caso, porque al abrir el libro tiene perfilado en su interior un hueco donde haya escondida una lima o una llave, tal vez, una pistola.

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martes, abril 17, 2007

Canción de cuna.

Duermeté o vendrá el camión de la basura y se te llevará. Duermeté o la Luna se estrellará contra tu casa. Duermeté o debajo de tu cama puede abrirse la escotilla de los monstruos, el pasadizo secreto que también conocen los vendedores de seguros.
Duermeté o tu sangre se convertirá en café.
Si no te duermes pronto, se te pudrirán los ojos y las ovejas carnivoras del insomnio se te comerán. Si no te duermes ya, te diluirás en medio de la oscuridad y cuando se haga de día ya no estarás, habrás desaparecido por entre las particulas subatómicas del aire.
Duermete de golpe y duermeté ahora porqué lo digo yo. Duermeté con rabia y de sopetón. Deja que los ácaros te silven esta nana desde la almohada, que cuando duermas entrarán por tus oidos y por tu nariz, acamparán en tus cejas, se darán un festín con tus legañas. Deja que los ácaros te acunen con esta canción, deja que velen tu nombre mientras duermes, que susurren a coro tus peores pesadillas.
Y cuando estés a punto de dormirte piensa en la gente que murió mientras dormía -plácidamente- que ya no despertó jamás.

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martes, abril 10, 2007

Infinitum Mamouska.

Me corto el borde de la uña del dedo meñique de mi pie izquierdo dentro de la ducha dentro del cuarto de baño dentro de la casa que esta en medio del barrio que está en medio de la ciudad que pertenece a la comarca que pertenece a la provincia que pertenece a la comunidad autonoma que esta dentro del pais que esta dentro del continente que forma parte del planeta que forma parte del sistema solar que queda inmerso en la galaxia que está incluida en el cluster incluido en el super-cluster que está dentro del universo. Universo, que por alguna extraña razón que desconozco está dentro de un átomo de la uña del dedo meñique de mi pie izquierdo.

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Oniric Mamouska.

Sueño que sueño que sueño que sueño contigo que sueñas que sueñas que sueñas que sueño que sueñas conmigo soñando que sueño contigo. O que sueño que sueño contigo soñando que sueñas conmigo.

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jueves, abril 05, 2007

Contra los excesos del civismo:

Una cosa es recoger las cacas de tu perro y otra muy diferente llevartelas a casa y presentarlas como segundo plato. Tampoco es necesario ir buscando por las aceras y recoger la de todos los perros del vecindario, catalogarlas por peso y tamaño, ponerles nombre a cada una. Recuerda, darle besos a las defecaciones de tu perro, acurrucarlas y prometerles que te separarás de tu pareja y os escapareis a vivir juntos en una isla lejana no te hace un ciudadano más cívico.

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martes, abril 03, 2007

Tortilla de dos huevos.

La hembra fraudulenta llamada XX gasta siempre huevos XL en su cocina. Abre las tapas siempre de cartón o cartón-piedra y elige siempre que puede huevos morenos. A la hembra XX le hubiera gustado poder criar un avestruz que le pusiera huevos descomunales y guarda siempre las tapas de cartón o cartón-piedra para mezclar témperas con las que dibuja hermosos cuadros de jabalíes fornicando.
A veces, le compra huevos a una señora campesina que tiene gallinas y se los trae en bolsas de plástico. Esos huevos son la maravilla y supernaturales hasta el extremo que en su cáscara aun hay restos de caca gallinacea, elemento que ensalza la pureza del huevos. Bien lo sabe ella ya que sus gallinas murieron atacadas por perros y ahora compra huevos en el supermercado y les pega caquita de su pato Emilio que sobrevivió al ataque perruno untada con pegamín.
La hembra fraudulenta XX elige siempre que puede dos huevos morenos para hacer la tortilla. Los sopesa. Los manosea apenás levemente con al algo de asco y de ansia y con bastante rigor científico. Pero los soba con dulzura y de entre los dos elige su preferido, el que le resulta predilecto y lo rompe con toda su furia XX contra el duro canto del marmol de la repisa de la cocina. El huevo se quiebra como si estuviera naciendo de él un Diplodocus y la mujer hembra vierte su contenido gelatinoso y pingue en el plato. Así cuando la mujer hembra fraudulenta XX ha posado sobre ese plato los dos huevos con sus claras y yemas respectivas, los huevos semejan ser dos ojos que la miran absortos o dos tetas blancas con su pezón naranja. Dos fetos no natos del embrión crudo de bípedo plume. Y tenedor en mano, la hembra tortillera bate dos huevos en la cocina y un pequeño torbellino en miniatura convierte en papilla lo que podría haber sido un hermoso pollito. Pio, pio.

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domingo, marzo 25, 2007

Tu recuerdo es un post-it.

Me acuerdo de ti cuando el fotografo dice: no pestañees, me acuerdo de ti cuando en las radiografías me dicen: no respires. Si tiemblo de frio me acuerdo de ti, si sudo por el calor también te recuerdo. Pienso en ti cuando me masturbo y cuando follo con otra mi último pensamiento antes de correrme también te lo dedico a ti. Me recuerda a ti la calle en que nos conocimos y también, en menor medida, el resto de calles del mundo. Y también cada una de las olas del mar me traen tu recuerdo y lo baten espumoso en la orilla dejandolo varado y a mi vera cerca de donde cruza el vuelo de un mosquito cuyo zumbido al pasar hace que me acuerde de ti. Todos los insectos me recuerdan a ti. Las mariposas de mi estomago, aunque estén en taxidermia, las hormigas en fila india haciendo cola en la acera del cine, los ácaros de mi almohada con el Sindrome de abstinencia de tu marca de champú, también me recuerdan a ti las cucarachas cuando las piso crujientes y pringosas bajo mi pie descalzo.
Me trae recuerdos tuyos la Luna llena y también un dolor de muelas, me acuerdo de ti cuando se me olvida alguna cosa, me acuerdo de ti cuando no puedo dejar de tararear una canción. Te me haces presente si se funde una bombilla, también en el ocaso del Sol. Cuando se pasa de rosca un tapón y cuando sale alguien con tu mismo nombre de pila en los creditos de una película, cuando se encuentran las agujas de un reloj. Porqué pienso en ti cuando sale en las noticias que un huracán ha arrasado un país, cuando encuentro una esquina doblada en un libro, cuando pasa el Cometa Halley sobre el cielo, cuando se eriza el bello de mi brazo cerca de la pantalla del televisor, también si me sale una nuez rancia cuando como nueces, cuando descubre la ciencia el gen de la vida eterna, cuando los extraterrestres invaden la Tierra y nos dan un ultimátum de solo un día para hacer lo que más deseemos antes de destruir el planeta, entonces, pienso en ti. Y también cuando haced ¡ping! el microondas.

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jueves, febrero 22, 2007

Instrucciones para subir escaleras (mecánicas). Actualizando a Cortazar.

Lo primero que hay que tener en cuenta para subir unas escaleras mecánicas es que, a veces, el suelo liso, de repente, se pliega en escalones que aparecen debajo de tus pies. Para ello hay que confiar ciegamente en la tecnología y posicionarse en el lugar exacto donde esos fenómenos acontecen, mostrandose relajado y procurando no hacer nada. El acto reflejo de intentar subir una escalera tradicional podría resultar contraproducente arriesgando su exoesqueleto a sufrir algun tipo de lesión.
Ud. solo posicione el pie en donde prevea que pueda aparecer el primer escalón que en este caso particular también será el único y no se preocupe por cuestiones vagas como confundir pie con pie ya que, además de carecer de importancia práctica de todos es sabido que en estos tiempos que corren saber cual es un pie y cual es otro pie es un lujo que no todo el mundo puede permitirse.
Por lo demás, la escalera le llevará plácidamente a su destino. Situese preferiblemente en la parte derecha dejando la izquierda para usuarios con mayor prisa o experiencia que ud. en subir escaleras mecánicas. Si ve que la gente le rebasa en demasía por ese lado ponga cara de ser coleccionista de sellos y vaya concentrandose para el momento de mayor dificultad que será cuando la escalera llegue a su término y, de repente, otra vez desaparezca debajo de sus pies. Después de que eso suceda deberá acompasar su salida de ella levantando uno o alguno o cualquiera de sus pies con el gesto universal de hecharse a andar y, aunque esta habilidad se le presupone, también puede resultarle de gran utilidad consultar el excelso manual de Instrucciones para caminar por el suelo y superficies con ligeras rampas.

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viernes, febrero 16, 2007

He cometido muchos errores en la vida. Muchos.
No me arrepiento. Y volvería a cometerlos todos, uno por uno, eccepto este. Eccepto estar aquí contandote que los cometí.

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martes, febrero 13, 2007

Oración matutina para la soledad.

Autoinvoco a mi corazón pedestre de hormigón armado contra el día de hoy. Que haga que no me enamore de la primera que pase meneando sus caderas por el efecto pendular sinérgico del vacío que habita en su cabeza. De la gravedad cero, encefalograma llanura herma, efecto hinvernadero de su antimateria gris. Bonitas cáscaras, pero huecas. Todo carcasa sin tic-tac. La nada absoluta enfundandose un traje de piel que -no hay que olvidar- se arruga con los años y las sonrisas.
A la piedra pomez que benero como símbolo máximo del amor pido que mis sentimientos, en caso de poseerlos, no afecten a mi felicidad. Que sea feliz porqué el cielo es azul, porqué el canto de los pájaros se confunde con las risas de los niños y el Sol brilla en el cielo y hace florecer las flores en Primavera y se ponga de moda llevar sombreros de colores y baja el precio del barril de Brent.
No porqué tu, o yo. O sienta una nostalgia lejana o encuentre el amor verdadero.
Apelo a mi caja torácica de aleación de titaneo, oscura caja negra indestructible a las catastrofes, coraza de heroe crepuscular protección antibalas las 24 horas del día para que me resguarde, aunque sea solo por el día de hoy, de arritmias ventriculares, de latidos inconexos al buen funcionamiento cardiovascular, de las sístoles por guiños de ojos, de las diástoles por sonrisa ajena, del pum-pum de un encuentro casual urdido por el destino.
Que haga el dios de las piedras y las crostas que no me enamore hoy.

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A un amigo de un amigo que es amigo del amigo de un amigo del sastre del barbero del dentista del foniatra del tio del padre del sobrino del cuñao del primo hermano segundo de un señor que pasaba por allí le parece que le están saliendo almorranas.

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domingo, febrero 04, 2007

Prospecto para una cita a ciegas.

Procure no llevar flores por si ella fuera alérgica al polen, a eccepción, claro está, de la inevitable flor en la solapa. En todo caso, es preferible que esta sea de plástico porqué, a parte de evitar sintomatología con posibles alergias, también evitará que, en el caso de que la espera se alargue ostensiblemente, la flor pueda marchitarse en su solapa.
Y, sin embargo, la mejor opción entre las tres posibles para llegar a una cita ciegas es hacerlo antes. La puntualidad exacta no conviene por meticulosa y antinatural, llegar tarde es arriesgarse a no saber nunca si la otra persona se presentó, llegar antes asegura controlar lo sucedido, también el tiempo y la ubicuidad espacial, o, dicho de otra forma un tanto más ostentosa: el continuum espacio temporal.
Así, lo primero que ha de hacer al llegar a la cita a ciegas, que se supone se puede desarrollar en un lugar público tal que un café o un bar, es elegir una mesa en el fondo de la sala pero que ofrezca un recorrido directo desde la entrada. Hállela asiendo los respaldos de las sillas o guiandose con su pie haciendo tope en las patas de las mismas hasta llegar al fondo. Entonces, palpe la pared y sientese -no sin antes cercionarse que lo hace en una silla vacía- de espaldas a la propia pared y de cara a la puerta de entrada, que, en caso de duda normalmente será el lugar por donde entra la corriente de aire y en el que se oye abrir y cerrar la puerta además del posible tilín de unas campanitas admonitorias.
Llegados a este punto, levante un brazo como si quisiera parar un taxi en un día de lluvia y espere con el brazo levantado a oir una voz que se diriga a usted en terminos de ¿que desea? o multitud de sinónimos varios. Encargue un café o le que le apetezca y, luego, muy educadamente, pidale al camarero que haga el favor de dirigirla hacia aquí si aparece una mujer en la puerta con un pañuelo verde anudado en la garganta y los ojos cerrados.

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jueves, febrero 01, 2007

Tinnitus.

Oyes. Soy tu zumbido en el odido.
No se lo cuentes a tu médico de cabecera o, con el vademécum en la mano y la ignorancia de la ciencia por bandera, te podría diagnosticar Tinnitus. Y quedarse tan pancho y llegar a casa por la noche, besar a sus hijos, preguntarle a su esposa que hay de cenar, enfundarse sus pantunflas y quedarse dormido en el sofá.
Pero si pega su frio fonendoscopio a tu sien podría llegar a oír una voz lejana que le susurre que no, que todo es mentira, una farsa, que se puede dar por muerto.
Pero no. Tinnitus (amparandose otra vez en el miedo y la farmacopea).
Más triste aun el religioso que achacaría sin dudarlo tus ruiditos internos al castigo divino por escuchar con la oreja pegada en la pared como fornican tus vecinos o por urgarte la oreja con fines lascivos, amén de lividinosos.
No más allá de lo que la sabiduría atribuye como causa de ese pitido al hecho de que alguien esté hablando de ti. O, ya puestos, incluso podría ser que se tratara de una interferencia en el microchip que los extraterrestres han implantado en tu cerebro. Aunque quizá el zumbido no esté dentro de tu cabeza, tal vez proviene de esas misteriosas cajas de empalme de la electricidad que hay en las paredes o eres capaz de oir esos silbatos que solo oyen los perros.
Pero no. Y solo te daré una pista:
El mar escucha dentro de nuestras orejas el sonido de las caracolas.

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domingo, enero 28, 2007

Todos vamos a morir y no es una amenaza.

Escribir que alguien está vivo es mentir a la larga. Y todos estamos como el gato de Schrödinger tan vivos como muertos a la vez.
Dormir es bueno, la muerte es mejor, pero lo ideal sería no haber nacido nunca.
Suena el despertador, se asemeja al momento en que el cirujano mirando el reloj del quirofano dice en voz alta la hora del óbito, es como el reloj del pasillo de la muerte el día de la ejecución, con sus saetas rápidas y lentas a la vez.
El dolor se apodera de todos mis sentidos, soy una mueca de dolor en medio del universo, tal como si la realidad me pellizcara en cada centimetro de mi piel para que no pueda seguir soñando.
La voz que oigo en mi pensamieto no es la mia y, de repente, me topo con la frase obsesiva de cada mañana, hoy toca: todos vamos a morir y no es una amenaza, todos vamos a morir y no es una amenaza, todos vamos a morir y no es una amenaza, todos vamos a morir y no es una amenaza, todos vamos a morir y no es una amenaza...(ad infinitum, ad nauseam).

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sábado, enero 20, 2007

Allende mares.

Lo admito, me gustaría haber nacido argentino. Pero ahora ya es tarde.
Debo resignarme a que Cortazar ya no pueda ser mi bisabuelo. Tanto por muerte como por genética y en eso menos mal porque que feo. Tampoco puedo aspirar, por mismos motivos tanatorios, a que Quino caricaturice mi infancia. Ni tan siquiera a que Sabina -ese otro engendro de aborto de argentino- me dedique un tango.
No tengo derecho a que Maradona sea mi Dios.
Tampoco creceré junto a Manu Ginobili, ni escucharé a Fito y a Charly en mi preadolescencia. No lloraré por ti Argentina.

No me invadirán recuerdos de mi infancia al probar el nuevo sabor a dulce de leche de los helados Haggen-Dazz. No conoceré la joda, ni el kilombo. No me cebaré un mate a la hora del té. Ni viajaré en colectivo, ni entraré en un boliche, ni nombraré la concha de tu hermana, ni te mandaré al carajo, ni estaré al pedo, ni seré boludo, ni pelotudo, ni tan siquiera huevon.
Che, que querés...me hubiera gustado poder ser argentino.

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jueves, enero 18, 2007

Cosas que no le cuento ni a mi urólogo I.

Mi cuerpo segrega uans enzimas que hacen que no vaya a morir nunca -yo lo se- pero no lo digo porqué no quiero que me diseccionen, aun menos que me viviseccionen, aunque puede que esto último ya lo hayan hecho.
Gracias a mi don de la immortalidad puedo hacer planes a largo terminio, a pesar de que rara vez pienso en lo que voy a hacer más allá de los próximos cinco minutos. En todo caso, además de tener en cuenta de que tengo por delante toda la eternidad, también hay que añadir que tengo libre el día de mi entierro. Circumstancia que sin embargo me fastidia un poco ya que me hubiera gustado saber que se siente en el día más importante de tu vida, siendo el protagonista total, como si se celebraran de repente tus cumpleaños todos de golpe y la gente pensara mucho en ti o se alegrara secretamente de no volver a verte jamás.
Presentar mi cadaver impoluto en un feretro de buena calidad y saber que desde mi punto de vista es el mundo el que se muere ese día.

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martes, enero 16, 2007

Té quiero.

Como cada tarde, cuando la camarera de la que estaba secretamente enamorado le preguntaba que quería, él, sin ni tan siquiera mirarla a los ojos siempre le respondía lo mismo: té quiero.
Su petición un tanto robótica y con algo de hipérbaton mostraba de forma velada la ambiguedad de sus deseos. Pero ella, envuelta en un halo de cotidianidad y absoluta indiferencia, procedía a traerle sin más esa prodigiosa taza de té que tanto les unía y a la vez les distanciaba.
Con el tiempo, el seguiría siendo tan solo un cliente de gustos fijos de esos a los que cuando veía entrar por la puerta ya sabía lo que iban a pedir y que, por tanto, podía servirselo a la mesa directamente. Sin embargo, quien sabe si por cortesía o por qué a todo el mundo le gusta mantener viva la llama de algun amor secreto, ella jamás dejó de preguntarle que quería.
Te quiero.

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domingo, enero 14, 2007

Improbable, implausible, imperturbable, impertinente, impúdico, imprudente, imperioso, imparable, impavido, impresionante, impactante, imponente, imperdible, impensable, impredecible, importante, impio, impoluto, imponderable, impracticable, imperceptible, impenetrable, impaciente, imprevisto, impensable, impetuoso, impresentable...Imposivle.

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sábado, enero 13, 2007

Nueva burguesía.

La pobre señora Rumuf que tenía un antojo de comer pipas pero en el super no quedaban pipas peladas y como no le apetecía pelarlas no las compró, más aun teniendo en cuenta que las puertas del establecimiento no eran puertas automáticas por lo que ya ni tan siquiera entró, circumstancia realmente difícil sobretodo por el hecho de que no había ningún paso cebra para cruzar la calle con lo que se quedo del otro lado, y como, en realidad, no habia habilitada ninguna cinta transportadora ni tan siquiera se había dirigido hasta ese lugar desde su casa, aunque bien es verdad que al no disponer su casa de escaleras mecánicas ni tan solo había bajado hasta la planta baja, además de no cruzar el umbral porqué las puertas de su casa tampoco eran automáticas y así fue como se quedó sin comer pipas y abatida en su sillón abatible cenó una comida precocinada y bebió una bebida con abrefácil.

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martes, enero 09, 2007

Medidas cautelares del amor.

Si nos queremos nos tenemos que matar a pedos, tenemos que pasar las horas muertas abrazados a la ropa interior del otro, deben latir nuestros relojes sincronizados en el mismo exacto segundo como si fueramos a perpetrar el plan de un robo. Si nos queremos es hasta la ultratumba, hasta que la muerte nos separe, sin que esto nos exima de ser el ejecutor de la muerte del otro.
Si nos queremos debemos ser felices hasta el nauseabundismo para compensar a las parejas que salen de los cines, ser un trust, un cartel, una sociedad anónima, beber del mismo vaso, reirnos de la gente soltera del mundo en nuestros cuchicheos, aunque no de la gente solitaria.
Querernos implica dejar de querer un poco (odiar) a los animales indefensos en vias de extinción como pandas y koalas, querernos exige ser el último pensamiento del otro antes de ir a dormir y el primero al despertar, que todas las nubes se parezcan a ti, que todos los mares tengan el color de tus ojos, amarnos significa respetarnos el uno al otro y respetar un poco menos la capa de ozono para compensar. Amar significa matarnos a pedos.

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lunes, enero 01, 2007

Mis cosas (inventario inventado).

Mi foniatra diciendo que me calle, mi vecino que se muda a mis antipodas, mi partener en búsqueda y captura, mi familia como un puzzle al que le sobra una pieza, mi endocrino al punto de sal, mi alter ego harto de mi, mi médico de cabecera en post-operatorio, mi mascota entre tus piernas, mi destino en pos de nada, mi vocación en stan by, mi ópera prima lejana, mi siesta durante mis quince minutos de fama, mi actor preferido muerto, mi arrebato con la luna, mi gel de baño olor a mandarina, mi sueño interruptus, mi talismán enmohecido, mi primer recuerdo inolvidable, mi último tren con retraso, mi planeta tierra en venta, mi ojo de aguja de punto de sutura, mi ciudad perdida en medio de la nada, mis coordenadas espaciotemporales sin polarizar, mi dolor de muelas del dia del juicio final, mi turno en la cola del pan, mi bis a bis con el oculista, mi reflejo en el espejo, mi edad prevaricada, mi nombre escrito en mármol, mi dilatación de pupila al verte, mi bilis en punto de ebullición, mi perfil bueno en las fotos, mi versión de los hechos mal contada, mis andares por la vida de puntillas, mis enemigos acerrimos conchabados, mi estatua conmemoratoria cerrada por derribo, mi Sindrome de Estocolmo con la soledad, mi inmunidad diplomática en el baño, mi ojito derecho a la virulé, mi pareja de squash en paradero desconocido, mi pasta de dientes blanqueadora anti-besos, mi cirrosis hepática de corazón.

El famoso escritor y filósofo Magnus Miller dedico toda su vida a luchar contra la utilización del pronombre posesivo mi. Solo permitía una eccepción: mi muerte. Esa era la única circumstancia en que podías llegar a poseer realmente una cosa.

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sábado, diciembre 30, 2006

Salto al vacío.

Un hombre que salta de un octavo piso pero a la altura del séptimo se acuerda de una bicicleta que le regaló su abuelo de pequeño así que mientras pasa por el sexto piso ya se ha arrepentido de haberse tirado por lo que en el quinto le está hechando la culpa de su decisión a su compañera de oficina que siempre le ignoró aunque ya a la altura del cuarto se da cuenta de que la ama y que le hubiera tenido que decir que la quería antes de esto por lo que en el tercero piensa que su vida hubiera sido maravillosa junto a ella y la imagina planchandole sus camisas y es por eso que al llegar al primer piso le entra la incerteza de si ha dejado la plancha enchufada esta mañana antes de salir de casa con lo que ya a punto de estamparse al suelo su vida se ve sumida otra vez en medio de dudas y sufrimiento por lo que considera que ha hecho bien en saltar y muere feliz ¡plaf!

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miércoles, diciembre 20, 2006

Compatibilidad de caracteres.

El dia que contrajo matrimonio se quedó sin voz, paralizado, tuvo que responderle al sr. Juez en el lenguaje de los secuestrados. Dos pestañeos será que sí; Uno que no.
Ese es el mismo sistema que usa cuando ella le pregunta si "me quieres?"
(...)
Siempre hacían el amor con la luz apagada, él jamás pronunciaba el nombre de ella durante el coito. No era lo único que le gustaba hacer con ella con poca luz, también prefería pasear con ella por lugares oscuros (más bien por que no les vieran que por no ser vistos), le gustaba cenar a la luz de la vela, prefería hacerle fotos en la semioscuridad y siempre que coincidia con ella en alguna habitación solía bajar las persianas o apagar la luz. Paradójicamente, siempre dejaban la luz encendida antes de cerrar los ojos y quedarse dormidos.
Jamás discutían, aunque, a veces, cuando estaban en desacuerdo en algo, como si el color turquesa se aplicaba al azul o al verde. Azul, verde, azul, verde, azul...
Al día siguiente, aparecía quemada por la plancha su camisa preferida. O la sopa estaba extremadamente salada.
Tenían dos vajillas diferenciadas, una de color blanco con ramilletes de flores por decoración y la otra azul turquesa o verde turquesa según ella, y cada uno usaba una así como cubertería diferente y distinta mantelería también.
Pero, sin embargo, coincidían en cosas como que a ella le gustaba siempre estar debajo cuando hacían el amor y a él también. Que a los dos les gustaba, por otra parte, dormir en la parte izquierda de la cama. Que preferían la crema de cacao de color blanco y a los dos les gustaba la guinda del pastel.
También tenían en común que a ambos les gustaba hacer el crucigrama del periódico, que preferían ostensiblemente despertarse a ser despertados, que les gustaba tumbarse en el sofá, que tenían la misma tendencia a contar el final de la peli si ya la habían visto. Que les gustaba ser el último en encender la luz y decir buenas noches antes de quedarse dormidos. Buenas noches, buenas noches, buenas noches, buenas noches, buenas noches...

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jueves, diciembre 14, 2006

Cosas que te puedes perder si pestañeas:

- La muerte de un mosquito o la lengua de un camaleón.
- La marca de cambio de bobina en las películas antiguas.
- El fin del mundo de sopetón.
- Un movimiento de la saeta de los segundos en un reloj de saeta.
- La teletransportación de un fotón.
- La hendidura electromagnética de un rayo sobre el cielo en medio de la tormenta.
- La salida en la carrera de cien metros vallas, la foto finish del sprint en la llegada.
- El guiño de ojo de un flirteo.
- Una vida.

Además de arriesgarte a salir con los ojos cerrados en las fotografías.

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lunes, diciembre 04, 2006

Deconstrucción.

Quiero morder tus pezoncitos suavemente, estirarte con dos dedos una pestaña y pedir un deseo, quiero arrancar tus uñas una a una, cortar tu pelo al cero, despellejarte, descuencar tus ojos con una cucharita de té, extirpar todos tus dientes como si fuera un dentista, abrir tu craneo con un abrelatas y extraer tu cerebro, arrancarte el corazón de cuajo, vaciar tus visceras en un cubo, succionar tu sangre con una pajita, desmenuzar tu carne a mordisquitos, deshuesarte como una aceituna.
Luego, volverte a juntar y empezar de nuevo.

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domingo, diciembre 03, 2006

hip!

Quisiera tener hipo para que me dieras un susto
para sentir miedo
para valorar la vida
para arriesgarme a querer
para enamorarme
para entonces casarme
para luego aburrirte
para así divorciarme
para poder recordarte
para querer olvidarte
para volver a beber
para que me entre hipo
hip!

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sábado, noviembre 25, 2006

Salibaciones perrunas.

En plena pubertad cuando las vibraciónes del motor me hacían entrar en erección en el autobús me ponía a pensar en David Robinson. A mi la imagen de este jugador de baloncesto de la NBA me parecía la de un ser perfecto y aséptico que hacía despistar mis pensamientos sobre hembras hasta conseguir aplacar mi líbido.
Nada sabía entonces de los perros de Paulov o de como un estímulo neutro (en este caso David Robinson) al asociarse a un estímulo no condicionado (mi erección) desarrollaba un tercer estímulo condicionado a base de tiempo y repeticiones hasta conseguir que, sin ningún atisbo de homosexualidad manifiesto, empalme de forma notable cada vez que veo a un negro alto en pantalón corto por la calle.

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jueves, noviembre 23, 2006

Amor imposivle.

El escritor se enamoró locamente del personaje femenino protagonista de su última novela. Sin embargo, ella no creía en la existencia de un ser supremo Creador de todas las cosas. Así que al escritor no le quedó más remedio que convertirse a sí mismo en un personaje de ficción literaria que se topaba con ella en la página sesenta y cuatro.
Se cayeron bien y todo indicaba que lo suyo acabaría en una feliz historia de amor eterno. Pero ahí apareció el lector, siempre espectante y envidioso. Se convirtió en la conciencia suprema que guiaba el destino de la historia. Y aunque tuvo la oportunidad de parar de leer y dejarlos ser felices con tan solo alzar la vista en el preciso momento en que topara con el siguiente punto y aparte, como por ejemplo: ahora.
Tu curiosidad te hace seguir leyendo consiguiendo que sean infelices por siempre jamás.

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jueves, noviembre 16, 2006

Como comportarse en los restaurantes. Clases de sociabilidad III

Ya en la mesa, la copa de agua es la de más a la izquierda y se habrá de procurar que nadie la rellene con argumentos como: agua, no gracias, ahí es donde follan los peces.
La siguiente copa será la de vino, esa copa debes tratarla como trataría un vaso de agua fresca alguien que llevara varias semanas vagando por el desierto.
Para diferenciar los cuchillos, en cambio, deberás visualizar sus posibles usos. El cuchilo con el que matarías a tu peor enemigo clavandoselo en un pulmón, ese es el de pescado. El de carne, por su parte, será más propio para descuartizar el cadaver sin vida de su conyugue el amante despechado.
Cuando sirvan el vino deberás primero oler su bouqué, luego probarás un poco, lo glopearás un poco en tu mejilla derecha, harás gárgaras y lo escupirás a modo de geiser hacia el cielo provocando una finisima lluvia de vino que hará las delicias de las damas más selectas.
El somelier es tu mejor amigo, como tal, debe entrever que su capacidad psicomotriz está en peligro o, lo que es lo mismo, que serías capaz de partirle las piernas con un bate si llegás a ver el fondo de tu vaso de vino.
Si, a pesar de todo, alguien recriminara tu azaroso uso ambidiestro en la utilización de copas y cubiertos, alegarás de immediato traumatismo encefálico grave mientras sacas rápidamente un babero colocandotelo en el cuello al grito de ¡¡Potito, nene quiede potito!!
Come siempre con una bolsa de vomitar de las de cartón que hay en los aviones sobre la mesa.
Ten en cuenta que el verdadero refinamiento implica no ser facilmente alterable. Asi, por ejemplo, cuando se encuentra un pelo en la sopa en un restaurante, no hay que pedir a gritos el libro de reclamaciones, se debe proceder con calma y clonar a la persona responsable a partir del ADN contenido en el propio pelo. Luego, se lo nutre durante varios años en algun zulo justo hasta que crece lo suficiente como para reconocer al culpable. Entonces, se asesina al culpable y se pone al clon suplantando a la victima para que no se note.
Por el contrario, si lo que sucede es que la sopa se ha servido fría se debera calar fuego al restaurante. Este acto, sin embargo, se situaría más en la dinámica de los arrebatos fogosos que no en terminos de venganza o protocolo gastronómico, pero que, en todo caso, ayudaría de alguna forma simbólica a resolver el problema de la sopa fria.
Si se sirve pollo o cualquier otra ave de corral deberás insertar el dedo por el orificio anal de dicho ovíparo excusandote en que estás leyendo sus entrañas.
Si la carne resulta estar demasiado cruda también deberás quemar el restaurante como sutil metáfora o queja que haga entender al maitre cuan vaga es la existencia humana y el porqué el olor a chamusquina reconforta al proletariado. En cambio, si la carne está demasiado hecha tendrás que hacerte un pequeño corte en un dedo y derramar algo de sangre sobre el plato.
Si crees que el pan que te han puesto es de ayer, quizá es que estés viviendo en el futuro por lo que prendele fuego al restaurante. Que las llamas purifiquen el continuum espacio-temporal y las cenizas sagradas sean esparcidas a merced del viento y hagan que todo vuelva a su cauce.
Hay que felicitar siempre al chef, sobretodo, si es el día de su cumpleaños. Si se persona en la mesa para daros las gracias, a modo de lección deberás hacerle entender que eres capaz de comer cualquier cosa. Esto lo puedes ejemplificar quitandote el zapato izquierdo y lamiendo la suela mientras emites un soniquete tal que mmmmmmhhh...que rico.
Jamás llames al camarero con el ruidito tsss!, más aun si crees que está incubando uno de esos resfriados que dan la capacidad casi mágica de conseguir escupitajos de color verde y tu has pedido de primero un consomé de verduras. Si en un descuido se te escapara algun tsss! haz ver que hay un perro debajo de la mesa y ve tirándole trocitos de pan regularmente mientras le dices cosas como ¡si que te gusta el pan! o ¡pareces una paloma!
Cuidado al abrir el champán ya que los accidentes con tapón de botella de champán son la principal causa de tuertismo en el mundo, además de existir indicios de sordidos chanchuyos que tienen que ver con los fabricantes textiles de parches de pirata.
Si el café está un poco amargo pide más azucar o, si eres de los que sospechan que la policía tiene pinchado tu teléfono, que te siguen por la calle y que los marcianos están conviviendo entre nosotros, pide que te hagan un lavado de estómago. Si crees que el maitre es un infiltrado pégale fuego al restaurante.
Si sospechas que alguien ha vertido drogas en tu comida, pagaselas.
Si se han pasado con la sal quema el restaurante. Si se te cae un tenedor al suelo, cuenta hasta cuatro, si nadie lo ha recogido que todo sea pasto de las llamas.
Si alguien (incluído tu) moja la punta de su corbata en tu salsa tartara procede a prenderle fuego al restaurante. Si alguien preguntara di que estás intentando famblear las cortinas.
Si la cuenta te parece excesiva pide el libro de reclamaciones y escribe una poesía de tinte melancólico en él. Luego, calale fuego al mantel mientras corres a esconder los extintores.
En el caso de que algun contertulio fastidioso alargue en demasia la sobremesa descuencale los ojos con la cucharita del té, envialos por correo certificado a la asociación de árbitros.
Si crees que tienes posibilidades con la camarera arrancate un botón de la camisa y dejaselo de propina haciendo alguna simpática observación como inviertelo en borsa o para que te compres un yate.
Tratandose de una cena romántica pide velitas para dos aconsejandole en todo caso al encargado que vaya poniendo al día su póliza de seguros contra incendios.

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miércoles, noviembre 08, 2006

La letra pequeña.

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*pagandolas
** pero con cuota de baja (doble) y, en realidad, tambien con cuota de alta
*********** Quedan donadas todas sus visceras a una red de tráfico de organos humanos. Sus bienes y pertenencias más preciados pasan a formar parte del catálogo de una subasta pública, su dignidad queda derogada, su testamento impugnado y se le confina a ser enterrado (las sobras no aprovechables de su cadaver) en una tumba sin inscripción en la lápida. El papel donde figura su última voluntad, así como su partida de nacimiento pasarán a ser reciclados para elaborar con ellos rollos de papel higiénico. Su ropa será incinerada en un lugar público para escarnio de la plebe.Así mismo, pasa a formar parte de immediato de la lista de morosos, de la de sospechosos de ser pertenecientes a banda armada, de la de rumorología sobre su presunta homosexualidad, a las listas de peor vestidos y de feos del año y también a la de supuestos maltratadores de animales en vias de extinción como los adorables koalas.Queda usted automáticamente excomulgado, se le retira la licencia de conducir y será obligado a tatuarse una inscripción en la frente con la palabra bobo. Será usted vilipendiado de mala manera con la ayuda de una paleta matamoscas. Se le desaucia del planeta Tierra y se le quita la patria potestad de su propiedad intelectual (en caso de poseerla), también le quedara drásticamente restrinido el uso de la palabra y se le conmina, a partir de ahora, a respirar con cautela.

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domingo, noviembre 05, 2006

Postal desde ningún lugar.

El éxito de las postales es que combinan imagenes y palabras, con suerte, a veces, fotografía y literatura. Que tienen doble anverso y carecen de reversos. Por supuesto, que viajan desnudas de envoltorio y que suelen venderse en artefactos giratorios que puedes hacer rodar entre chirridos.
Las postales se mandan desde lejos del hogar ahí donde se siente más dulce, en medio de la nostalgia de un viaje y con la esperanza del rencuentro, porque las postales se mandan a seres queridos y no las remite un banco o una escuela de idiomas. Jamás revelan secretos, ni tramas ocultas, sobretodo, porque se sabe que de noche las lee el cartero a la luz de una vela, voyeur y chismoso, como espía el fotógrafo la vida de los demás cuando revela sus fotos, igual que escudriña el escritor a la gente en los bares.

Besos, Ramon.

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jueves, noviembre 02, 2006

Enmienda al Articulo 36.

Segun lo estipulado en el nuevo Articulo 36 del codigo legislativo referido a constantes físicas y a materia de permanencia de factores de atracción terrestre, se constata que: de ahora en adelante y a efectos retrogrados y anterogrados queda derogada La Ley de la Gravedad.
Así mismo dejarán de aplicarse sus 9,8 m/s de aceleración en caídas en picado a precipicios sin fondo, tal como su obsoleto sistema de imantación al suelo de los pies de cualquier persona física que obrara en dicho medio con lo que, a partir de ahora, se permitirá flotar libremente por el aire a merced del viento como una pluma de gorrión o un beso lanzado con la mano en el anden de la estación de trenes.
Se recomienda, no obstante, el uso de zapatos de buzo durante un periodo de adaptación a la nueva legislatura, aunque haya quien des del primer día levitará por doquier copando las cimas de las montañas más altas, alcanzando la luna con las yemas de sus dedos, perdiendose en el cosmos por siempre jamás.

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viernes, septiembre 15, 2006

Me declaro inintiligible, ileíble e imperdonable.

Quiero dictarle telepáticamente desde ¡YA! mis palabras a un androide-impresora. Pedirle un café y que me lo mee (con su pene-grifo-cafetera). La última hora es mi pasado remoto, las golondrinas llegan con un retraso de doscientas primaveras. Quiero saber que había en vez de universo antes de que hubiera nada, de que color eran sus ojos. Eso fue tan solo hace un ratito y luego a mi ya me quedaban pequeños los zapatos y la historia de la humanidad se topaba con un punto final en forma de meteorito. Pum.
Quiero que me lean tus tataranietos y que, en cambio, no sepan ni como se llamaron sus tatarabuelos. Quiero ser vacunado contra la muerte y operado contra la nostalgia.
No conocer el nombre de las flores sinó su olor, no entender de botánica pero si de belleza, no arrancarlas por el tallo, meterlas en un jarrón, desojarlas una a una preguntandome si me quiere no me quiere, no ponerme ninguna en la solapa para la cita a ciegas. Quiero ser alergico al polen y medicarme, marcar la primavera con rotulador fluorescente en el calendario, cantar muy fuerte en la bañera para que llueva y así regar los campos.

Luego, estrangular a alguien con mis propias manos, pero justo un momento antes de que se ahogue del todo tirarme un horrendo pedo y soltarle para ver como ansía y desea ese aire con todo su ser.
O encerrar a un hombre durante diez días en ayunas, al decimo día invitar a un amigo a comer a casa y luego matarle. Por la noche, llevar al tipo encerrado delante del muerto y explicarle que al mediodía comió lentejas. Ofrecerle una cuchara y abrir el estomago del muerto. Cuando se las haya comido meterle el dedo indice en la garganta hasta hacerle vomitar dentro de un balde. Entonces, comerse uno mismo las lentejas vomitadas aprovechando que están calentitas.

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domingo, agosto 27, 2006

Pestañeo nº 2:

Y ahora me gustaría ser viejo. Juguetear con un palillo entre los dientes, tener la cara arrugada, sobretodo con la zona de los carrillos bien acentuada de tanto haber reido. Irme a dormir cada día con la incerteza de no saber si despertaré al día siguiente.
Visto lo visto, me gustaría ser viudo. No tener descendencia y enterrar a todos mis amigos. A mis enemigos no, para que se lleve a cabo El Gran Baile de Fin de Vida de todos los que van a bailar sobre mi tumba (estás invitado).
Me gustaría que me prohiban la sal y tener un horario de pastillas. Contar anecdotas de hace cincuenta años y haber vivido, al menos, una gran guerra. Que alguien se enfade en mi repartición de bienes.
Calar mi boina negra apelfada a modo de rosca quedando así mi cabeza de digna calva de sabio a salvo de las inclemencias del viento.
Hacer jueguecitos sexuales con el cateter a mi niñera. Poder hacerme las necesidades encima y que me cambien los pañales unas delicadas manos femeninas que huelan a
lejia y polvos talco. Chochear y no recordar tu nombre. Ni el de nadie. Oler a flores mustias, a pollo pasado de fecha en el frigorífico. No entender ni el último chiste, ni el último chisme. Besuquear a los niños hasta babear su cara para que se jodan.

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Parpadear tiempo.

Abres los ojos. Estás en el jardín de infancia llorando debajo de una mesa en tu primer día de guardería. Sin poder entender porqué tu madre y tu tía te han dejado solo en ese lugar lleno de otros niños que no conoces. Pestañeas.
Tienes vinti-tantos años y estás en medio de un trabajo cualquiera rodeado de otros niños que también fueron abandonados y también se han he3cho mayores.
Pestañeas.
Eres un anciano meciendose en su balancía con o sin una vida que haya valido la pena a sus espaldas. No has perdido la capacidad de llorar.
Pestañeas.
Eres un cuerpo inerte (putrefacto) yaciendo en una tumba o en el mejor de los casos polvo intergaláctico esparciendose a merced de los vientos.
Pestañeas.
Estás enfrente de un espejo intentando ver ese efimero bagar de la vejez a la niñez, de ahí al polvo de estrellas pasando fugazmente por este presente en que, paradójicamente, cada hora de tu horario laboral parece hacerse eterna.
Pero, pestañeas.

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martes, agosto 22, 2006

H3QZ

El H3ZQ era un virus portador de la desdicha. Se contagiaba por via oftalmológica, a través de influjos similares a como se contagia la risa o los bostezos, y lo podías pillar con tan solo una miradita. Solo con cruzar tu mirada fugazmente por la calle cuan cualquier otra mirada triste portadora del virus podías quedar impregnado y no te servía de nada llevar gafas de sol. Su efecto secundario más ostensible era la tristeza.
Todo parece indicar que la cepa originaria provenía de un señor muy desdichado al que le mutó el virus de la soledad. Sin embargo, y a pesar de la incongruencia de este acto, ese tipo sentía una cierta felicidad al poder contagiar el virus a los demás y quizá fuera por eso siempre que siempre te miraba fijamente a los ojos.
Las causas de contagio más comunes eran varias y de esta forma lo podías pillar viendo fotografías antiguas donde sales tu, pero también durmiendo en una habitación donde alguien pasó la noche en vela sumido en su tristeza (entendida como sintoma) . Otra forma de contagio era oyendo música compuesta por alguien en proceso de incubación del H3ZQ, además de por contacto con pañuelos usados para secar lagrimas derramadas por adioses y hastanuncajamases. Y, sin embargo, misterios de la ciencia, no se podía contagiar con un beso, ni por mantener relaciones sexuales con personas afectadas por el virus, tampoco por transfusión sanguínea y mucho menos por donación de órganos. A no ser que se donara un corazón.
Dado el caso singular de que te fuera transplantado un corazón infectado con el virus H3ZQ de la desdicha perderías de golpe la facultad de reír, también, por ende, la de llorar, dejarías de tener la capacidad de albergar esperanzas de futuro y perderías el don filogenético de poder arquear cada ceja de forma individual. A no ser que ya lo hayas perdido.

Preguntas más frecuentes: ¿Se puede curar? ¿Como?
Se cura haciendote una dialisi completa de sangre, cambiandote el nombre y los apellidos por otros inventados o pertenecientes a personajes de dibujos animados y alterando tu identidad en un plan de protección de testigos contra la Mafia. También con la lobotomía y con el uso masivo de drogas duras. Apelando al porvenir y al azar, por quiromancia y acupuntura, con una aspirina y también esperando pacientemente el paso de siete años desde tu última contaminación cuando por fin todas las celulas de tu cuerpo hayan sido renovadas por completo.
Se es immune si se es pelirojo.
Pero en realidad el H3ZQ no se acaba de curar nunca porque la tristeza es infinita e irreductible, siempre está ahí, latente, esperando maldita agazapada en un rincón.

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lunes, agosto 14, 2006

Contado de reojo.

Esta historia sucedía en el rabillo de mi ojo. Estaba protagonizada por un Oso Panda Milenario que comía orzuelos. Había alguien más que se safó de miraditas y chismorreos y por eso no se habla de él en la epópeya de la historia universal. Solo salió en la prensa el día que publicaron la esquela de su entierro.
Pero en esta historia había un alfiler viciado a pinchar globos de cumpleaños y un huracán que lo envidió y arrasó todo un país para tan solo apagar las velas de un pastel. En esta historia también se conocieron una mancha de petroleo y un vestido blanco de novia por estrenar. Y todo el oro del mundo se volvió a fundir para fabricar tan solo dientes de oro y tu sonrisa ahora era tan perfecta que parecía la dentadura de un caballo de carreras. El Sol, por su parte, era una chispa aunque esto también sucedía en el resto de historias conocidas, además, de estar dermatológicamente testado por el color blanquecino de tu piel. En esta historia había incluso una mosca aplastada en el parabrisas de un avión, como un escupitajo de mascar tabaco no era más que una pequeña mancha diminuta en un cristal, como un antojo en forma de mosca aplastada, como una mancha en la mirada ultrasónica de un avión o un bichito de esos que flotan en tu retina, casi como que te salga un orzuelo en un ojo.
Y se la comió el Oso Panda.

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lunes, agosto 07, 2006

Escrito a mano como una paja.

Con un boligrafo en la mano era capaz de escribir las más delicadas palabras de amor pero también podía sacarte un ojo.
Con su punta retráctil afilada como la uña de un gato raspa sobre el papel como arañazos en el interior de una tumba, con el desgarro y la claustrofobia de la imminencia de la muerte. Haciendo gala de una caligrafía que raya el jeroglífico, digna del médico de cabecera de un Faraón, se estremecían las palabras de su puño y letra haciendo del papel un lienzo, una partitura o talladas en aristas en la xilografía del marmol de una lápida. Y su última frase siempre era su epitafio.
Entroncandose en la tradición sumeria de escribanos que cincelaban sobre tablillas cuneiformes de cerámica letra a letra blasfemaba de Gutenberg y maldecía la New Times Roman.
Pero, sin embargo, él jamás escribió -como petulantemente pregonan otros- para sí mismo, ni tan siquiera para ella. Él escribió siempre para los analfabetos o para los fanáticos que queman libros en piras.
Sujeta el boligrafo como un pincel o como el pene de un mono y con el dedo indice y pulgar juega a hacerlo aletear como si fuera un colibrí. Luego, a veces, lo consigue domar en la cetrería indómita de sus altos vuelos. Y otras veces no.

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domingo, julio 23, 2006

Decisiones (o no).

Nunca se si tirar o empujar, si abrir mis puertas de par en par o cerrar a cal y canto, si mar o montaña y, si mar, si dulce o salado. Y nunca se si diesel o gasoil, si ir o venir, si quedarme o volver. No se hacia que lado es abrir o cerrar o cual enroscar o desenroscar y jamás se si voy en el sentido contrario de las saetas o viceversa.
Ya no se si ser o no ser o cuando decir o callar, si hacer (historia) o deshacer (entuertos). Y no se distinguir el bien del mal, el mal del placer, el placer del dolor, el dolor de una percha. Y, es más, nunca se si terminar o volver a empezar.

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sábado, julio 15, 2006

¿Qué como estoy?: Balance estatutario.

Estado de ánimo: pfffff...
Adaptabilidad al medio: buffff...
Entorno social: eksss
Planes de futuro: glup
Capacidad de mejora: ñief
Grado de frustración: grrrrrrr....
Sentimiento de culpa: hip!
Evaluación media del item de felicidad percibida: ppprrrttffffffFFFF!!!!

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Erase una vez un día.

Me levanté y se levantó conmigo toda la tristeza del mundo. Y sucedió aquella primavera que marchitó todas las flores, todos los niños nacidos ese día serían el anticristo, los jueces se jugarían a cara o cruz la suerte del condenado, pero ese día, durante todo el día -nada de azar o estadística- si tirabas una moneda al aire salía siempre cruz.
Paradójicamente era un día radiante de luz y color, de diafragma tan cristalino que se podía distinguir el sexo de los mosquitos al volar, quizá también en parte porque iban los mosquitos macho un poco empalmados. Ese día el mar era una colcha bordada con olas, azul cielo, que ahogaba las orillas y daba sed a un planeta algo pasado de sal.
Pero como era un día así -raro de bonito- las cometas volaban sin aire y los niños reían sin risa, un perro dijo miau, yo perdí un bolígrafo, los grandes males de la humanidad se curaban con mercromina, los sueños se hacían realidad y, por más que nos pellizcabamos, jamás volvimos a despertar.

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lunes, julio 10, 2006

Superpoderes de mi pezón izquierdo.

Mi pezón izquierdo puede: doblegar la tiranía de un Imperio, acabar con el hambre en el mundo mediante su maná, ser omnipresente, pronosticar terremots, tsumanis y periodos antidiluvianos si se eriza, en fin, se puede desenroscar y en el anverso pone sigue buscando o una vez entre un millón se acaba el mundo de golpe.
Mi pezón izquierdo resulta radiactivo al contacto con tu dedo meñique, puede ser disparado como un proyectil en caso de guerra termonuclear grave, también sabe dar la hora a modo de reloj solar. Sus superpoderes no se acaban aquí ya que posee la telepatía entre pezones, habilidad tan inútil a priori como enigmática, pero, además, también se puede sintonizar con él emisoras de radiofrecuencia alienígena. Mi pezón izquierdo es omnipotente y telequinésico, por la noche fotoluminiscente, puede teletransportarse en el espacio y el tiempo a otros pezones izquierdos de personajes celebres, se filtra en tu mirada y se autoabastece de tu frenesí, da la vida eterna a quien lo succiona y resulta de una utilidad increíble a la hora de desamamantar hipopótamos. Mi pezón izquierdo ya lo quisieras tu.

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sábado, julio 08, 2006

Hipólito el hipopótamo hipocondríaco.

Hipólito, el hipopótamo hipocondríaco estaba refrescandose placidamente como cada mañana en su charca preferida cuando de repente le asaltó el presentimiento de que iba a morir de una isquemia cerebral fulminante provocada por los transtornos limfáticos correspondientes a un cólico nafrítico, esto un instante antes de notar la hendidura de los afilados dientes del cocodrilo Bartolo aferrandose a su yugular.

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viernes, junio 09, 2006

Clases de sociabilidad: Modos y maneras.

Ejemplo 1: Mi Pepe me trata como a un animal.

Mi Pepe. en vez de decirme: sientate aquí querida, permiteme que te acomode la silla. Él no, él: ¡Sit!
Así mismo, en lugar de pedirme románticamente: tumbemonos en la hierba y hagamos el amor bajo la luna llena. Él prefiere sugerirlo en terminos de: ¡¡plas!!
Cuando de lo que se trata es dejugar a la coquetería de las esperas, no suele usar el: esperate un poquito que ya casi estoy, mi amor. Él lo liquida con un ¡Só! y, por otro lado, cuando es él quien espera ha determinado solventar con un ¡arre! lo que, si fuera más atento, podría edulcorar tal que: queridísima mia, luz de mis sombras, aunque en mi más profundo ser -ya lo sabes- quisiera permanecer todos los instantes de mi vida aquí contigo a tu lado podrías, no obstante, y a contracorazón, ir adelantando un poco tu partir hacia nuestro destino de hoy. Pues eso: ¡arre!

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jueves, junio 08, 2006

Cuando la vida ya no es en blanco y negro (primavera de colores).

Dudo, como dudaría un daltónico delante de un semáforo. Sin acabar de entender cuando está verde y cuando rojo. Y se queda encallado en la intermitencia fosilizada de una duda en ambar. Sudo, como suda el artificiero daltónico cuando le gritan por el audífono desde la central: ¡¡corta el cable rojo, el verde no, el rojo!! Y tiene miedo de tener que hacerte el amor de ahora en adelante con el robot teledirigido desactivador de bombas.
Pienso, que la vida es elecciones, así como medita aquella señora daltónica delante del estante de los pimientos en la verdulería y cree que da lo mismo rojos que verdes y cierra los ojos y ya todo da igual.

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viernes, junio 02, 2006

Mensajes a móvil en horario de oficina.

9:13 Acabo de llegar a la oficina y ya tengo los pezones como rascacielos d pensar en ti.
9:17 Quiero ser tu King Kong.

11:32 Estoy tan caliente ke voy a desencadenar un cambio climático.
11:46 Yo tb. Me e puesto los cubitos dl cafe con hielo en las bragas y an empezado a hervir.
11:47 Creo ke tengo el coño en temperatura d ebullicion.

12:03 Al llegar a casa voy a tratarte como una emperatriz, exactamente como Cleopatra. Voy a bañarte en leche.
12:14 Me he sentado sobre la grapadora para sentirme mas cerca de ti.

13:46 Estoy mas humeda que el Amazonas en epoca d monzones. Ya queda poco, preparate.
13:48 Tienes el mismo efecto en mi miembro viril que el paso de 24h en las baguettes del Carrefour. Esperame desnuda, y mas te vale ke tengas al dia tu poliza d seguros.

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jueves, junio 01, 2006

Malo malito, pupa pupita.

Más forajido que forastero, odiando mi-nu-cio-sa-men-te los sonetos de amor. A hurtadillas del destino ¿acaso sería sodomía meterle a cupido, desde la serenidad y sin acritud, sus flechas por el culo? Vividor de una historia sobreseída, rey de los ácaros, entre bolcheviques y bosquimanos, rapido enfermera: 20 miligramos cúbicos de cortisona.
Si lo último por lo que lloré fue por una cebolla que moría a rodajas, la última vez que sonreí fue para una foto de carné, sin contar la sonrisa de cada mañana para comprovar empíricamente si los dientes han quedado blancos después del cepillado. La última vez que sentí mariposas en mi estomago resultó ser una gastroenteritis (y las mariposas transmutaron en alacranes). Porqué la última vez que me enamoré fue de un coche.
Algo como una pantalla de croma se propone como realidad
y entonces un cientifico loco consigue aislar el gen de la soledad.

¿Pero acaso se siente solo el asesino después de matar a su víctima? ¿O el universo si es uno solo e infinito? ¿tal vez, el último especimen de una especie en vias de extinción? ¿Y que hay del único acertante del bote de la lotería, también se siente solo?
Tengo una ala delta en la mirada y traigo el infierno debajo de mis talones. En medio de un mundo donde hay un solo yo y el resto son todos tu. Galileo Galiley se equivocaba también: el centro del universo no era el Sol, era yo. Pero, a pesar de eso, mi capacidad de amar es infinita y solo es contrarestada (anulada y supeditada) por mi capacidad de odiar. Malo malito:
Proxeneta de la puta soledad, pederasta de la noche cuando es joven, racista de la piel del mar, ladrón de corazones, sadomasoquista de un dolor de estomago, violador del agujero de la capa de ozono, asesino de las horas muertas, malversador de un minuto de gloria, extorsionador de la realidad, narcotraficante de miradas furtivas, prevaricador del amor eterno, necrófilo de un susto de muerte, pirómano de tu bajovientre, terrorista de ideas explosivas, yonki de los besos de tu boca.
Pupa pupita.

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miércoles, mayo 31, 2006

La vida de un hombre.

Si empiezas a leer este texto entonces sale el Sol. Aprovechando que es de día el protagonista de esta historia sale a pasear. Es Domingo, aunque si tu crees que es Domingo, entonces es Lunes y en vez de salir a pasear el protagonista se ha levantado muy pronto para ir al trabajo. Él está en su oficina para atender sus negocios, pero a leer tu que él está en su oficina para atender sus negocios, en una milésima de segundo se ha volatilizado la oficina y él aparece en medio de un campo de patatas. Mientras labra la tierra el protagonista piensa en ti. Un acto irremediable de telepatía entre un personaje de ficción y un personaje real. Pero si tu crees que el personaje de ficción es él y el personaje real eres tu, te equivocas y tu equivocación provoca que el protagonista empiece a toser desesperadamente. Tose con tal brutalidad que pronto le falta el aliento y se encuentra a las puertas de la muerte. Se da cuenta de que solo tu puedes ayudarlo, alza la vista al cielo y te suplica mentalmente que le salves la vida. La telepatía funciona y tu immediatamente haces que deje de toser y así pueda recobrar el aliento. Te has convertido en su dios. Pero al creer que la telepatía ha funcionado y que le habías salvado la vida y que te convertías así en su dios nada de esto ha ocurrido y el protagonista muere en medio de una tos seca que se apaga lentamente. Has matado a un hombre.
Y si crees que este es el final del texto, entonces se pone el Sol.

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lunes, mayo 29, 2006

Viaje en el avión ultrasónico y estratosférico de la cucharita de una papilla de bebé.

Si el sentido de la vida es hacer que alguien te cultive, que te riegue y te abone, que te recolecte, te aliñe y te degluya; que después te defeque.
Pues entonces, las verduras están dominando el mundo.

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sábado, mayo 27, 2006

Hábitos de lectura o como comportarse ante la literatura.

Según el dios de la literatura, estar leyendo un buen libro y tenerlo marcado en alguna de sus páginas augura immortalidad. Nadie puede morir dejando a medias una historia.
En cambio, cuando alguien te cuenta el final de un libro o de una película que no has visto, en algun remoto confín del universo estalla una estrella.
Si mientras lees un libro se posa un mosquito sobre él, debes cerrar el libro de un golpe brusco y aplastarlo. Ese mosquito fue un antepasado tuyo y te está indicando que desea ser trasladado a su siguiente reencarnación. En la que será escritor.
Hay un libro que nadie puede resistirse a cogerlo del estante después de leer su título, se trata de: "Palanca de apertura del pasadizo secreto".
Un libro triste, verdaderamente triste, debiera ser siempre editado en papel de cocina mega-absorvente. La buena literatura erótica, por contra, debería leerse exclusivamente en Brailly. Con las tapas debidamente plastificadas para evitar embarazos psicológicos.
Un libro que has comprado con tu dinero, no debes dejarlo nunca a nadie. Lo más provable es que no te lo devuelvan.
Si eres la persona a la que le han dejado el libro, no lo devuelvas. Así aprenderán.
Al leer un libro cuyo autor haya muerto, siempre tendrás la sensación de que su fantasma está leyendo justo por encima de tu hombro derecho asomandose como el lorito de un pirata. La única forma de que desaparezca esa sensación será desnudarte y meterte en la ducha, cuando vuelvas su presencia ya no estará allí.
Si mientras estás leyendo un libro hay un apagón, deberías renunciar a leer el final de esa historia. Tendrás que imaginar finales alternativos durante el resto de tu vida. Y solo en tu lecho de muerte gozarás del derecho de saber si en alguno de ellos coincidiste con el del autor.
Si, en cambio, lo que ha sucedido es que has estado tan immerso en la lectura que se ha puesto el Sol y ya no puedes seguir leyendo, no deberías corromper ese libro con luz artificial. Enciende una vela o espera a que vuelva a salir el Sol.
Pudiera suceder que te identificaras mucho con el/ la protagonista de un libro o vieras demasiadas coincidencias entre la historia que se explica y la de tu vida. En ese caso, alza la vista y mira a tu alrededor, a ver si hay alguien mirando de reojo mientras toma apuntes en un bloc.
También debes saber que en cada hueco en blanco hay una frase que jamás se escribió.

De la relación con un libro.

Para leer un libro: antes que nada, huelete las manos ¿crees que son dignas de ni tan siquiera sujetar las tapas? De todas formas, lávatelas. Aunque lo ideal sería que usaras guantes de latex. Además de tratarse de otro sistema anticonceptivo para evitar embarazos psicológicos dermatológicamente testado.
Ahora ya puedes sujetar el libro, primero que nada huelelo por la parte del lomo como si fuera un puro. El sentido del olfato resulta esencial en estos primeros compases, la atracción química olfativa, tan importante en el amor, también lo es en la literatura y, a efectos prácticos, podemos considerar que vas a hacerle el amor a un libro; bueno, de momento, que vas a follartelo, luego, a lo mejor, surge algo más.
Los prolegómenos son muy importantes: no puedes abrirlo e introducir tu mirada de sopetón, primero deberás acariciar su contraportada, besar el titulo y susurrar en voz baja el nombre del autor. Luego, hazle cosquillas jugando a hacer deslizar los pliegues de sus hojas suavemente por tu dedo pulgar. Ahora sí, con la excitación pertinente, ya puedes abrirlo y penetrarlo con tu lividinosa mirada.
Acuerdate de humidificar regularmente tus dedos con saliba para cambiar de página, los fluídos corporales serán muy importantes para que todo se desarrolle de forma lubricádamente correta. Ve a tu ritmo, recuerda que la buena lectura dura horas. De esta forma, cuando llegue el clímax todo se precipitará en un orgasmo que hará que se corra la tinta del punto final.

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viernes, mayo 19, 2006

Sinestesia brutal.

Si mis pies supieran parpadear y pudiera hablar por las axilas, si mi voz tuviera la facultad de andar estaría ya tan lejos...Si con mi cerebro pudiera saltar a la comba o si mi nariz consiguiera entrar en erección, sería totdo tan distinto...Si supiera ver por la nuca, si supiera estornudar con el pene o , tal vez, poseyera el don de pensar con el dedo pequeño del pie izquierdo. Si consiguiera eyacular por las orejas y también mear por el ombligo, todo sería tan fácil... Si lograra arañar con la mirada o fuera capaz de tocar el piano con el pescueso. O cuanto cambiaría mi vida si pudiera oler por el agujero del culo .


Aunque, de momento, me habré de conformar con hablar por los codos, comer con los ojos, escribir con el culo y pensar, a veces, con los pies, a veces, con la polla.

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miércoles, mayo 17, 2006

Historia de teclas.

[Inicio]: Esa mañana despues de [wake], miró por la [windows], sintió el [power] y decidió [esc] de ahí. Luego de [intro] en el coche y de darle al [turbo] se sintió como en un [F1] pero se le [bloq] el embrague, perdió el [ctrl] y salió disparado contra el [space] hasta que se [insert] contra una [windows] donde quedó [supr] de la faz de la tierra y le llevó a [enter] en el [sleep] eterno: [fin].

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domingo, mayo 14, 2006

Y de pronto...

me voy volando por las alturas sin ni tan siquiera levantarme del sofá. Y hasta noto como me petan los oídos por la altitud. Y me resfrío porqué entro en cota de nieve o me doy de cabeza contra la estratosfera de mi imaginación.
Pero si paseo junto a ti de la mano se descompensan mis pisadas en pos del destino.
Porqué ser como yo implica ser infeliz, aviso, y no cambiaría mi forma de ser ni por un millón de felicidades.
Robinson Crusoe de mi cortex prefrontal, pirata de mi bañera, pionero de la última novedad, bucanero al abordaje de una idea, peregrino del destino en un atolladero, capitán de esta vida que es una barca...que se hunde, comodoro de popa, marinero de aguas tibias en un vaso donde ahogarme.
Donde arrecia el sindrome de zugunruhe, de allí partiré, hasta sufrir el mal de seroche, ese es mi destino. Como aquel gorrión que migra en primavera de Europa a África y al pasar por Francia a la altura de los pirineos es atrapado y lo meten dentro de una caja oscura, para que piense que siempre es de noche y así esté siempre comiendo hasta cebarse y luego lo atiborran de conyac hasta ahogarlo, después lo hornean y lo sirven entero entre pan y pan hasta convertir, por fin, una ave migratoria en un plato típico de la Novel Cousin.
Morir en de una noche sin fin en medio de una borrachera, la más cruel/ la mejor muerte posible. Así quisiera morir yo, así me siento, así soy yo: una entidad voladora, un ave en perpetua inquietud migratoria, una delicia al paladar, una vida muerta, una tasa de alcoholemia rayana a la alquimia inducida por un arte un tanto gastronómico, una nocturnidad y por ende alevosía sin fin dentro del misterio de una caja negra, un flipe de voladura al punto de sal, una historia con final crujiente.

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viernes, mayo 05, 2006

La ladrona de tiempo.

La vieja que creía que robando un reloj le robaba tiempo a la muerte. Cuanto más caro era el reloj, de mayor calidad sería el tiempo que conseguiría. Por ejemplo, un reloj de oro de diciocho quilates era el equivalente en resplandecientes y radiantes días soleados de primavera. Un reloj de plástico de los que regalan en las cajas de cereales serían aburridos ratos en la sala de espera del dentista.
Así que tenía en su casa un auténtico museo viviente de tiempo. Y se encargaba cada día de darle cuerda a los relojes de cuerda, de cambiar las pilas de los que se habían parado y de poner a hora los que se atrasaban o adelantaban. Y de esa forma el latir del tic tac de los relojes era un solo corazón y marcaba al unísono los ratitos de tiempo robados a la muerte mientras la viejita gozaba de una excelente salud pese a su ya avanzada edad.
Un día la atrapó el Sr. juez intentandole robar su preciado reloj de bolsillo, de gran valor sentimental porque había pertenecido a varios de sus antepasados ilustres. A pesar de eso, y como el juez tenía muy buen corazón, la viejita no fue llamada a juicio, eso sí, fueron confiscados todos sus relojes y tuvo que asistir a un tratamiento para su evidente cleptomanía.
El psicólogo era una eminencia muy respetada, excelentísimo profesional en lo suyo, y el mismo día que quedó curada la viejita murió.

Dedicado a mi abuela, honrada y trabajadora.

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jueves, mayo 04, 2006

Cartas del soldado desconocido.

Querida Marlene,

hecho mucho de menos tu sonrisa, aquí todo es horrible y los estruendos de las bombas y el hedor de la muerte me sumen en una terrible tristeza. Sin ti me siento desorientado y no soy capaz de distinguir el frente de la retaguardia, ni donde está mi flanco derecho o donde el izquierdo. Las batallas son muy confusas y cada vez que disparo mis tiros se convierten de immediato en balas perdidas, aun no se de que bando estoy. No se a quien tengo que matar, ni por quién o porqué he de morir. Mi uniforme no coincide con el de nadie de por aquí.
A pesar de eso, mi pequeña Marlene, he intentado varias veces sin exito entrar en combate pero nadie me reconoce como su enemigo. Avanzo en circulos hacia ningún lugar. Creo que no encuentro mi guerra.
Estoy casi seguro de haber estado en el campo de batalla, lo se porqué había un montón de gente matando y otros tantos muriendose, es un lugar infernal donde la vida humana no vale nada, ahí todo el mundo me ignora. A veces pienso que me sentiría mucho mejor si me atacaran con fuego de mortero o me hicieran prisionero y me torturaran hasta la muerte.
Mi vida ha perdido sentido. Quisiera, como soldado en tiempo de guerra, acatar ordenes sin pensar, luchar por ideales sombrios, calar mi bayoneta en el higado de los enemigos, llorar por mis compañeros caídos, batirme en cruenta lucha contra otros seres humanos hasta el final. Pero no, nada de eso sucede y me hayo sentado a la sombra de un melocotonero, sin saber quien soy en medio de una guerra que no es la mia, oh, mi dulce Marlene.
Ayer mismo, sin ir más lejos, confundí un campo de minas con un campo de patatas y al pisar una se espachurró -estaba un poco pocha- y pringué la suela de mi zapato.
Desesperado, he tomado como rehen la luna llena y me he hecho fuerte en tu recuerdo atrincherado en la nostalgia de tus besos. Ya solo espero que esta o alguna guerra termine y así poder volver a casa y reencontrarme contigo, Marlene. Pero, me pregunto: que casa? y quien es Marlene? Me siento tan confuso, cuando terminará todo esto?

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sábado, abril 29, 2006

Caprichosa memoria selectiva.

No se porqué azaroso capricho de la memoria me se la letra esúpida de esa canción de hace tantos veranos y, en cambio, nunca me acuerdo del código postal. Así como también me acuerdo perfectamente del sueter que llevabas aquella ya lejana tarde de nuestro primer beso y, sin embargo, no puedo recordar lo que comí anteayer. Y recuerdo al pie de la letra el dialogo que se desencadenó al ver por la tele lo de los atentados y luego, otra vez, ante el umbral de la puerta de mi habitación me encuentro parado sin saber lo que he venido a buscar. Incluso, aun puedo recordar mi primer día de guardería y como me quedé sentado llorando debajo de una mesa, pero, en el anverso de esta moneda de dos caras entre la memoria y el olvido, soy incapaz de recordar donde he dejado las llaves. Y, sí, recuerdo con diáfana claridad que esa carta la iba a esconder en un sitio donde nadie la podría encontrar y que solo sabría yo y, ya lo ves, ahora no recuerdo que sitio era. Porqué recuerdo todos los nombres de la alineación del equipo campeón de hace varias temporadas, pero me encuentro algun conocido por la calle y no puedo acordarme de su nombre. Así que se que aunque recuerde el olor de las flores del patio de la casa donde crecí eso no significa que tenga que acordarme de desenchufar la plancha y cerrar el gas.
O sea, que me acuerdo de recordarte de a ratos y, otras veces, se me olvida que no te puedo olvidar. Pero aun recuerdo que quisiera olvidarte, que querría no acordarme de haberte olvidado, que no se me olvidara jamás no volverte a recordar y, sobretodo, no acordarme de...de...ups...ahora, se me olvido el final.

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miércoles, abril 26, 2006

Si hiciera las listas de la gente que amo y la que odio...

Que odio:
- Van Gaal
- Zaplana
- Bustamante
- Raquel Abad
- Pilar Rahola
- a ti


Que amo:
- Ronaldinho
- Zapatero
- House
- Carmen Alcaide
- Mikimoto
- Hommer Simpson
- a ti

si hiciera las listas de la gente que amo y la que odio...tu estarías en las dos.

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lunes, abril 24, 2006

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos (fragmentos)

" Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
(...)
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
(...)
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace. "

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sábado, abril 22, 2006

Hágase la luz en tu mirada.

Si estuvieras a mi lado te contaría como la bombilla que dejo encendida por la noche ¿Por miedo a la oscuridad? ¿Por si viene Papá Noel que no tropiece? al amanecer, a plena luz del día, se queda marchitandose en un rincón calladita la boca.
También me gustaría explicarte, entomólogo acerrimo, porque los bichitos voladores van hacía esas luces nocturnas que serán su silla eléctrica, su horno crematorio, en fin, su muerte segura por electro-quemazón. Que lo hacen porque las confunden con la Luna y que, posiblemente, si tuviera alasa mi también me pasaría, atrapado por ese influjo, golpeandome en cada farola, dándome un coscorrón contra algún crater lunar si consiguiera ir más allá.
Porqué estoy convencido de que si te tuviera delante se me pondría la mirada del gato que está a punto de ser atropellado de noche en la carretera. Absorto ante el resplandor de la luz hipnotizante de unos faros, ojos fotoluminiscentes que no pestañean, paralizado ante una muerte perturbadora por cruce de miradas.
Pero adicto a ti como barco en noche de tormenta necesitado de faro, como Rey Mago de Oriente siguiendo su estrella en Navidad, como pez atrapado con la técnica de la encandilada.
Capaz de mirar fijamente la luz del día entrar por la ventana hasta irritar mis ojos. Luego, cerrarlos y poder asomarme al retal del negativo que queda encallado en mi retina. Por el que entran cantos de pájaro y brisa marina.
Adicto a la luz en todos sus formatos quisiera vivir en un castillo de fuegos artificiales, emborracharme con las luces de neón, llevar luces de galibo en el sombrero hasta convertir el planeta en una gran bola de discoteca que brilla y gira en medio de la galaxia, enamorarme de un culito de luciérnaga y meterle mano con la mirada. Decir siempre luces, camara y acción antes de besarnos o activar las luces de emérgencia si te vas, escribirte mensajes secretos que solo son visibles a la luz ultraviolada, atrapar estrellas fugaces con cazamariposas, ser azul como la luz de un mechero, parpadear al compás del fosforescente de la cocina, ser eterno como la llama de la vela que nunca se apaga de un pastel de cumpleaños.
Morir, repentinamente de un ataque fulminante, entre espasmos de un dolor horrible y, a la vez, placentero, sabedor de que mueres por lo que más amas, al leer el recibo de la factura de la luz.

viernes, abril 21, 2006

Vestido sin prisa pero sin pausa.

A mi la cafeína me relaja, las mujeres me entristecen, la salud y el bienestar me enferman, la via lactea me produce claustrofobia, el oxigeno me asfixia, el trabajo me envilece, las horas vacías me llenan, el despertador jamás consiguió hacerme dejar de soñar. A mi los chistes me hacen llorar, los años bisiestos me comprimen, las madalenas me gustan duras y las galletas blandas, a mi me engrandece y vanagloria el anonimato, me dan vertigo las aceras, me rehuye el destino en cada chicán.
A mi las aspirinas me duelen y los aviones no me hacen volar, los altares me rebajan, el fín del mundo no me llega nunca, la muerte me da vida y, por consiguiente, la vida me mata. A mi los ojos no me dejan ver, la purpurina no consigue hacerme brillar, a mi el presente se me antoja inasible, a mi el alcohol no me deja olvidar, a mi los ácaros me empequeñecen el ego, a mi las multitudes me hacen sentir solo, a mi los segundos me resultan eternos, a mi las cebollas no logran hacerme llorar, a mi la gravedad siempre me pilla cabeza abajo.
Y es por todo esto y no por otra cosa que, a pesar de que la etiqueta y las costuras están por fuera, la camiseta que llevo está del derecho. Porque es el mundo el que está al revés.

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domingo, abril 16, 2006

Enseres de la existencia.

Entre mis más íntimas posesiones: el universo. Al que, declaro de mi propiedad a fecha de hoy y a efectos retrógrados y anterógrados. También delimito al mismo desde entre la punta de mis dedos hasta los límites insondables del universo o hasta infinito en caso de tratarse de un universo infinito. Por lo tanto, paso a ser el flamante poseedor de un universo propio con todos sus complementos adjuntos como estrellas, mares, agujeros negros...Pero también, atardeceres, agujeros de aguja de coser, escalofríos.
Incapaz de abastarlo en su totalidad, aun y a pesar de intentarlo en cada instante, lo lego en usufructo a todo aquel que lo pueda necesitar. Dando ordenes precisas de dejarlo en herencia a las generaciones venideras con el único requisito de que lo sepan disfrutar. Es amorosito, biodegradable, solvente, fiel y sabe ir a hacer pis él solito.
Me reservo la patria potestad de sus errores de calculo, otrora llamados azar, y el derecho, hay quien diría más bien el deber, de destruirlo en caso de necesidad.

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miércoles, abril 12, 2006

uoooohh....uoooohh....uoooohh....uuuaaaahhh...

El extintor que hay colgado en la pared y tu rivalizais como centro de mi atención. Y, si bien es cierto que el artilugio en cuestión lleva varios meses ahí quieto sin hacer nada, también hay que tener en cuenta que este parece poseer un cierto talento para la espontaneidad y la improvisación del que tu careces totalmente.

ooouuuuaaaahh....uuuaaaaooohhh...uuuuooo00OOooOO00ooooohhh....uoooohh....oouuuhhggff...uuuuooooohhh....

viernes, abril 07, 2006

Grafomanía dixit.

A él le hubiera gustado escribir directamente sobre su piel palabras guarras. Pero resultó que eso era ya una pequeña perversión sexual existente. Quería ir más allá, tatuarla toda hasta convertir la aguja hipodérmica en la más exquisita pluma, marcar esa obra de arte con su firma en el tobillo. No permitir que ninguna palabra pudiera ser borrada con jabón.
O, tal vez, sin tantas pretensiones, escribir nuestra historia en la frente del más sabio de los calvos (o, en su defecto, del más calvo de los sabios) empezando por encima de las cejas, subir por esa amplísima frente cruzando toda la cocorota hasta terminar en el redondel de la coronilla. Quemarle el peluquín.
Ojalá, que todo lo que te digo te llegara con tanta fuerza como si estuviera escrito en la carcasa de un misil que te cae des del cielo. Sin que dispongas ahora de esos dos segundos de decalaje para captar la ironía, con tan solo apenas un nanosegundo antes de la gran explosión.
Quizá complicarlo aun más y escribirte cartas de amor con el pie izquierdo, a oscuras, con tinta invisible, mientras salto a la comba.
Debería ser capaz de arrasar una selva entera para fabricar el papel de una carta de amor. Verter la carga de un petrolero sobre las más virgenes playas para recoger la tinta necesaria. Extinguir una especie de aves para arrancar una pluma y escribirte con ella el más bello poema de pajaritos piolando en un arbol al lado de la playa.
Luego, hacer explotar el universo (a poder ser sin ensuciar) con el único fin de que no la puedas leer.

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miércoles, marzo 29, 2006

Revelación de superpoderes:

Mis pezones son mágicos. Por suerte para la humanidad solo los utilizo para el bien.

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Discurso para lagartijas nº68; JC

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apoltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fíludas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los espromedios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del Aurelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.



Posible traducción:

Apenas él le acariciaba el cuello (o el chocho en versión picante) a ella le entraba la calentura (en cualquiera de los dos tocamientos) y caían en un extasis de besos, de salvajes contorneos, de agitaciones exasperantes. Cada vez que él le procuraba lamer el conyo (ahora no hay duda de que es un conyo como una casa), empezaba a jadear quejumbrosamente y tenía que girarse de cara al techo sintiendo como poco a poco su clitoris se contraía, se iba excitando, estremeciendo, hasta quedar rendido como la grasa de una sartén a la que se le ha dejado caer unas gotas de Fairy (por ejemplo). Y sin embargo era apenas el principio (se ve que ella es multiorgásmica), porqué en un momento dado ella se abría nuevamente de piernas consintiendo que él le aproximara suavemente su polla. Apenas la penetraba, algo como un escalofrío los estremecía, los hacía sentir uno y les hacía dar espasmos, de pronto llegaba el climax, la fulgorosa convulsión de la matriz, la jadeosa explosión (más bien de geiser que volcánica) del orgasmo (este es el de él), los efluvios del esperma en una más-que-humeda agonía (placentera) ¡Ossana! ¡Ossana! Posados sobre la cresta de una ola (¿de un gallo?) se sentía bajar la marea, serenos y sosegados. Temblaba el somier, se aplastaba la almohada y todo quedaba resuelto en una profunda calma, en pliegues de pringosas sábanas, en caricias casi crueles que los llevaban hasta el límite del frenesí (o de las pantunflas).

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martes, marzo 28, 2006

Agujeros negros por pupilas.

De repente, veía que los vasos estaban medio vacíos, que ha nadie le tocaría la lotería hoy, que el destino está amañado y la vida tiene tongo, que se le estaban marchitando las flores de plástico. Creía que el fin del mundo andaba cerca o llegaría con antelación, que, por contra, el último tren ya pasó, que nadie confiaba ya en nadie, que los pesimistas no eran más que realistas bien informados, que había que guardar el optimismo para tiempos mejores, que ella no le quiere, que el tiempo pasa demasiado lento, demasiado rápido, de forma tan fugaz, de manera que diriase que se hace eterno, que todo tiempo pasado fue peor, que el futuro llega con retraso, que ya no nos queda tiempo para nada. Que nadie hace nada por nadie ni por nada a cambio, que casi todo queda en el tintero, que ni ahora ni nunca, que jamás de los jamases, que no. Ahí lo puedes ver pensando que cuando crees que nada puede ir peor es que algo se te había pasado por alto, que en las buenas historias de cine, al igual que en la vida, el final es triste y siempre acaba muriendo el protagonista, que el día de tu cumpleaños no tienes un año más de vida sinó que estás un año más cerca de la muerte. Está convencido que soñar augmenta el colesterol, que tararear engorda, que bailar produce estrés y fatiga, que sonreir potencia las lineas de expresión de tu rostro, o sea que acrecenta las arrugas de tu cara, o sea que hace envejecer, o sea que mata. Piensa que pensar demasiado en las cosas produce traumatismos craneoncefálicos graves o cancer cerebral.
Está seguro de que vamos a fracasar sin ni siquiera haberlo intentado, que todo va a salir mal o que nada va a salir bien, que la mala suerte está hechada, que,aunque sabe que se arriesga a que alguien pudiera tildarle de pesimista, él otra vez veía las copas medio vacías. Y las volvió a llenar.

lunes, marzo 20, 2006

El amargo don de la belleza.

Eres muy guapa, no lo digo solo yo, lo dicen los espejos y lo sabes. Lo dicen los canones de belleza de la historia de la humanidad, eres guapa en todas las épocas y lugares del planeta. Lo dice la mirada de los buhos. Lo dice la ley de la selva, la ley seca, la ley de Murphy y la de la gravedad, o sea, que eres guapa dentro de la legalidad. Lo dicen también las estrellas en su menor fulgor, languideces estampas de cielos nocturnos. Lo diría Darwin porque es por tu belleza que han follado todos tus antepasados directos. Lo dicen los crepusculos que se asoman a tu ventana para verte acostar o amanecer. Y lo dice también la inevitable tristeza de los ciegos. Lo dice toda la poesía del mundo que ahora habla exclusivamente de ti. Lo dice, por fín, el aire que escasea en tu presencia. Lo dice mi corazón que se acelera ante tí.

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Fabulaciones en ocre.

Cuando un gato negro se cruza conmigo, es el gato quien morirá atrpellado fruto de una tremendísima mala suerte antes de que acabe el día.
Sí, de acuerdo, pero las ovejas para dormirse te cuentan a ti.

domingo, marzo 12, 2006

Esos días en que ella siempre se pone falda.

Cuando hace viento las plantas están follando porque sus semillas se dispersan germinando la tierra. Hoy hay una orgía allí fuera y como siempre que hace viento me entran ganas de lamer cactus. Respiro a través del jersey porque hay semen de flora infestando el aire, es como si las petunias se corrieran en tu cara. Y no quiero hablar porque las palabras también se las lleva el viento, prefiero escribir en estos días de sexo aeróbico floral. Luego hacer aviones de papel con las páginas escritas.
La anemografía de mi último suspiro prevé escalofríos y rubores. El sexo entre seres humanos, en cambio, no consigue hacer volar cometas, ni impulsar un velero. Sin embargo, puede desencadenar una guerra. La parte hembra sabe del poder del escupitajo blanco y hace acopio en su bajovientre. Nacidas para robar nuestro bien más preciado, nuestro viscoso petroleo blanquecino que emana gratis y dispone de espermatozoides ilimitados.
Luego de succionarlo, lo guardan en un compartimento secreto cerca del útero que no sale en las ecografías. Que cuando están solas expulsaran en potecitos que serán guardados debajo de una baldosa.
Así si algun día estalla la tan inevitable guerra entre hombres y mujeres podrán destruir nuestra raza a base de indirectas y cínicos comentarios sobre el tamaño de nuestras protuberancias dejando tras de su pasos pequeños reductos de lo que vino a considerarse el ser humano macho. Entonces desenterraran nuestro codigo secreto del suelo de la cocina y crearan a partir de nuestra simiente unas divertidas mascotas sumisas que les plancharán la ropa, cortarán el cesped y lamerán su clítoris.

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Aprendiendo a callar a gritos.

Compartimos el don aquella tarde de tener como tiene todo el mundo una sola boca. Aprendimos a decir verdades y a callarlas. Supimos hablar ahora o callar para siempre, porque mudas son las manos que se guarecen en los bolsillos, mudos ojos redondos vacuos de pez. Y hay cosas que no me las repites en la calle, hay palabras que no son más que pausas que separan silencios, existe el dios de las horas vacías y cuando un arbol cae en mitad de un desierto sin que haya nadie alrededor para escuchar, no importa, el arbol murmura: arbol vaaa! Y si, me estoy volviendo sordo de la boca y mudo del oido o acaso al leer un libro resuena en mi cabeza la voz del escritor, cacofónicamente si se trata de uno de esos pedantes escritores muertos de antaño. Aunque pueda leer tambien tus labios cuando sorbes el fondo de una cocacola con una pajita creando estruendos. Boquita de piñon con silenciador o mi cabeza está insonorizada a ti, a las ondas hertzianas de las radios que surcan el aire a merced del viento, a las conversaciones de telefono movil que van de aqui para allá haciendo carambola en los satelites, a los murmullos de las sílfides o ninfas del aire. En cambio, casualidades de la vida, siempre pude oir esos silvatos que solo oyen los perros.
Atrevete a no pararme por la calle y presentarte como la salvación de la raza humana, arriesga tu vida a no conocerme nunca o su homologo en positivo ignorarme para siempre. Mudo interior de una lata de conservas, misterioso silencio de caja negra, cuentame la historia de aquel tipo que guardo un te quiero dentro de la caja fuerte de un banco y luego se paso el resto de su vida intentando olvidar la combinación. Pues así mism ojalá callaran los ácaros de mis hombros en su perorata incansable susurrandome al oido que el mundo está en contra mia, el universo conchavado contra mi, que le prenda fuego a eso y a aquello de allí. Bajo una fina lluvia de caspa gritando todos a la vez con sus diminutas gargantas de microrganismo aconsejandome por lo vaginis sobre en que tengo que invertir mi dinero, a quien tengo que amar y a quien debería matar. Asesores bursatiles, celestinos, piromanos, psicopatas ácaros.


jueves, febrero 23, 2006

Elucubraciones metafísicas.

La inteligencia tiene que estar forzosamente reñida con las pollas grandes, aunque solo sea por pura lógica del riego sanguineo.

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miércoles, febrero 01, 2006

Sin coartada para los asesinatos.

Otra noche solo en casa, sin coartada para los asesinatos. Precintado del mundo exterior por el pestillo de la puerta, envasado al vacío con la manta del sofá. Pasan las horas como en un taxímetro de la vida, que luego las vas a deber y el mundo se ve como mirando con un microscopio a través de un telescopio. Confinado en un sinfín de callejones sin salida, custodiado tras puertas falsas, sitiado por una basta extensión de plazas de párking para minusvalidos vacías.
Pero fijate en su cabeza ovoidea -o aovada- está pertrechando el olvido y ya no recuerda la tabla del ocho, luego se olvidará de los dinosaurios, como si jamás hubieran existido. Y los nomos de jardín y los hombres invisibles (tan fácil es dudar de su existencia).
Y ahora mirale, es el gran tuteador, que le pregunta la edad a la muerte. Y su discurso, a pesar de carecer de sobriedad porque tu lo embriagas, amén de esos chupitos de un supuesto digestivo, emana consonancia y magnificencia, aun a pesar de prescribirse por la medicina indigena maorí como un portentoso remedio contra el insomnio.

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domingo, enero 29, 2006

Narcolepsia vital aguda.

Dormía tan profundamente que soñé que aun no había nacido, que todavía estaba en la panza de mi madre y que la manta que me guarecía del frio era la placenta. Tal vez por eso cuando se me salieron los pies de la almohada pensé que se rompía esa protectora y había un derrame de líquido amniótico, que se precipitaba el parto y nacía prematuro.
Y entonces, desperté.

sábado, enero 21, 2006

Tratado de nanología.

La única forma de distinguir feacientemente a un enanito de un niño es secuestrarlo y meterlo en un zulo por un periodo no menor a los tres años. Si en ese tiempo no ha crecido se trata de un enano, entonces te lo puedes quedar. Si consigues poseer los suficientes enanos como para construir una piramide de tamaño medio habrás alcanzado una sensación muy próxima a la felicidad.

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miércoles, enero 11, 2006

Alegato en firme.

Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y -en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

volar
(El lado oscuro del corazón)

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viernes, diciembre 16, 2005

Rituales de protocolo.

el vil metal

Es de mala educación apuntar con los pies.
Arremangarse, escupir en las manos y frotarlas delante del Bellocino de Oro.
Comer sopa en el lavmanos.
Estornudar con diarrea.
Saltar a la comba en un campo de minas.
Guardar residuos orgánicos en un tonel con fines recicladores.
También sobre reciclaje, reconvertir los palitos para las orejas, una vez usados y retirada su punta de algodón, en palillos de dientes.
La masturbación en diada de sardana.
Lanzar al mayordomo por la ventana.
Decir "arre" en vez de "vamos, cariño" para alentar al conyugue a no llegar tarde a la cena en el restaurante. Asimismo, preferible decir "aguarda, un momento, por favor" para mitigar sus prisas en vez del popular "só".

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De "Libro de Manuel"

Claro que, observa al que te dije, a pesar de ese obstruccionismo subjetivo el tema subyacente es muy simple: 1) La realidad existe o no existe, en todo caso es incomprensible en su esencia, así como las esencias son incomprensibles en la realidad, y la comprensión es otro espejo para alondras, y la alondra es un pajarito, y un pajarito es el diminutivo de pájaro, y la palabra pájaro tiene tres sílabas, y cada sílaba tiene dos letras, y así es como se ve que la realidad existe (puesto que alondras y sílabas) pero que es incomprensible, porque además qué significa significar, o sea entre otras cosas decir que la realidad existe; 2) La realidad será incomprensible pero existe, o por lo menos es algo que nos ocurre o que cada uno hace ocurrir, de manera que una alegría, una necesidad elemental lleva a olvidar todo lo dicho (en 1) y pasar a 3) Acabamos de aceptar la realidad (en 2), sea lo que sea o como sea, y por consiguiente aceptamos estar instalados en ella, pero ahí mismo sabemos que, absurda o falsa o trucada, la realidad es un fracaso del hombre aunque no lo sea del pajarito que vuela sin hacerse preguntas y muere sin saberlo. Así, fatalmente, si acabamos de aceptar lo dicho en 3), hay que pasar a 4) Esta realidad, a nivel de 3), es una estafa y hay que cambiarla. Aquí bifurcación, 5a) y 5b):
-Ufa- dice Marcos.

5a) Cambiar la realidad para mí solo- continúa el que te dije- es viejo y factible: Meister Eckart, Meister Zen, Meister Vedanta. Descubrir que el yo es ilusión, cultivar su jardín, ser santo, a la casa darle alcance, etcétera. No.
-Hacés bien- dice Marcos.

5b) Cambiar la realidad para todos- continúa el que te dije- es aceptar que todos son (deberían ser) lo que yo, y de alguna manera fundar lo real como humanidad. Eso significa admitir la historia, es decir la carrera humana por una pista falsa, una realidad aceptada hasta ahora como real y así nos va. Consecuencia: hay un solo deber y es encontrar la buena pista. Método, la revolución. Sí.


homo sapiens

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miércoles, noviembre 09, 2005

Examen oral.

Hablar, comer, beber, respirar, masticar, reir, besar, vomitar, gruñir, lamer, bostezar, soplar, resoplar, babear, cantar, eruptar, fumar, toser, sonreir, morder, sorber, chupar, carraspear, recitar, mamar, escupir, suspirar, gritar, susurrar, ronronear, callar.

martes, noviembre 08, 2005

Las siete aureas.

Los seres humanos, como bien es sabido, estamos compustos por un número total de siete aureas eccepto en casos extraordinarios. Todas invisibles a simple vista por el ojo humano, su amplitud, espesor, forma, dinamismo y resplandor viene a definir en conjunto lo que podriamos llamar nuestro armazón espiritual. Las aureas son la siguientes, a saber:

- La termodinámica: proyectada por el calor que expande nuestro cuerpo a partir de los procesos de combustión internos característicos de los animales de sangre caliente. Capaz de ser visualizada con el correspondiente equipo adecuado de visores termosensoriales.
- La odorífica: efluvios corporales devidos a reacciones químicas internas o externas sensibles a ser percibidos por cualquier napia común minimamente capaz.
- La metafísica: compuesta por una especie de plasma etereo formado a partir de la proyección del concepto de uno mismo. Se trata de un aurea autoimpulsada aunque en gran medida a nivel inconsciente, sería bastante espectacular y variopinta entre los diversos seres si pudiera ser visualizada. Podría manifestarse de forma muy sutil en atributos algo abstractos del individuo como la presencia, la elegancia o el carisma.
- El regazo: la compilación de posibilidades mecánicas corporales aplicadas al contacto humano basado en el amor. Serían, abrazos, besos, arrumacos, magreos, caricias, etc...
- La burbuja social: el espacio personal fluctuante basado en aspectos individuales del sujeto unidos a su ambiente socio-cultural más la circumstancia concreta de la situación y momento acontecido.
- Los rayos Summa: creados a partir del choque entre las energías entrópicas de la cuarta y la quinta dimensión que acontece en los contornos limitrofes entre un ser vivo y un medio gaseoso o líquido.
- La metafóricamente llamada muesca del pensamiento: donde se escriben invisibles en escritura taquigráfica de literatura de chuleta todos tus pensamientos off de record a tiempo real. Su existencia es hipotética.
- Tu color de "alma": aunque sin tratarse de un aurea completa en sí misma, si que viene a ser una característica aurea aplicada a las demás que a la vez es indisoluble con ninguna de ellas. Está compuesta por la suave tonalidad cromática que diferencia la -digamos- alma de los distintos tipos de ser ¿La tuya es verde?

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viernes, noviembre 04, 2005

Historia de la nada.

La terrible historia de como un bolsillo vacío se enamoró de un agujero de queso de gruller, de como se conocieron en el hueco del ascensor y se pusieron luego a vivir en un socabón en el suelo. Se alimentaron de cáscaras huecas envasadas al vacío, viajaron por agujeros de gusano, mantuvieron un affaire con un hoyuelo, trabajaron de hoyo de golf y de horma de zapato, tibieron por hijo el hueco de un dedal pero y aun a pesar de convertirse en una familia estandart, supieron seguir soñando en agujeros negros.

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jueves, noviembre 03, 2005

Mentirijillas de terciopelo debajo del sofá.

Marcadas incongruencias te delatan cuando se te vio usar guantes de amianto para jurar decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad con la mano izquierda sobre la biblia. O te bajas al rellano para perjurar que me quieres a través del interfono con lenguaje Bryce, haciendo el pino, portando un sombrero de papel sobre la cabeza y una nariz de payaso, guiñando un ojo todo el rato de forma compulsiva como intentando señalar que hay alguien detrás de ti apuntandote con un arma. Luego, vas a la verdulería a comprar dos kilos de cebollas para llorar mi adiós o que te retractas oficialmente en público por haber nacido, que sopesas un muestreo de excusas por no haber podido asistir al día de tu nacimiento, que tampoco vas a personarte por motivos de salud en el día de tu entierro, que te disculpen por respirar tu parte proporcional de aire, que solo profesas la fe de erratas aun y a pesar de tener endiosada una duda, que puedes subir a un púlpito en medio de la multitud, pedante y altivo, gritar libertad o sentarte en la trona de un bidé y llorar, que sabes que no sabes nada de física cuántica, que teniendo en cuenta que la luz del Sol esparce de espejismos la faz de la tierra a través de nuestros ojos el vino debería provocar ceguera, que has agotado los sinónimos del verbo malvivir, o que ya solo aconteces en tercera persona inconexo a la realidad circundante con achaques de inconformismo en los que sales en pijama a la calle a pleno Sol. Portador de peluquines, de gafas sin graduación, de tristeza por postín, de fajas, corpiños, bisoñé, hombreras para ser más hombre, plantillas devorolor, cuquillas antibolladuras, collarín ortopédico de bisutería, burka con visera como ropa interior, traje de buzo para ir a dormir. Te apasionan los billetes falsos o de monopoly, los judas de plástico, los pantalones pirata piratas, la ciencia de la mampostería, fingir orgasmos en el metro, el amor siempre entre bambalinas, los burdos rumores inciertos aun por confirmar sin ninguna base científica con presunción de inocencia instigados por complot, los soles que giran alrededor de la tierra, el planeta tierra plano, que dentro de cada átomo hay un chino muy pequeño que trabaja de incognito sin afiliación a sindicato alguno, que las muñecas inchables también tengan sentimientos, el maquillaje de capas calcareas, el doblaje en voz de falsete para contar cuentos chinos, los desfalcos del corazón, los secretos de alcoba de la policia secreta, los centimetros de más del orgullo del hombre, las espelmas de menos del de la mujer, el cortocircuito de la máquina de la verdad, las mentiras piadosas del hombre del tiempo, la sal en la sopa, las respuestas falsas en los concursos de preguntas y respuestas, el brillo de mosaico de vidriera bizantinaentelado en lo translúcido del profundo humor vitreo de una mirada a punto de mentir.

miércoles, octubre 19, 2005

Enquilosadamente ya.

En la hojalata del tiempo se oxida un corazón, sufre un infarto una flor, se marchita un reloj. Envejecen los calendarios y queda hortera el año de tu nacimiento, tus historias versan sobre paleontología, tu ajuar son vestigios de lo ajado, tus palabras epitafios, tu último pestañeo un revival anacrónico de lo que podría llamarse eslabón perdido.
Ahora que el día de hoy es una fecha de caducidad, que tu reloj marca las horas en números romanos y los segundos en granitos de arena, ahora que estás acabado, que tus noticias de última hora hablán del descubrimiento del fuego, ahora que te ves embalsamado en una pose retrograda, que la prensa de hoy está litografiada en piedra de silex ilustradas con pinturas rupestres, que los edificios son ruínas y el destino huellas fosilizadas, el amor un delirio extinto conservado en el ambar de la duda de un semáforo, ahora que todo es pasado. Ahora, ahora se que yo formo parte del futuro.

martes, octubre 18, 2005

Escrito escrito.

Pisadas pisadas, lluvía mojada, estrellas estrelladas sobre una negra noche. Valkirias escandinavas lloraron lágrimas redondas por los ojos y dentro de un hondo pozo se hallaba el deseo más deseado. Aire del de respirar o azucar salado y sal dulce, personas humanas habitantes de un mundo mundial.
Pasado pasado de vida vivida vivivida parece ser, es o existe sobre un mar azul marino haciendo camino al andar hacia un futuro por venir de porvenir inasible, azaroso, inexcrutable y sin porvenir.
Se oyen sonidos de líquidas gotas también algo húmedas y redondas, llovidas sobre mojado y existo estoy parezco ser o soy el andariego caminante errante a la deriba merodeador peatón trotador transhumante peregrino itinerante paseante a pie vagabundo transitador podológico cinestésico claqueador trotamundos maratoniano marchador marchante deambulante perseguidor huidizo del Km/0, ombligo del mundo.
¿Quién?

¿Quién esconde tus cosquillas por debajo del jersey?
¿Quién rebaña con mantequilla los surcos convexos de tu piel?
¿Quién olvida pesadillas al son de un despertador?
¿Quién satura de penes tu vagina?
¿Quién ensancha los segundos del reloj de la consulta del dentista?
¿Quién saltea los destinos con una de cal y una de arena? ¿Quién los salpimenta con algo de hiel y de miel? ¿Quién esparce las capas de ambrosía y de bromuro en la lasaña del azar?
¿Quién escribe los libros de instrucciones en las cajas de palillos de dientes?
¿Quién inventa los chistes sin autor?
¿Quién recita poemas a la luna sobre un cielo de alcanfor?
¿Quién Funda el club de los profetas tuertos?
¿Quién inunda de saliba las palabras a través de una oración?
¿Quién imanta mis uñas a tu carne?
¿uién ingresa pestañas en los bancos?
¿Quién plancha las camisas de fuerza?
¿Quién esgrime diferencias insalvables con su homo antecesor?
¿Quién planea su entierro a los veinte?
¿Quién recurre a la quinta emmienda enfrente del televisor?
¿Quién transmigra en escalopendra en esta reencarnación?
¿Quién dirime los flecos del contrato entre muerte y cromosoma?
¿Quién aspira más que una aspiradora? �Quién bate los records de la batidora?
¿Quién mascuya palabras en hebreo poseído por tu caída de ojos?
¿Quién salpica de nutrientes tu solapa?
¿Quién estafa al tahur de los destinos?
¿Quién cronometra al eyaculador precoz?
¿Quién recuenta los ombligos de tu cama?
¿Quién escama al pez de tu conciencia?
¿Quién rellena los profiteroles?
¿Quién alberga esperanzas de infinito a través del arquetipo de un dios reconciliador?
¿Quién achanta los polos de la tierra?
¿Quién hiela el corazón de las vedettes?
¿Quién ensilla el caballo de Troya de tu mirada con una cena para dos?
¿Quién le tose al rey de las alergias?
¿Quién contagia de jergas la sintaxis tan pura de los guiños de ojo?
¿Quién pone en remojo sus pinreles para cortarse las uñas?
¿Quién trufa de quehaceres tu rutina?
¿Quién pone en fila india a las hormigas?
¿Quién le silva a las monjas de clausura?
¿Quién limpia de espinas mi pasado? �Quién lo ha ultracongelado?
¿Quién sutura los puntos de mis íes?
¿Quién arguye como zona catastrófica mi regazo?
¿Quién transplanta su corazón por el mio?
¿Quién prorratea de olvidos mi alma?
¿Quién predijo la lluvia de secano?
¿Quién coño me ha robado el més de Abril?

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domingo, junio 12, 2005

Paradojas lima-limón.

Era un auténtico erudito en geografía, capaz de decirte con absoluta exactitud el gentilicio de la tribu más perdida del amazonas y, en cambio, no sabe ni cual es su lugar en el mundo.
Trabajaba en el diseño de relojes atómicos de total precisión para la NASA, pero, sin embargo, su corazón atrasa y siempre llega tarde a su cita con la vida.
Afamado antropologo, conocedor fehaciente de toda la filosofía clásica, psicologo reputado, memorizó -en sus ratos libres- la guia telefónica, sabedor de la historia universal y no sabe ni quien es.
Licenciado en logopedia y no sabe decir perdón.
Perito en medicina facultativa, especialista en física cuántica, una autoridad respetada en el campo de las matemáticas, las estadísticas y la lógica aplicada y, aunque parezca mentira, todavía no se ha enterado que, a veces, las cosas son como son.

Y, sin embargo, sin saber nada de enología o viticultura resultó ser un extraordinario somelié.

lunes, junio 06, 2005

Pestañeos ante un Sol poniente.

Construyeron un palacio de voces en el que cabía un diplodocus, pero no un alfiler. A través de una arcada estilo mozarabe se llegaba a un lago de bilis o astrabilis en el que distintas dudas se ahogaban: el peso de las sombras, la muerte de las piedras �pesadillas de lombrices? Lord Mussol habitaba en medio del lago posado en un nenufar, vestía túnica blanca con botas de piel de cocodrilo (detalle este último que le hacía bastante impopular entre los anfibios de las cienagas adyacentes). Ël atendía con behemencia las preguntas que le hacían indomitos aventureros que a ese menester habían alcanzado a llegar al lugar, pero Lord Mussol siempre respondía a las preguntas con otra pregunta (medida que aumentaba más si cabe su impopularidad).
-�Maestro, es el cielo infinito?
- �Es acaso, pequeño saltamontes, la tierra finita? -Le decía y el diminuto saltamontes, abrumado, abandonaba a grandes saltos la presencia del viejo Mussol.

- Quisiera saber, Maesse �si es más fácil encontrar la felicidad si te empeñas en buscarla o por el contrario esta llega cuando menos te lo esperas?
- �En tanto no es esta pared donde te posas el paraiso eterno en un segundo, pequeña lagartija?

Lord Mussol mesaba sus blancas barbas y permanecía interperrito ante los enigmas de la vida en medio del lago de las dudas.
Hasta que un día se acerco a su vera un enclenque mozalbete de tez morena, ceño fruncido, vestido en arapos y portando un humilde zurrón de lana de oveja. Y mirando fijamente a los ojos del sabio Mussol le hizo la única pregunta que jamás supo contestar:
- Benerable anciano, osado sería preguntarle �si no es, tal vez, filoxera eso que se extiende sobre la hoja del nenufar?

Tragandoselo el agua del lago -no sabía nadar- el gran Lord Mussol supo en ese instante que hay algunas veces en que la sabiduría llega cuando menos te lo esperas.

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jueves, junio 02, 2005

Y aun a pesar de ese pequeño detalle, hiperglucemia.

Se que aun no te conozco
y a pesar que eres la remitente de mis cartas de amor
que eres la heredera de mi último granito de arena
y has enviudado un corazón
que aunque jamás me haya cruzado contigo en un paso cebra
eres la objeto directo de los predicados de este humilde sujeto
y hablan de ti todas las canciones del mundo
y eres la madre de mis hijos
la dueña de la mano que arregla la solapa del cuello torcido de mi camisa
que tu cara coincide con el retrato robot de mi mujer ideal
que eres la princesa de todos los cuentos de sapos
y quizá aun ni has nacido
y ya eres la modelo del álbum de fotos perdido en la buhardilla de los viejos recuerdos
porque tu silueta coincide con el perfil de la sombra de la chica de mis sueños
porque eres la protagonista del serial de mi destino
o andaban aun nuestros avatares acercandose de a poco
y tu ya eras la inquilina de la tumba de al lado de la mia
y quizá cuando yo ya iba perdiendo la esperanza de hayarte
aun a sabiendas y a pesar de los pesares de que eres la mujer de mi vida.

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viernes, mayo 27, 2005

El mosquito de la paz.

El mosquito de la paz ya ha llegado portando una gotita de líquen en su pico, proclamando la advenición del verano con su zumbido kamikaze a través de la habitación. A partir de ahora mismo, cambiar jerseis por bermudas, darle al manubrio azul de la bañera, en vez, del rojo y aplicar gafas de Sol a la vida, en lugar, de las monótonas, grises y rutinarias gafas de nube.
El mosquito de la paz insiste en oradar el cielo de mi dormitorio silvando en vuelo raso sobre mi cabeza el toque de queda del invierno, el séptimo de caballería de la imminencia de la canícula, el cumpleaños feliz del solsticio pertinente, la novena sinfonía del devenir maravilloso de la naturaleza. Paradojas de la vida, el mosquito de la paz está cavando su propia tumba y es más que posible que no vea amanecer.

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martes, mayo 24, 2005

Distancias.

A siete husos horarios de tu vera.
A cuatro canas de la sabiduría suprema.
A tres esquinas de los mejores vegetales de atún con chapata.
A cinco minutos tarde del último tren.
A menos de un nanometro de un precipicio sin fondo.
A segundos luz de la galaxia más lejana que puedas imaginar, algo más aun, en donde está mi hogar.
A tres cortes de pelo estandart de la extinción.
A ciento diez metros vallas de un milisegundo de fama.
A quinientas noches en vela de olvidarte, todavía a 19 días de empezar a contar.
A ciento veinte pulsaciones por minuto de decirte que te quiero.
A 20 años y un día de saldar mis deudas con la vida.
A infinito menos uno de sincronizar, aunque solo sea por un rato, mis coordenadas espacio temporales.
A una eternidad de la juventud eterna.
A un tiempo de planck de la eyaculación precoz.
A dosmil leguas de viaje submarino de una mirada profunda como un oceano.
A seis cocacolas esbrabadas, a cinco notas musicales, a cuatro vueltas de rosca, a tres mutaciones filogenéticas, a dos peldaños de escalera de caracol, a una uña mordida de desaparecer.

km/0: mi ombligo.

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sábado, mayo 21, 2005

Contrato entre la luna y la palabra.

Nosotras y nosotros

Huerfanos de un siglo muerto, reductos transgénicos y macrobióticos del filtro de los días, aguados por lo mucho que ha llovido, brandiendo un chip de silicio como nuevo bellocino, amparados en nuestros cubículos renegamos de Morfeo y adoramos un dios sin párpados capaz de teletransportar un fotón, incapaz de guiñar un ojo.

Considerando

En frio, imparcialmente, que el hombre es un animal lóbrego, mamifero, que suda, almuerza y se abotona. Lo interpérrito de una historia de amor, así como que si calentamos el agua hasta cien grados entra en ebullición. Que debajo de cada cama hay potencialmente un hipotético guisante, un pinchazo n la médula espinal que ni duerme ni deja dormir. Que las bibliotecas están fabricadas a partir de ladrillos, cemento e insomnio, que la autosombra de la tierra nos impregna ciclotímicos de una desbandada de buhos, de un comboy de camiones de la basura.

Decretamos

Que del insomnio nacerá el nuevo amanecer, la luz quealumbrará a losque trabajan de sobra a sombra, a los que viven colgados de la luna y se abanican con su cuarto menguante, aquellos que siempre intentan contar -toooooooodas- las estrellas del cielo y que ven pasar las ovejas del insomnio desholladas colgando con garfios de los cables transportadores de un matadero.

Juramos

Ser adictos a la cafeína como droga benerea, destilarla a granel en nuestro propio cerebro. Envidiar la marmota.
Aplicar la trampa y el desorden en mundos imaginarios, aprender a distinguir albadas de alboradas como himnos patrios. Que le debemos un beso a la bella durmiente, que en cada ángulo de cada habitación hay un soplo de amnesia para acallar tus palabras, que el abajofirmante no se hace responsable de los estropicios que luego pudieran acontecerse durante el día.

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jueves, mayo 19, 2005

Cuando llueven ranas por tus ojos.

Cuando las naciones renuncien a ser niños, cuando los disparos son salvas en tu honor, en las noches en que la filarmónica de una marabunta de grillos consigue aflorar el insomnio de un volcán, la simbenia del autómata que se limpia los dientes como un ritual para que no llueva o que llueva pero que en todo caso el tren no llegue con demora. En ese preciso instante en que se enamora un notario o arría velas de cumpleaños una cuarentona. Cuando por la tele salen niños con hambre de guarnición de un bistec, cuando muere una estrella en el firmamento, cuando a infinito le restamos uno. Ahí en medio de la lucha por salvar de su piel a las focas, en el argumento sombrío de las cuatro fotos de un fotomatón, en la sombra de tus ojos. Justo en el instante en que se parte una nuez o una melodía arremete su in crescendo, en el descenso en slalom gigante de la primera hoja caduca del otoño. En el fondo de una botella sin fondo, en la hora perdida cuando se adelantan los relojes, en el do de pecho de un orgasmo en eclosión. Pero concretamente ahí justo cuando se firma la paz entre los pueblos y sonrie una lagartija y vuelve el cometa Halley, para asombro de los astrólogos, a surcar nuestro cielo antes del horario previsto.

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miércoles, mayo 18, 2005

Gotelé.

Sonará el toque de queda del armaguedon y caerán los satélites al suelo como fruta madura. En esa hora crepuscular en que las rejas de los escaparates ondean a media hasta ¿Sabes ya de cuantos bits está hecho el policromatismo de tus ojos? La palabra microondas ya no tiene traducción al volapuk, el prota de la peli siempre muere al final o resta immortal, joven perenne, Dorian Grey enquilosado en sus poses horteras para dejar constancia en su corte de pelo hortera que todo fluye: el rio de Heráclito, los surcos en las arrugas de la cara, el manantial de reductos humanos por las alcantarillas, el plasma que lega a las postrimerias tu alambique nasal.
Pero hay unas gotitas llenas de futuro porque van todas cargadas de pasado hasta el sobrequipaje. Que son radioactivas al contacto con el caldo de cultivo de la génesis de tus entrañas. Por su esencia pringosa es lo único que se aferra al instante, conquista mundos y mata muerte. Con sus microscópicos dientes de marfil muerde el instante presente hasta incrustarse, si degota en la sabana a mordisquitos sulfúricos te hace una botana. A su poder regenerador y purulento sacrificamos nuestros enclenques cuerpos de tiña. Las sobras del ayer pudriendose en la nevera. Amamos tanto a nuestras gotitas que envejecemos para que ellas puedan ir al cole, luego a la universidad y puedan tener empleos dignos con los que parir más gotitas parricidas.
¿Quien cerrará la puerta de mi ataud? ¿Que eso que susurrará antes de sellar el feretro? ¿A quien he de sobornar para que halla flores en mi entierro?
No os suicideis des del precipicio de un lagrimal, pestañas mias, no me abandones piel muerta del contorno de mis uñas, que cese el gotelé de ese grifo mal cerrado a media noche que a cambio vendo a mi hijo no nato a quien jamás pensé ponerle mi nombre.

domingo, mayo 15, 2005

Del palíndromo de nuestra existencia que donde acabo yo empiezas tu y viceversa.

Hay un vado en tus caderas, pero a veces tu flanco derecho queda al descubierto y en un ataque axial fulminante me persono ictus costelar y te arropo como lycra, me inoculo a ti. Soy el pan de tus bocadillos, el electrón del nucleo de tu ser, la bomba lapa de tu caparazón de crosta blanda. Entonces, aferrado hasta la casi disolución de nuestros cuerpos me convierto en tu hermano siamés y compartimos algunos organos. Porqué vamos juntos a todas partes, unidos como carta y sello, simbióticos como uña y dedo, coagulados como la sal y el mar. Y así funciona analogamente nuestro sistema digestivo y salivamos juntos como los perros de Paulov, entramos en sinergia para ir juntos al baño, sincronizamos nuestras líbidos y logramos la epopeya del orgasmo al unisono y, por ende, presentamos la declaración de renta conjunta.
Somos nadadoras hungaras de natación sincronizada, siempre sonrientes, sin apenas respirar, llevando al límite la apnea risueña de nuestra mecánica coreografía de la convivencia humana.


miau

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sábado, mayo 14, 2005

La correspondencia amorosa entre una boñiga de ñu y un puding de remolacha:

De boñiga a puding: "...la sabana me recuerda a ti. Ojalá algún día podamos besarnos a la sombra de un impal."

De puding a boñiga: "...en la nevera un benerable iogur caducado dice que el amor, cuando es de verdad, permanece más allá del container de residuos orgánicos, que hay un vertedero celestial donde se juntan todos los residuos amorfos ya putrefactos."

Boñiga: "Hoy he oído risas y he pensado en ti. Provenían de unas hienas algo infames...la mayoría de animales salvajes suelen jactarse al ver una boñiga de ñu escribir cartas de amor ¡no me importa! estoy acostumbrada a esta humillación. Si tengo esperanza en lo nuestro podré superarlo todo. (...) Pensar en ti es lo único que me hace permanecer turgente."

Puding: "Hay un calamar a la romana que dice que en su país los pudings y las boñigas pasean su amor libremente por las calles...Pienso en ti. (...) ...ayer intenté volar hasta africa con la ayuda de unas alitas de pollo. No funcionó."

Boñiga: "...las pisadas de los elefantes pasan cerca. Sin embargo, la muerte ya no me asusta...nada puede ser más terrible que no volver a retozar nunca más en tu tuperware"

Puding: "...y creo que voy a hacer caso a la presión social y me presentaré a un puesto de postre lacteo casero...quiero preparar un futuro mejor para nosotros. Algún día me gustaría poder comprarte un bidé."

Boñiga: "Me estoy secando. No creo que pueda aguantar hasta los monzones. Solo quiero que sepas que siempre te amé. Allá donde el destino me lleve ya siempre estarás conmigo. Jamás te olvidaré mi dulce mariscal de tartaleta"

Puding: " Sin ti no soy nada...esta misma tarde me precipitaré al abismo del cajón de la verdura de donde nunca ningún postre a vuelto jamás. Arrevoire, mon amour, mi querida caquita de rumiante."

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Hablar bien no cuesta una puta mierda.

Otrora rey de los ciegos, rayano soliquismo, máxime plexiglás, a la postre menudillos. En las postrimerías del periplo de tu piel, paripé en demasie, el preludio de tu boca pro mi esofago en pos de la eternidad. Por doquier, a del castillo, con la venia, señorías, a lo sumo cota de nieve inclusive a ras de suelo.

oyó

miércoles, mayo 11, 2005

Las profecías del ahora (para dentro de un rato).

Alguien escribirá las profecías del ahora, luego alguien (podrías ser tu) las leerá. Justo entonces una estrella brillará en el firmamento, un niño llorará de hambre, una ola batirá la orilla del mar.
Las profecías del ahora vaticinan el futuro de dentro de un rato, en el que apareces tu o alguien que se te asemeja, pero que es un poco más viejo, concluyendo un texto. También un caracol babeando la tierra, el ruído de coches en una carretera, dos personas haciendo el amor, un predigitador que formaliza por escrito sus visiones.
En las profecías del ahora, el fin del mundo aun no llega, eso generalmente, porqué a veces, aunque tan solo una de estas veces, si que llega. En las otras lo que viene es un lector que duda o intuye, es un escritor que ha dejado de escribir sus vaticinio y duerme, un amanecer crepuscular, una saeta de reloj avanzando en recorridos circulares, una hormiga en silencio, el crepitar de un fuego ceniciento, en las profecías del ahora para dentro de un rato hay un lector (que podrías no ser tu) que comprende un texto. Pero eso será...dentro de un rato.

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La suma de vacíos es como la suma de infinitos, siempre da lo mismo.

Porqué tengo una pizca de nada, un mucho de poco, un tonel de vacío, unas migas de ausencia, una arroba de antimateria, añoranza a granel, esperanza perdida en milimetros cúbicos, un plis plas de soledad hecho añicos, la cautela de un grano de oxigeno en masa, la templaza de unas manos vacías de todo, un cartel de no quedan entradas al cielo, un bolero repleto de todo mentiras, un corazón embasado al vacío, precintado herméticamente. La acuidad de una agenda repleta de hojas en blanco, un glosario de silencios no dichos, las pesquisas de las noches de insomnio vs las amnesias del olvido de las noches de fiesta. Un montante por cero pesetas, un auspicio nihilista al por menor, un currículum minimalista, un precipicio sin fondo, un talon sin fondo ni forma, una suma de errores multiplicada por cero, un zapato sin horna, una ley del silencio proscrita, una carta sin sellos, un final sin historia, el hueco de un dedal, un hogar debajo del puente del pie, un tiempo de Planch para perder el tiempo, una milesima de la millonésima parte de un segundo de asueto para hacer -no hacer- nada en esta vida de átomo sabática.

¿Quien soy?

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sábado, mayo 07, 2005

Tan frágil como una pompa fúnebre.

A mi que me entierren en una bolsita de té, dentro de un ataúd de madera de bonsai (...mi muerte es tan pequeña...) El cortejo fúnebre que esté compuesto por una hilera de hormiguitas, todas de luto, todas inquietas frunciendo sus diminutas antenitas preguntandose las unas a las otras quien es el que va dentro del féretro.
Que no me sotierren, pues jamás sentí verdadero apego hacia la tierra, aun más, siempre me mostré a favor de la derogación de la ley de la gravedad. No quiero tampoco que esparzan mis cenizas a voleo por el aire, me niego a que ciertas personas me respiren. No quiero ser arrojado al mar, ya fui plácton en esta, mi primera vida.
En todo caso, desearía que nadie llorara en mi mi entierro, sin llegar al extremo opuesto y se suscitaran carcajadas de alegría. Dono mis órganos a la ciencia, a la ciencia del desamparo y mi corazón que sea extirpado y enviado por correo contrarembolso a esa chica a la que siempre le perteneció.
En mi testamento lego a las generaciones venideras un iogur a punto de caducar, una metáfora en ambar y el agujero de mi calcetín. Que el requiem por mi muerte no sea soporífero, tampoco contagioso, que mi epitafio diga "colorín, colorado, este cuento se ha acabado", que mi autopsia revele que morí de aburrimiento, que sean sagradas las amebas, porque voy a reencarnarme en una de ellas.

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lunes, mayo 02, 2005

Guia para sobrevivir en la ciudad (Manual del perfecto paranoico)

- Nunca hablarás dos veces con la misma persona, jamás te lavarás -como Heráclito en su rio- dos veces en la misma ducha.
- No repetirás ningún concepto.
- No repetirás ningún concepto.
- Te desplazarás siempre en la dirección del viento para que tu olor no te delate, de espaldas al sol para poder ver las sombras que se acerquen por detras.
- No confies en tus tobillos, podrían ser una trampa.
- Nunca bebas agua embotellada, solo bebe agua del cielo, solo de forma directa abriendo la boca hacia arriba cuando llueva.
- Ten siempre presente que la inocente pajita de una cocacola, puede convertirse en milésimas de segundo en una cervatana mortal.
- Nunca reveles tu verdadero nombre en voz alta, los ácaros pueden oirte, escribelo en un papel, luego prendele fuego. Entierra las cenizas.
- En los espacios cerrados, ten siempre a tu espalda la pared, localiza rapidamente el conducto del aire acondicionado, sonrie levemente, concentrate en respirar con normalidad. Si hay alguna cocina en el recinto comprueba el filo de los cuchillos, también es positivo tener la certeza de que hay papel higiénico en el baño.
- Lleva siempre contigo una maleta con otra muda, utiliza siempre barba postiza, usa sombrero y procura que nadie sepa de que color es tu pelo. Nunca se sabe que podrían hacer con esa información.
- Masca chicle, podrá ser usado aislar hermeticamente algun espacio, será importante que sea sin azucar, tus enemigos podrían colocar micros en los empastes.

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domingo, mayo 01, 2005

Manifiesto rosa:

Los cerdos pedimos...

Que no trituren nuestra carne para hacer hambuerguesas, que no la trituren y la introduzcan en nuestros propios intestinos para hacer salchichas, que no amputen nuestras piernas y las dejen secar en sal para hacer jamones, que no hagan la manicura a nuestras pezuñas para guisarlas con un sofrito, no hace falta, que no cocinen a nuestros hijos en el horno con una manzana en la boca, que no vendan nuestro lomo en rodajas, que no hagan nuestras costillas a la brasa, que no elaboren paté con nuestro hígado, que no hagan callos con garbanzos con nuestro estómago, que no hagan cepillos de dientes con nuestros pelos, que no hagan frankfurts con todo lo que sobre, que, por favor, no hagan platos típicos regionales con nuestro morro.
A cambio, prometemos aprender a dar leche y poner huevos.


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viernes, abril 29, 2005

Clases de sociabilidad. Lesson One: Direcciones.

Como indicar la dirección de un lugar si alguien nos pregunta.

Ej. 1: �Donde está la calle Torneros?

Siga recto y tuerza a la tercera calle en dirección a la Meca, luego en la siguiente manzana gire de nuevo hacia donde crece el musgo en los troncos de los árboles de las aceras y continue dos calles más abajo siguiendo la ruta imaginaria que trazaría una hipotética estrella de los Reyes Magos de Oriente en Navidad. Llegará a una encrucijada, entonces, guiese por el olor a pan hasta llegar delante de una pastelería dos esquinas más abajo, ahí, desplazandose tangencialmente, como lo haría un álfil, dejese llevar por la inercia de la pendiente de esa calle. Acuerdese de frenar justo un momento antes de estamparse contra la pared y en esa posición extienda los brazos y vaya en la dirección hacia donde señala la mano con la que suele coger la cuchara, si entra dentro de la menor posibilidad de que esa mano sea la izquierda, no se preocupe y siga esa dirección, porque si de verdad es usted zurdo, entonces, estará en otro lugar. A partir de ahí siga veinte pasos adelante, quince a la derecha, tres más al frente y la X marcará el lugar donde está escondido el tesoro. No lo desentierre. Recuerde que tiene prisa, en vez de eso debe mirar al cielo y seguir la dirección de las aves migratorias que en esa zona y época del año cruzan por ese lugar, eso durante aproximadamente los siguientes dos minutos, a partir de ese momento, camine dos pasos cada segundo siguiendo la dirección que marca la saeta de los segundos en su reloj. Ese recorrido curvilineo le salvará de ser arrollado por el tráfico y le hará llegar a una rotonta, a partir de la cual ya sería recomendable el uso de un sextante, en caso de no poseer ninguno empiece a correr intentando perseguir su propia sombra, eso si se trata de una hora Post-Meridian, si es After-Meridian intente huir de ella. Si consigue despistarla, habrá llegado, si no, procure orientarse de nuevo, dirijase a la esquina más próxima y haga pipí: a donde cae el chorrito es el suelo, la parte contraria es el cielo y vuelta a empezar.

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martes, abril 26, 2005

Día del libro sin libro.

Un calendario sin més de Abril, un diccionario sin la palabra amor, un vademécum sin arritmias cardiovasculares, un camasutra sin página 69, una biblia sin magdalenas, un obituario sin muertes de placer, un listín telefónico sin teléfono de la esperanza, un átlas sin el país de nunca jamás, un Quijote sin mancha, un piscator sin días de tormenta, un diario que nunca hablaba de tí.

¿Quien me ha robado el més de Abril?

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martes, abril 19, 2005

Eva y/o Eva.

Eva de quita y pon, Eva a sol y a sombra, Eva de cal y de arena, de mar o montaña, de carne y hueso, de sal y pimienta, Eva a todo o nada, Eva a cara o cruz, Eva de usar y tirar, sin ton ni son, Eva de hola y adiós, en blanco y negro, Eva ni sí ni no, ni pa tí ni pa mi, Eva de aquí para allá, con gas o sin gas, a capa y espada, contra viento y marea, en cuerpo y alma, en punto y coma, Eva aquí y ahora, Eva de ayer y hoy, Eva hoy y siempre, Eva ahora o nunca.
comeme

lunes, abril 18, 2005

La tristeza de una cama vacía al despertar.

El hueco del ascensor acurrucado en el lado izquierdo del somier, colchón que aun recuerda el molde de tu cuerpo y podría fabricarte en serie para la posteridad. Pero ahora no estás y con el espacio vacío que dejas en mi cama puedo edificar una urbanización de chalets con jardín y piscina, sentir la agorafobia en medio de un desierto de sabanas y al amanecer te busco entre las dunas con mi brazo sin encontrarte y no quiero abrir los ojos, prefiero seguir soñando que todavía estás.
Aunque despertarte solo en una cama vacía tiene sus ventajas ya que puedes tirarte el Gran Pedo de Hiroshima del Despertar.
Consecuencias a posteriori: reverberación acústica, grietas en la pared, destrozos en el mobiliario, éxodo de vecinos, aumento de la polución, efecto hinvernadero, cambio climático, periodo antidiluviano, extinción de algunas especies. Aumento de la actividad sísmica, nacimiento de una falla en el subsuelo de la habitación, desplazamiento de placas tectónicas, terremotos, maremotos, tsumanis, despertar de volcanes, aparición súbita de un nuevo continente. También, aceleración del eje rotatorio de la tierra, desplazamiento brusco de la órbita solar, aumento del polvo intergaláctico, aparición espontanea de nuevos agujeros negros, alteración del continuum espacio-tiempo, crisis cósmica, advenición del armaguedon, desaparición del universo tal como lo entendemos.

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sábado, abril 16, 2005

Salpimentado y listo para zarpar.

A la deriba de un jacuzzi, engañado como un caracol, hubieran podido cocerme y no me habría dado cuenta. Parece ser que a mi, como a las langostas, nos gusta que nos hierban vivas.
Y siempre ahí en medio, jacuzzi, los japoneses intentando reordenar el mundo para hacer de este un lugar más placentero, mezclando elementos de difícil reconciliación (agua-aire) en busca del grial de una nueva coca-cola. Del feng-shui de unos calcetines, al origami de crear mundos ficticios a partir de un papel. Entonces, el arroz tres duricias de la vida se pasa, ya todo es nostalgia recordando esos anegados campos de espigas de arroz, tan cosechable, tan grano engendro de vida, guarecedor de hambrunas, portador de hidratos de carbono, de fibra, de fécula y del sueño de un futuro mejor, aun a pesar de yubitsumes, harakiris, tsumanis o del mismísimo sushi.

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martes, abril 12, 2005

Vidas paralelas tienden a infinito sin juntarse jamás.

Nuestras vidas separadas por la barra de "Próximo cliente" en la cinta mecánica de la caja del supermercado, pedaleando paralelamente hacia ningún lugar en la bicicleta estática del gimnasio, nuestros ascensores se cruzan a la altura del entresuelo y en aquel paso cebra que nos dedujo, a ti semáforo en rojo, a mi peatón en verde y viceversa, ahí también te amé. Cuando yo elejía mar, tu elegías montaña, si tu alargabas la noche, yo tenía que madrugar, si contemplabas el cielo, yo encontraba una moneda en el suelo, si yo miraba el horizonte, tu te ponías a estornudar. Si yo me hubiera hecho minero, tu te habrías convertido en astronauta. Separados por una coma en la lista de espera del dentista, caminando en paralelo hacía ningún lugar en la cinta mecánica del gimnasio, nuestros trenes se cruzan a gran velocidad a la altura de una estación sin parada y también te amé en ese reflejo borroso que rozó el cristal.

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lunes, abril 11, 2005

Conversaciones entre el mudo, el ciego y el sordo que está de espaldas II.

El mudo preguntó la hora haciendo un ademán de comprensión universal consistente en dar ligeros golpecitos con el dedo indice sobre la muñeca de la mano contraria. El ciego, a pesar de ser parte evidente del universo, no llegó a descifrar ese mensaje pero al oir pasar un insecto por delante de su rostro intentó atraparlo con la palma de su mano. El mudo, commocionado, supo en el acto que su amigo el ciego acababa de atrapar una hora, la que fuera, y a través de ese gesto se desmoronaba el tiempo a sus pies. A partir de ahí ya no se podía llegar tarde a ningún sitio y la vida era un frenesí, más aún viendo al sordo que está de espaldas bailar una danza étnica con paculiar estilo.

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jueves, abril 07, 2005

Introspectiva.

Soy un encefalograma plano con la linea del horizonte, una resonancia magnética con la pantalla del televisor respecto del vello de mi brazo, la copia de seguridad de mi mismo en el registro civil por si me pierdo, el patrón de busqueda de mis rasgos faciales a través de una rinoplastia visual, el itinerario vasculante de un buscador de petrolio en las cargas de tinta de los bolis, de un buscador de diamantes en minas de grafito, soy todos mis pelos caidos al suelo, abandonados a su suerte en el lavamanos de un baño, soy el recopilatorio exhaustivo de todos los buenos días, buenas tardes, buenas noches, soy mi hermano gemelo no nato, la voragime de espermatozoides que murieron exhaustos el día que fecundé un óvulo, soy el perfil psicológico del escritor en serie, soy el abajo firmante del contrato de usufructo de un planeta azul, soy la depuración del ciclo del agua en el drenaje de mis riñones, soy la nostalgia de mi mismo justo la semana después de mi muerte, soy el olor a capela del vaho de mis zapatos, soy la radriogafía de tus pezones en mi mirada, la crosta de mi fricción con el mundo en mi rodilla, el virus patógeno mutante que anida en mis entrañas, la pausa de silencio entre mi nombre y mis apellidos, el vagido de un pote de conservas abierto por el elegido después de superar la maldición etrusca del precinto de la tapa.

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martes, abril 05, 2005

Usos anormales de la escobilla del wc.

- Exfoliarse la piel raspando con sus puas.
- Remover el estofado con ella.
- Presentarla a las visitas como un miembro más de la familia.
- Venerarla.

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viernes, abril 01, 2005

Esclavo.

De tu tabique nasal maestro, de tus talones de aquiles de cristal de bohemia, de tu huesito de la alegría de la tristeza, de tu pie izquierdo de levantarte, de tu flequillo trotante caballito de mar de Troya, de tu xilofón de premolares en invierno, del fruto húmedo de tu nuez, de la raíz cúbica de tus cabellos, del km/0 del mundo en tu ombligo, -y cuando me la chupas siempre pienso que me vas a morder, quizá porqué yo suelo desear hacerte una ablación de clítoris con los dientes-, de tus parpados blindados con apertura retardada, del rompenueces de tus ingles, del angulo de 181º de tus esquitiviales en el momento en que, del menú de uñas de tus pies, de tu hombro impermeable y antihumectante, del secreto del alquimista en la química de tus axilas, del reflejo de mi silueta en tu ojito derecho, del museo de cera de tus orejas, del purgatorio de tu espalda, del nido de culebras de tu coño, del cementerio de elefantes de tu ano, de la erección repentina de un escalofrío en tus pezones, del punto de sal en tu lengua, del callejero de Roma en la palma de tus manos, del escrutinio final de pestañas en tu mirada, -porqué cuando te sodomizo siempre pienso que vas a defecar, tal vez, porque siempre he querido cagar en tus manos-, de tus muñecas de porcelana desarticuladas, del lenguage binomial concavo/ convexo de tus cejas, del laberinto sin Minotauro de tus huellas dactilares, de la arritmia cardiovascular de tu dedo corazón, de la punta de silex afilada de tus codos, del encofrado curvilineo de tus caderas, del escondite de ladrones de besos de tu cuello, del periodo antidiluviano en el recorrido que va desde tu ante brazo hasta tu clavícula, - aunque cuando te beso siempre creo que vas a vomitar, quizá porqué siempre he querido alimentarte como un pajarito y reburgitar en tu boca-, de la alopecia lijada de tu vello púvico, del eclipse de armaguedon de tu pupila, de la vera de tu cocsis de los que zarpan al amanecer, de un continente recien descubierto cuando hincas tus rodillas, del listín de telefonos escritos en tu frente, del desnucamiento de hemisferios cuando giras tu cabeza, del cartelito de abierto las 24 horas de tus piernas -porque cuando te follo siempre creo que me vas a asesinar quizá porqué cuando hacemos el amor siempre pienso que te voy a matar y hay un momento en que estoy convencido de que vamos a morir los dos.

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miércoles, marzo 16, 2005

Me apetece poner números a las cosas.

1- Amelie
2- El club de la lucha
3- Matrix
4- Forrest Gump
5- El quinto elemento
6- La vida es bella
7- Desmontando a Harry
8- Cadena perpetua
9- El silencio de los corderos
10- Pulp Fiction

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martes, marzo 08, 2005

Combate peso pluma de metáforas.

mundo plumíferoEsas cuatro estaciones sin ti, ese amor a la carbonara, este peperoni tuyo, esa mozzarela amarga en las uñas de tus pies. La ropa del revés, la prisa con la pausa por llegar má¡s adentro cada día, más lejos del final cuanto más cerca. Los ojos a la inversa, el as de corazones marcado en la baraja, la voz de la experiencia gimiendo la tabla del siete de copas, un magma a borbotones, una colmena de sal, las ondas hertzianas del vello de tu pubis, la bruma de mi escroto, el verdi en el hoyo dieciocho, la flor de lotto que crece en el jardín prohibido del Edén, el cepo que me atrapa, la cresta del gallo de una ola en la tesitura del mar, el pozo donde se cayó un deseo, el tesoro escondido en la isla remota del mar de las dudas, el adverbio perdido en la acera de enfrente, la pulpa del fruto de la pasión exprimido, la bronquitis aguda del de después de, la incidencia en el censo de Sodoma, la montaña de Mahoma en patinete, el carrete velado de esos cinco segundos, el mundo empeltado dentro de una ostra, los votos de castidad en blanco, el vaho en el cristal del reloj de los orgasmos perdidos, los senos de los angulos inversos al cuadrado, la cara oculta del sello de tu boca, el perfil malo del bueno de la peli, las canas de los pelos de tu lengua, la tregua con el dios de la conciencia, el sapo que nadie no ha besado, la luna en mi regazo oliendo a mazapán, el día de los santos culpabilizados, cipreses a la vera de mi tumba, las velas que le faltan al pastel del día de mi entierro, los ceros a la izquierda del redentor del cielo y del infierno, el buzón donde van las quejas de placer, el carné de socio del club de los poetas vivos, el reino de los tuertos de tu ojito derecho, la amantis atea del dios de los chorros, la gota malaya que colma mi paciencia, el frankfurt de la ley de la mostaza y la demanda, pinzamientos de gente mu zabia.

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martes, febrero 22, 2005

En alto torre castillo.

En alto torre castillo, princesa cautiva era. Y principe alende mares desde, porque galeón peñascos contra, porque perdido bosque, porque lucha gran oso victoria, porque sendero recorrido que lleva castillo donde en alto torre.
Y principe, que belleza infinita rostro sublime cabellos rizos oro, lucha contra villano torre castillo que manda gigante, brazos troncos, nariz alcachofa, branda mazo que retumba suelo gran estruendo y principe clava espada corazón. Manda dragón que llamas fuego boca aliento mortal que vuela y garras en picado pira envuelto principe cuando zarpazo a punto de morir pero cuello corta y cabeza dragón rueda suelo y nace flor. Cuando villano traje negro, capa diabólica mirada infiernos algo bizco risa maligna dientes afilados aunque caries premolar dieciseis cabalga jamelgo sombrio trote desde puerta castillo donde en alto torre hasta principe y rayo fulminante y principe chamusquina pero levanta y villano lanza afilada jabalina mortifera y herida en hombro principe pero sobrevive y villano daga distancias cortas a punto de rajar garganta pero principe se revuelve pero principe lucha y se faja y principe puñal escondido tobillo y principe heroico talismán y coraje y panza villano maligno puñal clavado, entonces.
Y principe alto torre castillo donde princesa cautiva y principe feliz aunque princesa algo fea y tuerta y mal aliento dragón casi pero matrimonio monarquico apalabrado y final.

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lunes, enero 24, 2005

sopita Estar caldo de pollo concentrado.

Entre la luvia y un bemol desafinado hay un calambre llamado memoria o ser humano. Hay también una contención intrínsica llamada límite de aguante de la vejiga. Las catástrofes siempre van acompañadas al w.c., a conspirar contra la casita con árbol, chimenea humeante y sol resplandeciente en el cielo de los dibujos de los niños. El arco iris está triste en el garabato de su mueca, diciembre siempre llega tarde en cualquier calendario.
Se masturba el alacrán y su onanismo es mortífero, pero sangra un sémen muscarino que huele a CO2 y brilla como uranio enriquecido. Una escena pintada con cianuro allá donde nace ese acrco iris de tristeza, donde muere, unido por su curva de Gauss-Laplac al pintor y al lienzo, una mujer en blanco y negro.

sábado, diciembre 04, 2004

Tetraédrico Superman.

Em complau saber que soc Salvador Dalí. Sense els seus ridículs bigotis, sense la seva fobia a les llagostes, sense haber d'aguantar a la seva dona Gala y sense l'estupida costum de pintar tant.

Al verme en la piel de Woody Allen sospeché que realmente era Woody Allen y supe que eso debía ser un castigo por alguna cosa que había hecho en una vida anterior. Rapidamente empecé a hacer el bien, entrando en una ONG y ayudando a cruzar los pasos cebras a las viejitas, no fuera el caso que más adelante volviera a reencarnarme en Woody Allen.

Si mi serrada voz de nicotina me dijera: Sabina, Joaquin, toma la voz y la palabra, daría todos mis versos por una boca cerrada que, en fin, hablar por no decir nada, pues que me comiera a besos.

Y vi que era Cortazar a través del ojo de una aguja y era un escritor pequeñisimo en un mundo de egocéntricas pupílas dilatadas o, tal vez, un cronopio enorme que casi no cabía dentro de la celda de un ojal.

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Braim Storming Imposivles.

Y así fue como consiguió narrar un dolor inenarrable, consiguió decir aquello nunca dicho y explicar fenómenos inexplicables, consiguió describir personas indescriptibles, definir paisajes indefinibles, imaginó ideas inimaginables, consiguió empezar una historia interminable.

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